Martín Eandi: “Del futuro prometido al presente administrado”
Martín Eandi, gerente de Insights de Moiguer Consultora de Estrategia, analiza el cambio en los hábitos de consumo en Argentina: cae el optimismo, se debilitan las expectativas económicas y los hogares se adaptan a una nueva normalidad, donde administrar el dinero y priorizar los pequeños disfrutes se vuelven centrales.

30 Oct, 2026

Martín Eandi, gerente de Insights de Moiguer Consultora de Estrategia, releva que el consumo masivo sigue por debajo de 2023 y las proyecciones de crecimiento, que a comienzos de año rondaban el 3,5%, se acercan ahora al 2%. A su entender, si el futuro deja de funcionar como promesa ordenadora, el presente gana centralidad.

Durante más de una década, la Argentina convivió con estancamiento, inflación y una sensación persistente de futuro clausurado. La llegada de Javier Milei renovó esa expectativa. En 2024, según datos del Estudio Moiguer Social Mood el 52% de los argentinos creía que el país estaría mejor en los doce meses siguientes, frente al 31% de 2023. Pero más de treinta meses después, esa promesa empieza a erosionarse.

El optimismo cae al 36% y, por primera vez, queda por debajo de las expectativas negativas, que alcanzan al 41%. La caída, además, no es pareja. La protagonizan algunos de los segmentos que más habían apostado al cambio. Frente a una baja promedio de 12 puntos, entre los jóvenes el optimismo retrocede casi 20 puntos; en el ABC1, 24.

Detrás de ese cambio de clima aparecen experiencias concretas. Para los jóvenes, la promesa de futuro choca con un mercado laboral atravesado por desempleo, informalidad y pluriempleo. En los sectores altos, el rebote de ingresos medidos en dólares que había impulsado viajes y consumos en 2024 y 2025 perdió fuerza frente al encarecimiento local y una actividad económica más débil.

Pero el punto central se encuentra en la distancia creciente entre la macro y la vida cotidiana. Mientras oil & gas, minería y agro empujan algunos indicadores agregados, los hogares siguen sintiendo salarios rezagados, servicios más caros y menor ingreso disponible. Transporte, créditos, tarjetas y gastos fijos ganan peso; alimentos y suntuarios lo pierden.

Hacia la nueva normalidad

La verdadera novedad es otra: ese desacople empieza a dejar de vivirse como algo transitorio. Se instala una certeza más incómoda. Aun si la economía crece, esa mejora no necesariamente llegará al bolsillo ni devolverá el nivel de consumo del pasado. Los hogares parecen haber atravesado un duelo: primero ajustaron, después esperaron y, finalmente, comenzaron a aceptar que algunos hábitos, marcas y consumos probablemente no regresen.

Ese aprendizaje cambia la relación con el futuro. Ya no se trata de “aguantar hasta que todo mejore”, sino de aprender a vivir dentro de una nueva normalidad. Si el horizonte colectivo pierde fuerza, el proyecto se repliega hacia lo individual: administrar liquidez, proteger un pequeño margen financiero, sostener proyectos personales y encontrar formas posibles de disfrute en el presente. De allí emerge un consumidor más contradictorio, pero también más calculador. Reduce gastos, reemplaza marcas y posterga decisiones, pero no renuncia al deseo. Ganan espacio los microplaceres, las compras de oportunidad y los consumos que ofrecen gratificación inmediata a un costo defendible.

Por eso, aun con un consumo masivo débil, seis de cada diez hogares declaran gastos suntuarios recientes, uno de cada tres compró al exterior y más de la mitad pasó por un bazar chino, espacios donde el precio bajo habilita el deseo y, al mismo tiempo, lo vuelve justificable. La restricción, entonces, no elimina el consumo: lo reorganiza. Y la caída del optimismo no habla solamente de una peor expectativa económica, sino de un cambio más profundo. Si el futuro deja de funcionar como promesa ordenadora, el presente gana centralidad. Antes se gastaba para ganarle a una inflación que destruía. Hoy se guarda una parte del “castillo de arena” para resistir la próxima ola y se usa otra para disfrutar antes de que llegue.

Martín Eandi, gerente de Insights de Moiguer Consultora de Estrategia,