Irina Moroni: “El ingreso de dólares financieros podría ser clave».
La economista marca que el camino debe ser continuar con el proceso de compra de divisas por parte del Banco Central, avanzar en la baja del costo argentino y lograr una mayor reducción del riesgo país.

1 Abr, 2026

Gran parte de las economistas plantean que este año hay dos desafíos ineludibles, uno es la acumulación de reservas y el otro retomar el crecimiento con creación de empleo. Sobre el primero se debe continuar trabajando, pero ante el segundo se advierten importantes retos. Convocada a opinar sobre estos ejes, la economista jefe de la Fundación Capital, Irina Moroni, dice que resulta clave “no dormirse en los laureles”, y ofrece otras definiciones sobre el dólar.

—¿Es suficiente el ritmo de compra de divisas del BCRA?

—La nueva fase del programa económico, que prioriza la acumulación de reservas, parece presentar un nuevo mix de reservas-inflación, con algo más de nominalidad. Debe recordarse que el año pasado el Banco Central no compraba divisas incluso en época de cosecha gruesa. En cambio, ahora el BCRA ya compró más de 2.700 millones, a razón de unos 70 millones diarios. En parte, esto fue posible gracias al ingreso de dólares financieros, es decir, deuda corporativa y subsoberana, sumada a préstamos en moneda extranjera al sector privado.

—¿Se puede levantar el cepo a la compra de las empresas?

—Desde este marco, se verificó también un incremento en las reservas brutas de 5.300 millones de dólares, también debido a la suba del precio del oro. Además, esta evolución se dio acompañada de una reducción en el tipo de cambio oficial del orden del 3,5% en enero y febrero, en paralelo con un incremento en la inflación del orden del 6%. De a poco, se podría aprovechar para ir liberando algunas restricciones cambiarias vigentes, y comenzar a normalizar el mercado de cambios. El norte debe ser avanzar en la eliminación de restricciones.

—Pero el Gobierno necesita un volumen creciente para cancelar deudas…

—Analizando los compromisos en moneda extranjera hacia delante, sí se advierte que el 2027 es más exigente, con 34.500 millones de dólares de capital e intereses, en parte porque se comienzan a pagar unos 1.300 millones extra de los bonos con vencimiento a 2038, deben abonarse casi unos 8.000 millones al FMI y unos 6.700 millones de los repo con bancos internacionales, además de los pagos de las nuevas emisiones de deuda del BONAR AO27.

—¿Cómo va a hacer, entonces, para acumular lo suficiente?

—Frente a un nuevo año electoral, donde la formación de activos externos podría volver a ser una fuente importante de demanda de divisas, cuando enero ya mostró un drenaje del orden de los 3.000 millones en un contexto de calma, y con una cuenta corriente que se presume negativa, el ingreso de dólares financieros del RIGI, RIMI, ON y emisiones de deuda nacional podría ser clave para compensar estos egresos. La diversificación de instrumentos resulta imprescindible, no solo como posible fuente de ingreso de divisas, sino también como señal hacia delante, que otorgaría previsibilidad para el horizonte de más largo plazo.

—¿En este contexto, además de sumar divisas, se puede crecer?

—El camino debe ser continuar con el proceso de compra de divisas por parte del Banco Central, avanzar en la baja del costo argentino y lograr una mayor reducción del riesgo país para poder enfrentar cualquier cisne negro local o internacional. La acumulación de reservas por parte del BCRA ahora muestra avances y debe seguir en esa línea, pero aún se ven dificultades para recuperar el crecimiento económico con creación de puestos de trabajo, en un marco de varios meses de reducción mensual del empleo registrado y con solo algunos sectores como traccionadores de la actividad.