La competencia entre los bancos ya no se define únicamente por las tasas, las tarjetas o las líneas de crédito. En un mercado donde los clientes demandan experiencias cada vez más personalizadas, las alianzas estratégicas se consolidan como una de las principales herramientas para construir fidelización.
La fidelización dejó de apoyarse únicamente en programas de descuentos para evolucionar hacia propuestas que generan experiencias memorables. En esa línea, Banco Supervielle selló una alianza con Aerolíneas Argentinas para que los clientes de los segmentos Identité acumulen millas Aerolíneas Plus con cada consumo realizado con sus tarjetas de crédito.
Cada dólar consumido se convierte automáticamente en una milla canjeable por pasajes nacionales e internacionales, mientras que la propuesta incorpora promociones conjuntas, facilidades de financiación y la posibilidad de combinar millas con pesos para emitir tickets.
«Este acuerdo refleja nuestra convicción de que los beneficios financieros deben traducirse en experiencias reales. Queremos convertir a Supervielle en un banco cada vez más atractivo, que acompañe el día a día de nuestros clientes, que incluya rendimientos automáticos en sus cuentas y también beneficios concretos en sus consumos, no solo con ahorros sino con la posibilidad de sumar viajes. Integrar servicios financieros con experiencias únicas es parte central de nuestra estrategia», afirmó Paco Manriquez, CEO de Banco Supervielle.
La iniciativa se integra con otros beneficios de viaje que ya ofrece el segmento Identité, como acceso a salas VIP, seguros y Fast Pass en Ezeiza, lo que consolida una propuesta de valor que trasciende los servicios financieros tradicionales
Las alianzas entre bancos y empresas de otros sectores reflejan un cambio profundo en la forma en que las entidades entienden la relación con sus clientes. Durante años, la competencia estuvo centrada en variables tradicionales como el precio del crédito, las tasas de interés o el costo de mantenimiento de los productos. Hoy, el escenario es diferente. La digitalización de los servicios financieros, la irrupción de nuevos jugadores tecnológicos y un consumidor acostumbrado a recibir propuestas personalizadas obligan a la banca a diferenciarse a través de experiencias y beneficios que acompañen la vida cotidiana.
Nuevos desafíos
En ese contexto, los programas de fidelización dejaron de ser una herramienta complementaria para convertirse en un componente estratégico del negocio. Las entidades buscan incrementar la utilización de sus tarjetas, mejorar la vinculación con sus clientes y aumentar la permanencia dentro de su ecosistema. Cuanto mayor sea la interacción del usuario con el banco, mayor será también la posibilidad de ofrecer nuevos productos, desarrollar relaciones comerciales de largo plazo y reducir la migración hacia otras entidades.
La hiperpersonalización, de hecho, aparece como uno de los principales desafíos para los próximos años. La combinación entre inteligencia artificial, analítica de datos y acuerdos con empresas de diferentes industrias permitirá diseñar propuestas prácticamente a medida, en las que cada usuario reciba beneficios acordes con sus intereses, frecuencia de consumo y momento de vida.

