En diálogo con NBS, Gustavo Krieguer, presidente de Afianzadora, define los desafíos que enfrenta el sector de seguros de caución y cuáles son las claves para adaptarse a lo que viene.
Gustavo Krieger, presidente de Afianzadora, está convencido de que la industria aseguradora debe ser capaz de leer los actuales escenarios y adaptarse a los nuevos contextos. Krieger es uno de los dirigentes más experimentados del sector y referente en seguros de caución a nivel global, a tal punto que fue uno de los expositores en la Asamblea General Anual por el centenario de la Asociación Internacional de Seguros de Fianza y Crédito (ICISA, por sus siglas en inglés) llevada a cabo del 1 al 3 de junio en Viena.
Krieger lleva 20 años en Afianzadora. “Ocupamos el segundo puesto en el ranking. La compañía tiene muchísimo prestigio en el exterior, de hecho nos invitan a dar charlas y conferencias. Tenemos una participación muy activa en organismos más allá del país”, contó en diálogo con NBS.
—¿Cómo evalúa la evolución del mercado en estos 20 años?
—Muy mal.
—¿Por la situación del país o por temas propios del sector?
—Es muy fácil echar culpas hacia afuera. Yo no soy nada darwiniano, pero la clave de la supervivencia de las empresas es la capacidad de adaptación al contexto, porque el contexto es muy difícil de modificar. Hay que estar preparado para adaptarse a los cambios inevitables. En algunos contextos hay que usar el síndrome del boxeador (aprender a esquivar los golpes) y en otros el síndrome del corredor de Fórmula 1, en el que, a pesar de salir campeones con un automóvil, al año siguiente lo cambian porque saben que el mismo auto ya no sirve para ese nuevo escenario. Tenemos que movernos entre un síndrome y el otro. Ese es el precio a pagar. Hay que saber leer el escenario. Si lo leíste mal, vas a pagar. Sí lo leíste bien, vas a progresar.
—¿Los empresarios han leído mal el contexto en estos años?
—En 20 años no han leído nada. Yo creo que el mercado argentino sufre desde el año 2000 de una falta de creación y de capacidad de visión, de analizar alternativas de crecimiento. ¿Cuál ha sido la innovación del mercado en los últimos 25 años?
—La póliza digital
—Sí, la hicimos nosotros en el año 2007 para la Aduana. Pero eso es un modelo de gestión. ¿En cuanto a la creación, al desarrollo de productos, dónde estuvo el ingenio? El seguro de caución vivió en un estado de confort. Nos va más o menos bien, entonces dejémoslo así. Dejémoslo para otro momento, a ver si nos da dolor de cabeza, ¿no? Esta es mi visión como observador independiente, que de alguna manera ya me siento porque no estoy dedicado a la operación, ya que la compañía tiene un director general y es el que se ocupa del día a día.
Como mercado, nosotros nos aferramos a estereotipos y creemos que va a ser así siempre. Y lo que ocurre es que vamos perdiendo un centímetro de un camino de kilómetros. Veo a los mercados asiáticos, donde dentro de 30 años va a estar el 60% del mundo. Ni hablar del formato de garantías que encontrás en Corea o en China. Y así dentro de cinco años nos vamos a dar cuenta de que nos alejamos un kilómetro en esta maratón del mundo de los negocios. La maratón del mundo de los negocios es una maratón muy curiosa que tiene punto de largada, pero nunca tiene punto de destino. La magia consiste en seguir corriendo siempre. No podés parar. No podés dejar que las cosas sucedan porque lo decide el vientito.
—Ahora pareciera que los empresarios están más enfocados en el día a día que en mirar hacia adelante.
—El día a día tiene la frescura de creer que siempre vas a ser joven como el primer día. Pero no es así. Por eso hay que innovar. Un producto que ha aparecido en los últimos tiempos, aunque nosotros no lo hacemos, es el trabajo que se hizo en garantías ambientales. Pero fue el único. Después yo no veo ningún otro aporte. Y veo que seguimos manejándonos con lo mismo, con los mismos jugadores de siempre y en términos de productos que cada vez están un poco más viejos.
—Uno de los problemas que afecta al sector es la desaparición de la obra pública.
—Nosotros sabíamos que iba a pasar. El Presidente de la República dijo un año y medio antes, “si yo soy presidente, se acaba la obra pública, porque es un centro de corrupción”. Entonces, el empresario que está sentado del otro lado, lo primero que tiene que hacer es pensar en una solución o construir una alternativa por si eso ocurre, porque si ocurre se queda sin el 25% del negocio. Yo no veo que se estén haciendo alianzas estratégicas para sumarle valor a la industria. Nosotros somos el 1,10% del mercado de seguros. Nada, somos un suspiro, una brisa en el Amazonas. Entonces la primera pregunta que yo le haría a los líderes es: ¿cómo hacemos para construir peso específico? ¿Cómo hacemos para que nos reconozcan? ¿Cómo hacemos para que nos escuchen?
Ante la desaparición de la obra pública ya deberían haber actuado y reaccionado. Pero hay un silencio de radio.
—Entonces, ¿cómo se sigue?
—Vamos a ser un poco menos pesimistas. Lo que estamos viendo es que hay una transferencia de negocios. Toda la parte atlántica ha sufrido mucho este cambio, pero el corredor andino está recibiendo inversiones millonarias. Se ha hecho en la Argentina en estos últimos dos años en la industria del cobre lo que no se ha hecho en Chile en los últimos 18. Lo que se está haciendo en minería es una cosa colosal. Hay una oportunidad por ese lado.
