María Constanza Gorleri: «Queremos ir construyendo una mejor salud financiera que prevenga la mora»
Al frente de la gerencia de Sustentabilidad de Banco Galicia, María Constanza Gorleri, lleva adelante las políticas de inversión social junto con las de educación e inclusión de la entidad.

24 Sep, 2026
María Constanza Gorleri es gerente de Sustentabilidad de Banco Galicia desde el 2005, año en que se creó este departamento en la entidad financiera. Desde allí lidera la implementación de la estrategia de sustentabilidad del banco y de las empresas vinculadas al Grupo Financiero Galicia, incluyendo los programas de Inversión social y relaciones con la comunidad y la Estrategia de ambiente. En diálogo con NBS contó cuáles son los lineamientos de su gestión.
«Soy abogada de profesión con un posgrado en políticas públicas y en paralelo estudié Comunicación Social. Cuando se me dio la posibilidad de trabajar en el banco empecé en el área de comunicación y prensa. Atravesamos la crisis del 2001 y ahí entendimos que la sociedad empezaba a necesitar otras cosas. ¿Por qué no empezar a pensar un área mucho más vinculada a la agenda de responsabilidad social? No solo seguir haciendo gacetillas y comunicados, sino hacer algo más transformacional. Con esa propuesta recibí un voto de confianza del banco y, a la vez, encontré un grupo de accionistas que querían apostar definitivamente por una Argentina mejor y distinta. En 2005 se crea formalmente el área de Responsabilidad Social y después de Sustentabilidad, con una lógica mucho más vinculada a una estrategia integral».
—¿En qué cambió en estos 20 años el concepto de responsabilidad social?
—Creo que por el contexto que tenía el país hace más de 20 años, la relación de la empresa con la sociedad pasó por ver cuáles eran las necesidades más básicas. El voluntariado nace en ese contexto, donde los colaboradores del banco planteamos qué más podemos hacer para acompañar esta situación tan crítica en la vida de tanta gente. Nuestro primer proyecto de voluntariado fue un comedor en Berazategui. Allí equipamos el comedor y nos dedicamos a preparar la comida de los chicos. La agenda empieza a evolucionar en un país que se ordena y también a instancias de un contexto internacional que empieza a marcar una lógica empresaria que tiene que estar comprometida con el entorno. Aparece esta idea de actor social relevante, de las interdependencias entre la empresa y la sociedad, y la responsabilidad social empieza a tomar una forma más estructurada.
«En ese contexto los organismos multilaterales comienzan a marcar cuál debía ser el destino de los fondos de los préstamos y también empiezan a preguntar cómo son las composiciones de los directorios en términos de diversidad y de educación. Entonces, hace 20 años creamos un programa de becas universitarias en donde, año a año, más de 700 chicos se han formado. Ellos han sido la primera generación de universitarios de la familia. No hay un único camino, sino que hay todo un ecosistema. Creemos en cambiar siempre para evolucionar, para estar más cerca y generar un impacto real con mucha vocación de transformación y acompañamiento interno. La sostenibilidad es un aliado estratégico del negocio que lo atraviesa y lo mejora. El nuevo paradigma empresarial es una compañía que no se desentiende de su entorno. 
—¿Cuáles son las áreas en las que están trabajando hoy? 
—Hoy tenemos una agenda muy fuertemente vinculada al desarrollo local, pero bajo una inversión estratégica: educación, inclusión financiera, diversidad e inclusión, finanzas sostenibles y acción por el clima. Esos son nuestros ejes y, de alguna manera, nos obligan a trabajar de una forma muy transversal con todas las áreas del banco y hacia afuera con organizaciones sociales, empresas, organismos públicos y con otros actores del ecosistema. Es clave entender que la agenda no es una agenda aislada, sino una forma de tomar decisiones buscando una visión de largo plazo.
—¿Cómo se vinculan con las organizaciones sociales?
—Recibimos iniciativas de organizaciones sociales y salimos a buscar socios estratégicos para proyectos. A grandes rasgos tenemos lo que son los programas insignia, como nuestro programa de becas universitarias con distintas instituciones. También tenemos otra pata, Potenciamos tu talento, donde becamos a jóvenes de primera generación de universitarios. Acompañamos a 200 chicos por año y los acompañamos a lo largo de toda la carrera. El 60% de nuestro presupuesto se va en los programas insignia, un 30% se va en las alianzas estratégicas que nos complementan, por ejemplo, en territorialidad y acompañamos a una organización social local.
—¿Qué iniciativas tienen vinculadas a la inclusión?
—Trabajamos la agenda de diversidad desde la perspectiva de género. Nuestro objetivo es tener, al menos, un 30% de mujeres en puestos de liderazgo en 2030. Somos muy optimistas, pero siempre con ese cuidado de no forzar, sino de capacitar, acompañar, de empoderar para que las mujeres se piensen también a ellas mismas como capaces de ocupar esos espacios de liderazgo. Trabajamos bajo una lógica de meritocracia. Además tenemos un objetivo del 1% de personas con discapacidad dentro de la organización. Trabajamos también con los equipos que reciben a personas con discapacidad, principalmente motrices. Nos ocupamos fuertemente de la agenda de inclusión desde la vulnerabilidad, también en nuestras prácticas profesionales en las que participan chicos que después pueden ingresar a trabajar al banco.
—¿Cuáles son las prácticas que implementan directamente vinculadas a la sustentabilidad?
—Somos un banco carbono neutral, compensamos nuestra huella operacional en las sucursales, tenemos política de eficiencia energética, gestión de residuos, medición y reducción de huella de carbono, y acciones vinculadas a la transición hacia la neutralidad en carbono. El compromiso está desde el momento cero, en donde, por ejemplo, definimos objetivos de compra de papel o de medición de la huella en los traslados o en los eventos que hacemos.
—¿Cuál es el objetivo principal que tenés para los próximos años?
—Un objetivo para mí clave tiene que ver con la educación financiera. Tenemos que generar un mayor conocimiento, principalmente en los jóvenes, para ir construyendo una mejor salud financiera que prevenga la mora, que la ayude a tomar decisiones mucho más responsables que le mejoren la calidad de vida. Me encantaría poder generar una incidencia positiva que mejore la salud financiera en los argentinos. Así la educación financiera se vuelve una herramienta de inclusión real.