Las tecnologías en seguridad integran desarrollo de software, telecomunicaciones, análisis de datos y servicios tecnológicos, un nicho de la economía del conocimiento que crece a la par del ecosistema digital que protege. “El principal desafío es acompañar la velocidad de innovación con capacitación, actualización tecnológica y marcos regulatorios que fomenten la inversión y la competitividad”, advirtió Diego Madeo, vicepresidente 1° de la Cámara Argentina de Seguridad Electrónica (CASEL).
«Desde CASEL observamos una industria con un enorme potencial de crecimiento, impulsada por la digitalización, la inteligencia artificial, el IoT y la necesidad creciente de proteger personas, bienes e información. Argentina cuenta con profesionales altamente capacitados, reconocidos por su creatividad, capacidad de adaptación y sólida formación técnica. En seguridad electrónica, muchas empresas desarrollan soluciones que hoy se comercializan en distintos países de América Latina. El mercado internacional valora especialmente la capacidad de innovar, resolver problemas complejos y ofrecer tecnologías competitivas con soporte técnico especializado. Realmente, Argentina es un ejemplo del desarrollo en Latinoamérica.»
—¿Llegamos a un techo o todavía queda espacio para crecer?
—Estamos lejos de alcanzar un techo. La transformación digital de hogares, comercios, industrias y ciudades recién comienza y la demanda de tecnologías de seguridad seguirá creciendo. El futuro estará marcado por sistemas más inteligentes, conectados y automatizados.
«Para acelerar el desarrollo del sector será clave impulsar la formación de talento, promover la innovación local, facilitar el acceso a nuevas tecnologías y generar condiciones que favorezcan la inversión y la exportación de conocimiento argentino», agregó Madeo. «En este sentido hay gran dependencia de políticas de Estado que fomenten el desarrollo del negocio.»