—¿Y qué pasa con el impacto de estas actividades en el medio ambiente?
—Hay que enfrentar la realidad de las cosas, te gusten o no, porque van a suceder. A mí no me gusta que haya una deforestación en el Amazonas porque es el pulmón del mundo. Sin embargo, la va a haber porque es el lugar que más tierras raras tiene en el mundo. Entonces empieza a jugar esa dualidad emocional en el cual vos decís protejo el medio ambiente o protejo a la gente. Nosotros hacemos un esfuerzo enorme para ser empresa B, para cumplir con todas las normas. Hay un problema entre el daño que se causa y el aporte individual de las empresas, pero yo no puedo impedir que corten árboles en el Amazonas. No es tema de seguro. Hay una transformación. El ser humano se transformó desde caminar encorvado hasta caminar cada vez más erguido. Se transformó y transformó el medio. Hay animales que han desaparecido y ya no existen más. Y hay animales que han aparecido. Ahora hay nuevas enfermedades que han desaparecido, todas por culpa del progreso o de los cambios. Entonces tenemos que estar preparados también para aceptar un cambio hacia un destino más incierto. Yo creo que hoy la industria necesita tomarse un respiro. Tomarse un respiro significa sentarse y pensar.
—¿Cuál es el rol del seguro de caución en la construcción del nuevo escenario?
—Si hay una suerte que tenemos en la industria es que los competidores, por lo menos los especializados, son todos muy profesionales. No se trata de una competencia de ver cómo sacarle algo al otro, sino de ver cómo construimos juntos. Hoy el mercado está muy amenazado. Nadie se puede regocijar por el fracaso de un competidor. Nosotros tenemos que ayudarnos. Un mercado de 80 compañías de seguros de producción es un mercado irregular. Yo preferiría mucho más. Hay una discusión estratégica de cómo debe el mercado pararse frente a los años por venir. Tenemos que unirnos los aseguradores de caución para trabajar juntos en proyectos de desarrollo, de creación, de apoyo mutuo. Veremos qué pasa con el tema de la resolución de garantías aduaneras, si tiene un formato más moderno. ¿Qué pasa con el tema de las garantías financieras? Porque el Estado se queda desprotegido. Ese ha sido un gran error a mi juicio, dejar de lado las garantías aduaneras como uno de los medios obligatorios y permitir la caución curatorial.
Te puedo asegurar que nosotros pagamos millones en garantías aduaneras. Nosotros u otros competidores. Nosotros hemos pagado cuando falló gente y no pagó los impuestos. Nosotros hicimos nuestra colaboración, cumplimos con nuestro deber para que el sistema siga girando.
—¿Cree que la industria está trabajando en ese sentido?
—Creo que falta una voz sectorial para plantear estos temas. Hay varias cámaras que vinculan a las aseguradoras, pero el sector necesita tener, como pasa en Brasil, un representante que sea un interlocutor tanto con el Gobierno como con otros actores de la economía. Un analista, alguien que tenga los contactos, que te abra las puertas, que te haga las soluciones, que sea un hombre vinculado, que sepa cómo manejarse en las relaciones políticas y en las relaciones internacionales.
—¿Cuál es su visión del mercado global?
—El mercado argentino es extremadamente pobre a nivel global, pero tiene una capacidad de desarrollo mucho mayor de la que está expresando. A nivel global hay dos escenarios muy marcados: una América Latina necesitada de obra pública y una Europa con la obra pública ya cumplida. Eso significa que acá hay un clima enorme para desarrollar las figuras de caución y en Europa hay un escenario enorme para desarrollar el seguro de crédito o las garantías cuasifinancieras, lo cual no es excluyente.
Acá tenemos impedimentos que impiden que el seguro de crédito se desarrolle como debería. Hoy hay una vocación latinoamericana de varias compañías de tratar de contribuir al crecimiento. Esto genera llaves para abrir montones de puertas entre nosotros para tratar de generar un escenario mejor. Entendimos que el cambio y la transformación es posible y que puede suceder. Nos lo acaban de demostrar las nuevas medidas. Vos estás preparado para ese cambio de roles o te quedás enganchado en la rueda del pasado y en la queja, cuando en realidad lo que tenés que hacer es subirte a la rueda del cambio, que es un virtuosismo extraordinario. El cambio alimenta la inteligencia.
—¿Cuál sería el primer paso que debería darse en ese camino?
—Lo primero que tenemos que hacer es parar la pelota. Reflexionemos, veamos lo que vamos a hacer y construyamos el nuevo escenario. Empecemos a invertir seriamente, ya no en inteligencia artificial. La inteligencia artificial es una herramienta. Tenemos que empezar a desarrollar la filosofía de la gestión desde la psicología, los modelos para cuestionar la inteligencia artificial. Hoy el mundo quiere hacer todo con la inteligencia artificial y me parece muy bien. Es una herramienta extraordinaria, pero no funciona sola. Es una herramienta nueva, muy útil y hay que usarla. Pero me parece que la gran transformación no tiene que estar en las herramientas utilizadas en tu modelo de gestión. La gran transformación tiene que estar en tu espíritu, en saber cómo vas a utilizar esas herramientas para que realmente sean transformadoras. En el mercado europeo ves una permanente inclinación a la transformación a través del estudio y de lo académico. Y me parece muy bien. No lo veo tanto acá. Estados Unidos es un mundo aparte, tienen una dinámica muy buena, entre ellos se reúnen, se juntan, tienen congresos de las afianzadoras. Yo diría que el gran mensaje es el tomarnos un tiempo para respirar y dejar de correr la liebre (que nos gana siempre) y ponernos a reflexionar.
