El programa de integridad, un marco clave para el Banco Nación
Claudio Scarso es subgerente general de Integridad y Cumplimiento en el Banco Nación, en la que también está a cargo del acceso a la información pública. “Estoy desde febrero de este año en el banco. Tengo una trayectoria de 42 años en la banca privada. Estuve los últimos 30 años en Banco Galicia y antes […]

12 Dic, 2025

Claudio Scarso es subgerente general de Integridad y Cumplimiento en el Banco Nación, en la que también está a cargo del acceso a la información pública. “Estoy desde febrero de este año en el banco. Tengo una trayectoria de 42 años en la banca privada. Estuve los últimos 30 años en Banco Galicia y antes en el BBVA y otros bancos. Siempre en auditoría interna. En febrero pasé al Banco Nación con una función distinta: lidero la segunda línea de defensa, vinculada a prevención de lavado de dinero, compliance, integridad, transparencia, ética, seguridad de la información y ciberseguridad”, explica.

Scarso detalla que “las tres líneas de defensa son una definición mundial basada en mejores prácticas. La primera línea son las áreas operativas: quienes procesan datos, atienden clientes y registran operaciones. Protegen la integridad de la información y que las operaciones sean confiables, íntegras y respeten las normas”.

La segunda línea busca prevenir fraudes, verificar cumplimiento de regulaciones internas y externas, controlar accesos, asegurar que Prevención de Lavado cumpla su función y mantener programas de integridad, ética y cumplimiento. Esta segunda línea diseña un ambiente de control adecuado para que la primera línea trabaje con integridad y seguridad. La tercera línea, en cambio, se centra en la auditoría interna y audita todos los procesos de manera independiente.

El sistema está muy regulado por el Banco Central, que desde fines de los 90 impuso controles internos fuertes. Gracias a ello hace más de 20 o 30 años no hay caídas de bancos.

“Con el nuevo plan estratégico 2025 estamos actualizando procedimientos y políticas según las nuevas exigencias y automatización del banco. Los programas de cumplimiento son muy efectivos en el sistema financiero y en el Banco Nación. El sistema está muy regulado por el Banco Central, que desde fines de los 90 impuso controles internos fuertes. Gracias a ello hace más de 20 o 30 años no hay caídas de bancos. Hay inspecciones permanentes y cumplimos lo que exige el Banco Central”, resume Scarso.

“También tenemos un código de ética que establece políticas y procedimientos para determinar si algo es ético o no, a la vez que promueve capacitación y concientización, y cuenta con una línea de denuncias anónima gestionada por Recursos Humanos”, cuenta Scarso.

“Desde la segunda línea monitoreamos que funcione bien, que se investiguen las denuncias y haya sanciones cuando corresponda. Si no hay consecuencias, la línea ética pierde valor. La vida institucional es dinámica y las definiciones sobre integridad o ética deben actualizarse constantemente. Esto mejora la reputación, reduce riesgos de mal comportamiento, fomenta un ambiente laboral ético y colaborativo, fortalece la confianza de empleados, de clientes, evita multas y sanciones. O sea, es un win-win”.

“Otro brazo de la segunda línea de defensa es la responsabilidad social: procedimientos sobre sustentabilidad, medio ambiente y apoyo a la sociedad en momentos difíciles, como los actuales. Trabajamos intensamente para sostener un ambiente de control interno robusto y adecuado”, concluye el ejecutivo.