¿Alcanzan los dólares para cumplir con el acuerdo con el FMI?
El acuerdo con el Fondo prevé una acumulación neta de reservas de 5.800 millones de dólares. Economistas creen que es una meta viable, aunque el escenario global complica la balanza comercial.

22 Abr, 2022

El acuerdo con el FMI inaugura una nueva etapa en la relación de la Argentina con el mercado de capitales. El ingreso del primer desembolso por un total de 9.656 millones de dólares sirvió para traer calma en el mercado cambiario y reducir a 75% la brecha entre la cotización oficial y los dólares financieros cuando, en enero de este año y en un contexto de incertidumbre sobre la posibilidad de alcanzar el acuerdo, había rondado el 120%.
Con todo, las metas dispuestas por el organismo internacional no resultan sencillas. La baja del déficit fiscal hasta un 2,5% del PBI en 2022 implica una reducción de 0,8 puntos con relación a 2021. El desafío es aún mayor, ya que el año pasado se logró ese resultado gracias al aporte del impuesto a las grandes fortunas, que recaudó el equivalente al 0,5% del PBI. Esa ayuda extra ya no estará este año. La reducción de la emisión monetaria al 1% del PBI para 2022 implica llevarla, en un contexto inflacionario, desde alrededor de 2,2 billones de pesos de 2021 hasta apenas 705.200 millones de pesos en este ejercicio.
Pero la otra meta cuantitativa sobre la que estará puesta especialmente la mirada de los técnicos del FMI que visitarán la Argentina cada tres meses será la acumulación de reservas que, en definitiva, resultará el indicador fundamental de la capacidad de pago.
El organismo exige una acumulación neta de reservas del Banco Central de 5.800 millones de dólares para 2022, de 4.000 millones para 2023 y de 5.200 millones de dólares para 2024. Hoy las reservas netas (las que efectivamente pueden utilizarse para intervenir en el mercado y controlar el tipo de cambio) están en torno a los 2.000 millones de dólares.
Si el objetivo lucía exigente para una economía que creció en un 10,3% del PBI en 2021 y generó una creciente demanda de divisas para las importaciones de bienes e insumos de capital, el escenario que se ha creado a partir de la guerra en Ucrania complica aún más las cosas. Es que el conflicto disparó los precios de las commodities agropecuarias, pero lo mismo ocurrió con los energéticos que demanda la Argentina.

“Las reservas netas podrían terminar siendo positivas, pero todo con plata prestada.”
Abram

Estimaciones privadas indicaban ya en enero que, de un superávit comercial de alrededor de 15.000 millones de dólares en 2021, podía registrarse un retroceso hasta los 8.000 millones. Una cuenta onerosa para la balanza de pagos, además, es la de turismo y compras y viajes al exterior, que en 2021 acumuló un rojo cerca de 2.500 millones de dólares. Si bien se encuentra lejos de los déficit registrados en 2016 y 2017 de alrededor de 12.000 millones y 10.000 millones de dólares respectivamente, lo cierto es que la tendencia se ha revertido marcadamente y podría complicar el saldo.
Economistas consultados por NBS analizaron las posibilidades de cumplir con el acuerdo y las alternativas para lograrlo. El entendimiento con el Fondo, a priori, habilita el flujo de créditos de otros organismo internacionales como el Banco Mundial y el BID por un total de 1.400 millones de dólares y se espera que la normalización de la deuda genere mejores condiciones para la inversión extranjera directa (IED) aunque, aseguran, se trata de una cifra poco significativa.
Daniel Marx, ex secretario de Finanzas de la Nación, aseguró: “Como viene la situación, no es una cuestión de obtener superávit comercial o no. Hay que enfocarse en los otros movimientos que afectan la balanza de pagos y se reflejan en el nivel de reservas. Me parece factible el cumplimiento de la meta, pero con una probabilidad variable”.
El economista puntualizó: “Depende mucho del resultado de los otros factores de la cuenta corriente de la balanza de pagos y, en particular, de los movimientos de capitales del sector privado. Caso contrario, tenemos un problema”.
Desde la consultora especializada en sector externo Abeceb, su directora de operaciones, Soledad Pérez Duhalde coincidió en que para analizar la posibilidad de acumulación de reservas hay que mirar el Mercado Unico y Libre de Cambios (MULC) y no tanto la balanza comercial. Amplió: “Es cierto que nuestra única oferta de divisas viene por el balance comercial. De hecho las exportaciones serán de 83.000 millones de dólares y las importaciones, de 67.000 millones de dólares. Pero en función de la acumulación de reservas, el ‘chiquitaje’ importa. El resto de los componentes podrían ser de los más altos, de alrededor de 5.000 millones”.

