La relación entre los depósitos del sector privado y los créditos de las entidades financieras ha experimentado un cambio estructural, pasó del piso del 48,7% en 2023 al 80,5% en mayo de este año, el más alto desde finales de 2018.
“Los préstamos en pesos al sector privado crecieron más rápido que los depósitos. En consecuencia, el gap de liquidez (depósitos/préstamos) se redujo en esa medida, lo que lleva a que el sistema necesariamente tenga que crecer en el volumen de depósitos de pesos para poder mantener el crecimiento de los préstamos. Los depósitos que más aumentaron son las colocaciones a plazo fijo”, explica Claudio Cesario, presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), sobre la evolución desde inicios del año pasado a junio de 2025.
“En cuanto al fondeo de los créditos, en la medida en que siga la monetización, ya sea en dólares o en pesos, va a haber disponibilidad suficiente, porque además el Gobierno no está tomando participación con demanda de esos mismos fondos de los bancos. Entonces hay un doble efecto: un potencial crecimiento de los depósitos en ambas monedas y una disminución de la demanda de crédito del sector público”, analiza el economista y director de Quantum Finanzas Daniel Marx.
“Atravesamos un período de fuertes cambios en el sistema financiero, en el que los préstamos al sector privado reemplazan a los títulos públicos como principal fuente de rentabilidad para las entidades. No obstante, la exposición de los bancos al financiamiento del Tesoro sigue siendo elevada, mientras que la relación entre crédito y PBI del 8,6% se mantiene por debajo del pico del 13% de 2018 y muy de lejos de los niveles de Brasil o Chile, donde este indicador supera el 70%”, relativiza el economista y presidente de Analytica Consultora, Ricardo Delgado.
Los depósitos a la vista en pesos se incrementaron 7% real con respecto a marzo (25,3% i.a.), mientras que el saldo de los depósitos a plazo se redujo 5,6% real (aumento de 20,7% i.a.).
El saldo real de los depósitos en pesos del sector privado aumentó 0,6% en abril (22,5% i.a.), según el último Informe sobre bancos del BCRA. En el desglose, los depósitos a la vista en pesos se incrementaron 7% real con respecto a marzo (25,3% i.a.), mientras que el saldo de los depósitos a plazo se redujo 5,6% real (aumento de 20,7% i.a.).
“A medida que avance la normalización se reflejará en tasas de interés más elevadas, una tendencia que ya comenzó a observarse, favorecida por una base monetaria que hoy es la mitad de la existente durante la gestión de Macri y niveles de encajes cercanos al doble”, explica Delgado.
En el reverso, el saldo real de crédito en pesos al sector privado creció 3,4% en el mes (97,5% i.a.), con incrementos generalizados en todos los grupos de entidades financieras, mientras que el saldo de financiamiento en moneda extranjera al sector privado superó los 14.000 millones de dólares y aumentó 0,8% con relación al mes previo en moneda de origen (140,7% i.a.), desempeño explicado, en su mayor parte, por las prefinanciaciones a la exportación y los documentos.
Por volumen y plazos, los hipotecarios a salvo
El stock de estos préstamos al sector privado continuó en alza: 3,9% en abril y 37,8% en la comparación interanual. Se estima que en el mes el sistema financiero incorporó cerca de 3.873 nuevos deudores hipotecarios, y se acumuló un total de 23.300 altas de personas humanas en los últimos doce meses.
El crédito hipotecario fue lo que más se destacó por su reaparición, ritmo de crecimiento y es también el que más desafíos genera en términos de lograr un fondeo sostenible. “Para lograrlo, los bancos necesitan tener también financiamiento a largo plazo y, en ese sentido, consideramos que la mejor opción es la securitización o, en el futuro, la tokenización de las carteras. Esto beneficia a los futuros tomadores, porque al aumentar la liquidez será mayor la oferta y, además, se promueve el desarrollo del mercado de capitales”, comenta Cesario.
“No veo problemas en el repago de los créditos hipotecarios, si bien eso es irrelevante para su fondeo por volumen y plazos. Hoy los bancos sí tienen inconvenientes en la financiación a nivel general, pero eso es por el diseño del actual programa macro que tiene limitantes de liquidez”, advierte el economista Federico González Rouco, experto en el mercado inmobiliario.
La securitización aún no aparece
Por el lado del fondeo del conjunto de entidades financieras, en abril el mínimo saldo real de los depósitos en pesos del sector privado y la importante caída en los plazos fijos es significativa, porque de ahí surge el monto que las entidades disponen para continuar con la dinámica futura de los préstamos.
“La clave es la securitización, que las entidades puedan empezar a generar la descarga de carteras hipotecarias y, en general, a inversores de largo plazo, lo que es un proceso lento y que recién arranca en algunos bancos”, puntualiza González Rouco.
De hecho, ABA, ABAPPRA y ADEBA financiaron en conjunto un estudio, titulado Securitización como alternativa viable para el mercado hipotecario argentino, elaborado por el consultor independiente especializado Ramiro Moya, que procura ser un aporte para promover el desarrollo del crédito hipotecario y el acceso a la vivienda en Argentina.
El documento examina las dificultades que enfrenta el mercado argentino, como la ausencia de demanda de financieros de largo plazo, la poca profundidad del mercado de capitales y analiza como opción que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad invierta en estos instrumentos en forma competitiva.
“Debemos recrear el mercado de capitales local, donde compañías de seguro, fondos comunes de inversión e incluso el FGS puedan ser demandantes, porque se crearía un círculo virtuoso y sostenible para mantener el crecimiento del crédito y, en consecuencia, el desarrollo económico”, coincide el número uno de ABA.

