Paula Tognola es gerente de Marketing, Comunicación y Sustentabilidad de CNP Seguros. “Llegué al mundo de los seguros casi de casualidad. La compañía está en el país desde hace 30 años. La llegada del grupo francés CNP Seguros a la Argentina fue la primera experiencia fuera de su país de origen. Hoy CNP está en casi 20 países”, cuenta en diálogo con NBS.
—¿Cómo llegaste a CNP?
—Estudié Comunicación en la Universidad del Salvador con orientación en publicidad, terminé mi carrera en 1993. El área de publicidad me gustaba, sobre todo por la parte creativa, pero no tenía el objetivo de trabajar en una agencia de publicidad. Entré a CNP para cubrir una vacante de una chica que estaba con licencia por maternidad, o sea que iba a estar solo por tres meses. Eso fue en febrero del 2001, un año bastante clave. En ese momento hubo todo un movimiento del tablero de CNP y me ofrecieron quedarme permanentemente. El año que viene cumplo 25 años en CNP, algo que nunca hubiese imaginado.
—¿Qué fue lo que te atrajo de la compañía?
—CNP es una empresa muy dinámica, que fue creciendo mucho. Esta es una industria en la que nuestro trabajo es despertarle a la gente una necesidad que tal vez no sabe que tiene. Creo profundamente en la nobleza del seguro de vida como un instrumento de protección familiar y de protección para el patrimonio de la empresa, si son seguros colectivos. Con el correr de los años, también mi propia profesión y mi propio trabajo se fue expandiendo. CNP es una empresa con propósito, con conciencia del impacto que tienen en la sociedad. Entonces también mi rol se expandió a la sustentabilidad. Allí CNP me da la oportunidad de llevar adelante iniciativas que pueden transformar la vida de las personas y cuidar el planeta. Hemos hecho todo un recorrido de posicionamiento como una compañía sustentable.
—¿Cuáles son hoy los principales focos en los que trabaja el grupo CNP?
—Acá en Argentina somos una aseguradora principalmente de personas. Tenemos algunos ramos de patrimoniales más chiquitos, como tecnología protegida o bolso protegido. Nosotros no hacemos ni autos, ni casas, ni otros ramos patrimoniales. Nuestros principales canales de distribución son los bancos, los productores y los brókers. Nuestro socio local es el banco Credicoop. Trabajamos con algunos brókers digitales, como MeCubro. También tenemos toda una plataforma y toda una estrategia digital para poder conectarnos con distintos retails.
—¿Cuál debería ser la estrategia para que crezca el seguro de personas en el país?
—Al mercado de seguro de personas todavía le queda muchísimo por desarrollar. Hace 25 años que trabajo en esto y seguimos hablando de la falta de conciencia aseguradora. Nuestra propia historia de crisis y de largos plazos también influye. Con la crisis del 2001, la industria del seguro de vida con ahorro estuvo en jaque. Entonces, ahí también hubo que recomponer la confianza en el largo plazo. Y también hay algo mucho más profundo, intangible: preferimos no hablar de la propia muerte. Yo misma me pongo de ejemplo, ya que recién saqué un seguro de vida cuando ya habían nacido mis dos hijos. Hay algo que opera muy inconscientemente; es difícil pensar en la propia finitud. Hay que mantener esas conversaciones y llegar a despertar el interés, porque si bien es algo que no da alivio en el sentido emocional de una pérdida, tener asegurada la tranquilidad económica de la falta del sostén de familia es una diferencia importante en la vida de una persona.
—¿Cuál debería ser la estrategia para avanzar en esto?
—Hay que invertir y hacer campañas sostenidas en el tiempo. No quedan dudas de que los sistemas previsionales y jubilatorios están colapsados en el mundo. Y el seguro de vida con ahorro es un instrumento supervalioso que, bien comunicado, es una buena oportunidad para crear más mercado. Es una frase muy remanida, pero digamos que el seguro es una inversión y no es un gasto. Hay que expandir las fronteras del seguro.
—¿A qué te referís con esto?
—Cuando nosotros hablamos de expandir las fronteras de seguro estamos pensando en llegar a otras poblaciones que no suelen ser las observadas como target del seguro de vida y que, en definitiva, son las que más lo necesitan. Allí están los microseguros que algunos los llaman “inclusivos”. Pero es todo otro capítulo que implica cambios regulatorios para poder flexibilizar las formas de comercialización de cobro. Hay varios proyectos hace años dando vuelta.
—¿Cuáles son los principales proyectos en los que estás trabajando de cara al 2026?
—Desde la parte de marketing puro y duro estamos acompañando el desarrollo del negocio de CNP y el posicionamiento de nuestra estrategia digital, que está basada en tres pilares: la IA generativa, los datos y las API. La realidad es que los productos son más o menos los mismos en todas las compañías, hace rato que pasaron a ser un commodity. Entonces, la diferencia está en qué podemos ofrecerles a los intermediarios para que nos elijan a nosotros y no a otra compañía. En eso está basada nuestra estrategia digital. En la IA generativa, los datos y todo un sistema de API que hace que nos podamos enchufar rápidamente y sin grandes procesos a las plataformas de cualquier intermediario, ya sea un banco o un retail.
Además, uno de los pilares que empezamos a trabajar más fuertemente el año pasado y que vamos a seguir trabajando es el de diversidad e inclusión. Lo trabajamos hacia adentro y hacia afuera también. El año pasado, por ejemplo, hicimos todo un programa de liderazgo inclusivo para todas las personas con equipos a cargo. En paralelo somos sponsors del restaurante Alamesa (atendido por personas neurodivergentes) desde fines del 2024. CNP históricamente es una compañía muy equilibrada en términos de género. Entonces eso también para nosotros es un baluarte, ya que no es así en todo el mercado.
—La compañía lleva 30 años en la Argentina. ¿Cuál es el secreto de CNP para perdurar en medio de tantas crisis?
—Yo estuve presente en la crisis del 2001. En ese momento no llegábamos a 40 personas, hoy somos cerca de 120. Hubo un compromiso a largo plazo. Somos una compañía de personas que cuidamos a las personas. Evidentemente, en estos 30 años nuestra palabra ha pesado y por algo seguimos estando donde estamos. Este año obtuvimos el tercer puesto en el ranking de los Premios Prestigio votados por los productores del mercado. Eso también habla de esa confianza y ese compromiso, además de la calidad de nuestros productos y servicios y de la innovación que aportamos.

