Teófilo Beato: “Seguimos operando con una infraestructura legal e institucional pensada para otra época”
La economía del conocimiento se encuentra en una situación particular dentro del país, aunque crece y exporta, la infraestructura requiere modificaciones.

7 Ago, 2026
El año 2025 fue récord para la industria del conocimiento argentino: llegó a totalizar exportaciones cercanas a los 10.000 millones de dólares, con lo que se consolidó como el tercer complejo exportador del país. “Es una cifra que crece de forma sostenida, pero todavía modesta si la comparamos con países de escala similar”, advierte Teófilo Beato, cofundador y chief public affairs de Andén, una startup argentina que está construyendo la primera zona económica digital de América Latina.
“Eso muestra que el techo no es de talento, es de infraestructura: previsibilidad cambiaria, simplificación de trámites, y herramientas legales que acompañen modelos de negocio nuevos —empresas remotas, DAO, estructuras digitales— que hoy chocan contra una normativa societaria diseñada en el siglo pasado”, continúa.
«La economía del conocimiento argentina atraviesa un momento paradójico: tenemos uno de los ecosistemas de talento más sólidos de la regióndevelopers, profesionales fintech, científicos de datos— pero seguimos operando con una infraestructura legal e institucional pensada para otra época», explica.
«El profesional argentino se exporta hace años, primero de forma individual —freelance, relocation— y ahora cada vez más a través de empresas que operan globalmente desde acá. Lo que valora el mundo no es solo el costo relativo, es la calidad: capacidad de resolver problemas complejos, adaptabilidad, formación técnica de nivel, y un huso horario que nos pone en sintonía con Estados Unidos, algo que Asia no puede ofrecer. A esto se suma algo más intangible: la creatividad para resolver con recursos escasos, que en un contexto de volatilidad económica terminó siendo una ventaja competitiva real.»
¿Llegamos a un techo?
—Todavía queda muchísimo recorrido, y el propio sector lo dice: la meta que se está trazando la industria es llegar a los 30.000 millones de dólares de exportaciones, prácticamente triplicando el nivel actual. No estamos cerca de un techo, estamos recién ordenando la base.
¿Por dónde pasa el futuro?
—El futuro pasa por dejar de pensar la economía del conocimiento como un sector aislado y empezar a construir la infraestructura —legal, fiscal, digital— que le permita escalar: digitalización real de la constitución y operación de empresas, marcos provinciales que acompañen la ley nacional en vez de sumar capas de burocracia, y previsibilidad para repatriar divisas y operar internacionalmente sin fricción. Si miramos benchmarks como Dubai o Estonia, o incluso casos más comparables, como Polonia y Portugal, la diferencia no es el talento ni el capital, es la velocidad y la simplicidad institucional. Argentina tiene todo para ser un polo regional de economía del conocimiento; lo que falta es un camino claro y la decisión para modernizar la infraestructura que lo sostiene.