“El estallido de la guerra en Ucrania añadió un condimento de incertidumbre que el propio FMI reconoció que podría complicar el cumplimiento de las metas.”

En general, continuó, “4.400 millones de dólares te los da el FMI y los otros 1.400 millones te los dan los organismos internacionales, pero hay que restar 2.000 millones de pagos de deuda. Para cumplir hay que acumular otros 2.100 millones. Es viable porque vas a tener un superávit holgado en comercio de bienes”. Sin embargo Pérez Duhalde advirtió que ese objetivo requiere seguir pisando las importaciones y restringiendo el atesoramiento del sector privado. “Va seguir limitada la remisión de utilidades al exterior, va a seguir el cepo y el dólar ahorro va a estar más caro”, conjeturó.
Por el contrario, Aldo Abram, director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, señaló: “No se va cumplir la meta. Fundamentalmente porque, con cepo, es muy difícil que las reservas aumenten, más allá de que ahora pueden acelerar el ritmo de la suba del tipo de cambio mayorista luego de haberlo llevado a niveles muy bajos antes de las elecciones”.

Para Abram, ahora están tratando de superar ese retraso cambiario: “Aumenta el tipo de cambio mayorista y, lamentablemente, los precios de las góndolas. Atrasaron el tipo de cambio para mantener los precios de los exportadores e importadores y para que el Gobierno pueda comprar dólares baratos para pagar sus deudas”.
Por último, el economista Orlando Ferreres, de OF & Asociados, señaló: “Va a ser viable cumplirlo. Es bastante probable que se pueda lograr algo parecido a ese número que exige el Fondo. Con lo que ya dio el FMI y las buenas perspectivas de comercio de granos (especialmente de soja, maíz y girasol) estamos muy bien para aproximarnos a ese aumento. Por eso el tipo de cambio paralelo está bajando en estos días”.

“El escenario internacional está muy difícil. La duda es si la soja mata al petróleo u ocurre lo contrario.”
Soledad Pérez Duhalde

Ferreres aseguró: “En el balance de servicios reales habrá muchos problemas con el turismo y los servicios financieros. El balance en cuenta corriente va a dar un superávit de entre 5.000 y 6.000 millones de dólares”. Con todo, para el economista es posible que “las primeras pruebas no se vayan cumplir, pero van a venir las correcciones para ajustar desvíos y, en consecuencia, en el mediano plazo se va a cumplir”.
Aldo Abram insistió en que de cada 100 dólares que trae un exportador solo recibe poco más de 50. “Así no hay incentivo para las exportaciones. Eso empeora si se suman las retenciones impositivas. Lo que se ve es que, en general y como pasó en cepos anteriores como el de Cristina Fernández de Kirchner o en Venezuela, a menos que haya un boom de precios, las exportaciones no suben sino que bajan. El año pasado tuvimos cantidades exportadas menores que en 2019. Sin embargo por valores llegan a los niveles de 2011 o 2012. Es todo precio”, explicó.
Pérez Duhalde señaló: “No se puede descartar que se profundicen las restricciones cambiarias. El balance cambiario está ajustado y va a adecuar las restricciones para que el saldo permita cumplir con el objetivo de reservas. Pero cuánto más cepo haya, más brecha va a haber”.
En la misma línea, Orlando Ferreres opinó: “Es posible que se mantengan restricciones y otras se levanten. Va a haber un balance bimestral donde el FMI va a pedir algunas cosas que no se irán cumpliendo y se van a tener que corregir. El FMI será bastante restrictivo mientras no se logren los objetivos”.
Con todo, Abram, recordó: “El acuerdo con el Fondo te habilita que uses la plata que reembolsaron hasta 4.400 millones de dólares de reservas netas y, además, habrá 1.400 millones de dólares que se podrán conseguir en organismos internacionales. También puede haber aportes de otros países en forma bilateral. El punto es que las reservas netas podrían terminar siendo positivas, pero todo con plata prestada”.

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