Tras varios trimestres de fuerte expansión del crédito al consumo, el negocio bancario enfrenta un nuevo desafío: evitar que el incremento de los atrasos se traduzca en una escalada de incumplimientos. Según el Informe monetario de mayo de 2026 del Banco Central (BCRA), los préstamos al consumo retrocedieron 1,2% en términos reales y sin estacionalidad, afectados por la caída en tarjetas y préstamos personales. Al mismo tiempo, el financiamiento sigue siendo costoso: la tasa nominal anual (TNA) promedio de las tarjetas alcanzó el 87,6% y la de los préstamos personales el 67,2%, mientras que un plazo fijo a 30 días rindió apenas 19% anual.
Aunque el objetivo es común —preservar la calidad de las carteras y recuperar la capacidad de pago de los clientes—, cada entidad adoptó estrategias diferentes. Algunas buscan captar clientes mediante la consolidación de deudas y otras priorizan retener su propia cartera.
El Banco Nación fue el primero en lanzar una línea para unificar en un solo préstamo las obligaciones que un cliente mantiene tanto con esa entidad como con otros bancos. La propuesta contempla montos de hasta 100 millones de pesos, plazos de hasta 120 meses y condiciones diferenciadas según el nivel de mora: UVA más 12% para atrasos de entre 30 y 90 días y UVA más 14% para deudas superiores a 90 días. La operatoria cancela directamente los pasivos existentes y reemplaza múltiples cuotas por un único pago mensual. Como ejemplo, la entidad señala que una persona que hoy destina 619.000 pesos mensuales al pago de distintas obligaciones podría reducir ese compromiso a una primera cuota de 186.535 pesos.
Banco Provincia, en cambio, profundizó una estrategia orientada a sus propios clientes. «El Banco Provincia definió una estrategia integral que prioriza no fomentar el endeudamiento excesivo, intervenir de manera temprana y acompañar a quienes atraviesan dificultades reales de pago», explicaron desde la entidad.
El programa Ponete al día segmenta las condiciones según ingresos y nivel de mora. Los clientes con hasta 90 días de atraso que perciben salarios, jubilaciones o pensiones en la entidad pueden refinanciar al 50% anual, mientras que quienes cobran hasta cuatro salarios mínimos acceden a una tasa del 39%. Para casos de sobreendeudamiento, con atrasos superiores a 90 días y cuotas que comprometerían más del 50% de los ingresos, el banco ofrece una tasa del 31% anual y plazos de hasta 72 meses. También refinancia consumos de tarjetas Visa y Mastercard de hasta 10 millones de pesos al 41% anual y hasta en 60 cuotas, mientras mantiene habilitado el margen disponible de la tarjeta. Durante el primer semestre concretó 75.000 acuerdos por más de 281.000 millones de pesos.
Estrategias de la banca
En la banca privada predominan las estrategias focalizadas. Banco Macro implementó programas especiales para empleados públicos de Misiones, Salta, Tucumán y Jujuy mediante reducción de tasas y ampliación de plazos. En tanto, Banco Santa Fe, Banco Entre Ríos y Banco Santa Cruz, del Grupo Petersen, desarrollaron, junto con los gobiernos provinciales, programas de desendeudamiento con financiamiento de hasta 72 cuotas, tasas preferenciales y dos meses de gracia.
La segmentación también domina en el resto del sistema. «No estamos aplicando medidas masivas o indiscriminadas, sino un enfoque bastante segmentado», señalaron desde una de las principales entidades. «El foco es bajar la carga mensual más que patear el problema: extender plazos, consolidar deudas y dar algo de alivio en tasa en relación al producto original», agregaron. Otra entidad resumió la estrategia del sector: «Tomamos medidas preventivas en términos de originación, gestión del recupero y estrategia de refinanciación, estiramos plazos y mejoramos condiciones para ayudar a los clientes a atravesar esta dificultad».
Por su parte, Banco Ciudad confirmó que analiza nuevas medidas para clientes con dificultades de pago y destacó que su nivel de mora equivale, aproximadamente, a la mitad del promedio del sistema. Además, la Legislatura porteña aprobó un régimen de desendeudamiento para personas con ingresos familiares inferiores a diez salarios mínimos y atrasos de entre 60 y 180 días. Los nuevos créditos deberán ofrecer una tasa máxima del 35% anual y un plazo mínimo de 24 meses, mientras que los bancos adheridos obtendrán beneficios impositivos.
El incremento de la morosidad también tiene un fuerte impacto social. Un informe de Analytica indica que el 26,9% de los deudores registra mora superior a 90 días, el nivel más alto en dos décadas, lo que afecta a más de 5,3 millones de personas. Los jóvenes de entre 18 y 30 años presentan los mayores niveles de incumplimiento, mientras que las fintech muestran una mora del 28,9%, frente al 19,2% de los bancos. Para la consultora, el deterioro responde principalmente al menor dinamismo de la economía y a la pérdida de poder adquisitivo.
Más allá de las diferencias entre programas, la dirección es común: el sistema financiero ya no solo busca expandir el crédito, sino también administrar el crecimiento de la mora mediante refinanciaciones que permitan aliviar la situación de los clientes y preservar la calidad de las carteras.

