Graciela Testón es directora de Legales y Siniestros de Mercantil Andina. Con 40 años de experiencia en el mercado, empezó en otra compañía en el departamento de Legales cuando recién comenzaba a estudiar Derecho. “Ingresé a Mercantil hace 30 años. Empecé como una analista de Legales cuando Mercantil era una compañía mucho más chiquita. Hoy estamos entre las diez primeras del ranking, número ocho como grupo asegurador, número siete en patrimoniales y número seis en la rama de autos”, cuenta en diálogo con NBS.
—¿Cómo ves hoy el desafío de encarar el tema de siniestros en este nuevo esquema económico?
—Es una renovación. Cada vez que nos cambia algo de la macro y de la micro es como una renovación de votos. Entendemos la importancia de mantener una economía más estable; después tendrá que venir el volumen de negocios y la creación de empleo genuino, que falta todavía. El flagelo de la inflación tapa el cuadro para hacer el trabajo técnico. Ahí es cuando se ve el trabajo de cada uno de nosotros, en el cuidado de los costos medios, en la definición de cómo contribuimos a la estructura del producto. Siempre tiene que haber una recomendación del equipo de siniestros o del equipo de Legales, porque cuando vendemos pólizas vendemos promesas. Para que esa promesa se cumpla el producto tiene que tener solidez técnica, financiera y económica.
—¿Cómo viene la tendencia en cuánto a siniestros?
—Estamos viendo unos costos más controlados, un aumento de venta de cero kilómetros, lo que también obliga a estructurar bien el producto. Y estamos viendo una mejora en la provisión de repuestos, que fue un capítulo muy dañino para el mercado asegurador, porque no existían repuestos y los que aparecían eran de mala calidad, con lo cual el servicio que podías prestar no era el recomendable. Ahora están ingresando al país repuestos de buena calidad y ya hay un cierto equilibrio y cierta tranquilidad.
“Cada jurisdicción utiliza una fórmula distinta y cada cámara también y eso te habla de la imprevisibilidad. Y el seguro es un negocio que camina sobre las leyes de la estadística.”
Lo que no está tranquilo es todo lo que tiene que ver con la responsabilidad civil en el ámbito judicial. Porque el artículo 1746 del Código Civil y Comercial dice que para el cálculo de la incapacidad del sobreviviente de un siniestro se deberán utilizar fórmulas polinómicas que hagan que la persona tenga una reposición del dinero que pierde por la incapacidad. Existen varias fórmulas polinómicas para ese cálculo porque cada jurisdicción utiliza una fórmula distinta y cada cámara también y eso te habla de la imprevisibilidad. Y el seguro es un negocio que camina sobre las leyes de la estadística. Entonces el pronunciamiento judicial en su contenido económico puede ser del doble o el triple según cada caso. A eso se agrega el tema de los honorarios de los peritos que están sujetos no a la labor que realizan, sino al valor de la sentencia. Eso es algo que venimos reclamando en el sector: el perito debería cobrar por la labor realizada y no en función de si la sentencia dispone un pago de 10, 20, 100 o 400 millones. Todas esas cuestiones y muchas otras hacen que el ámbito de la responsabilidad civil sea muy impredecible y que el 40% de lo que termina pagando el mercado asegurador sean costas y honorarios. Esto debería solucionarse con cambios administrativos y con adecuación de los procedimientos judiciales y también desde el mercado asegurador con una actitud proactiva de cierre, no esperando a resolver todo en la sentencia.
El fraude es también uno de los factores que inciden en el costo, porque seguramente estamos pagando siniestros que no deberíamos pagar.
—¿Qué haya mejorado la provisión de repuestos podría bajar el costo de los seguros de los autos?
—Eso podría pasar si lo único que tuvieras en la administración de siniestros fueran sólo las primas de cascos. Para que pudiera bajar el costo del seguro, entre otras cosas, habría que ver el impacto de la responsabilidad civil, que es obligatoria. Y ahí entra a jugar esto que dije acerca de que en ese rubro la imprevisibilidad es terrible.
—¿Y qué otros factores ves que inciden en el costo del seguro?
—El fraude es también uno de los factores que inciden en el costo, porque seguramente estamos pagando siniestros que no deberíamos pagar. Reducir el fraude bajaría los costos de los seguros. Nosotros estamos trabajando hace dos años y medio con una plataforma que tiene un sistema de alertas y monitoreo (todo trazado con inteligencia artificial). La tenemos muy prendida para autos, cascos y estamos trabajando de forma muy incipiente en lo que es responsabilidad civil. La plataforma trabaja con un score de riesgo y cuando se supera un determinado umbral, se manda al campo a verificar. Y nos está dando que de lo que mandamos a campo a verificar, cerca del 20% vuelve con hallazgo de fraude. Seguramente nos estamos perdiendo algunos casos.
—¿La inteligencia artificial podría ayudar a bajar el fraude?
—La inteligencia artificial es un complemento de los equipos de siniestros, pero ayuda a detectar o a encontrar indicios. Después tenés que ir al campo a verificarlo. La IA ayuda a no mandar a verificar temas de un asegurado del que no hay ningún parámetro para sospechar de fraude. También sirve para que detecte coincidencias en los juicios. Hay casos en los que se detecta que la persona que aparece es un actor, que en un caso es denunciante y en otro víctima o testigo. En otros casos encontrás la misma demanda judicial en distintos casos. No lo podés creer. Sólo tiene cambiado el actor y el juzgado.
—¿Cuáles son los principales desafíos en la compañía para los próximos años?
—Para nosotros el desafío es mejorar nuestro mix de cartera. No digo irnos de autos porque es casi nuestro ADN, tenemos más de 700.000 vehículos expuestos a riesgo. Tenemos que estructurarnos mejor y crecer en nuestra oferta de productos en otras ramas. En eso estamos trabajando muchísimo. Y también estamos creando una empresa de seguros de retiro, que está en su génesis. Con esto queremos darle más fuerza a Mercantil como grupo con su empresa de patrimoniales, su ART y su compañía de retiro.

