Inseguridad vial en Argentina: el celular, las motos y una percepción de riesgo que no alcanza
La inseguridad vial en Argentina sigue planteando un desafío que excede el cumplimiento de las normas de tránsito. Juan José Nietfeld, gerente de Prevención y Seguridad Vial de Seguros Rivadavia, analizó la situación durante una entrevista y señaló que no observa avances significativos en los últimos años. Entre los principales factores mencionó el uso del […]
Inseguridad vial en Argentina: el celular, las motos y una percepción de riesgo que no alcanza

3 Jul, 2026

La inseguridad vial en Argentina sigue planteando un desafío que excede el cumplimiento de las normas de tránsito. Juan José Nietfeld, gerente de Prevención y Seguridad Vial de Seguros Rivadavia, analizó la situación durante una entrevista y señaló que no observa avances significativos en los últimos años. Entre los principales factores mencionó el uso del celular al volante, las conductas imprudentes y el crecimiento de la circulación de motos. También cuestionó la forma en que se comunica el problema, al considerar que el foco suele ponerse sobre las causas de los siniestros y no sobre sus consecuencias. Para Nietfeld, la dificultad central está en que los conductores no perciben que el riesgo también puede afectarlos directamente.

Inseguridad vial y uso del celular: una distracción cada vez más frecuente

El uso del celular mientras se conduce aparece como uno de los comportamientos que más preocupa en materia de seguridad vial. Nietfeld relató una situación que observó durante su viaje desde La Plata por una autopista, mientras circulaba a 110 kilómetros por hora.

Según explicó, durante ese trayecto tuvo que tocar bocina a cuatro personas que estaban mirando el celular mientras conducían. La situación, sostuvo, resulta especialmente peligrosa porque a esa velocidad una distracción de apenas unos instantes puede derivar en un siniestro de gravedad.

“Mira, yo vengo de La Plata, Ale, y recién viniendo de La Plata por la autopista a 110 km/h, a cuatro personas le toqué bocina porque venían mirando el celular. Imagínate que a 110 km/h mirando el celular en la autopista son milésimas de segundo para que hagas un desastre.”

El especialista señaló además que el problema no se limita a las autopistas. El uso del teléfono durante la conducción se convirtió en una conducta extendida y difícil de dimensionar por quienes la realizan. En ese sentido, planteó que el riesgo está relacionado con una percepción equivocada de las propias posibilidades de evitar un accidente.

La principal falla es creer que el siniestro no va a ocurrir

Más allá del celular, Nietfeld identificó un comportamiento común detrás de distintas conductas de riesgo: la convicción de que las consecuencias negativas les ocurrirán a otros, pero no al propio conductor.

Para el gerente de Prevención y Seguridad Vial de Seguros Rivadavia, ese mecanismo explica por qué muchas personas realizan maniobras imprudentes aun cuando conocen las normas. El conductor percibe que puede controlar la situación y, por esa razón, no interpreta su comportamiento como una amenaza inmediata.

“El error es hay un único error que es el creer que no nos va a pasar.”

Desde esa perspectiva, el cumplimiento de las normas viales constituye una herramienta básica para reducir los riesgos. Sin embargo, el problema no estaría solamente en conocer las reglas, sino en comprender las consecuencias que pueden derivarse de no respetarlas.

Nietfeld cuestionó, en ese sentido, la forma habitual de comunicar la problemática. Según explicó, hablar de seguridad vial puede llevar a concentrar la atención en las conductas que originan los siniestros, como conducir alcoholizado, utilizar el celular o realizar maniobras incorrectas, en lugar de poner en primer plano las consecuencias que esas acciones pueden generar.

Su planteo apunta a modificar la percepción del riesgo: si el conductor entiende que una conducta cotidiana puede terminar en una muerte o en una persona con una discapacidad permanente, la evaluación que realiza antes de tomar una decisión podría ser diferente.

El crecimiento de las motos agrega un nuevo factor de riesgo

El aumento de la cantidad de motos que circulan por las calles constituye otro de los puntos señalados durante la entrevista. Nietfeld consideró que las motocicletas representan actualmente un riesgo significativo dentro del tránsito, tanto para quienes las conducen como para el resto de los usuarios de la vía pública.

La dinámica de circulación de las motos presenta situaciones particularmente complejas en zonas urbanas. El especialista describió el comportamiento de los motociclistas frente a los semáforos en Buenos Aires y señaló que la concentración de motos puede dificultar la anticipación de las maniobras.

Uno de los problemas aparece cuando un automóvil intenta cambiar de carril. Aunque el conductor controle los espejos y verifique el espacio disponible, una moto puede desplazarse desde una posición que no resulta evidente y ocupar rápidamente el lugar hacia el que pretende avanzar el vehículo.

“Y lamentablemente hoy tocas una moto y que viva o no viva es un destino casi, ¿no?”

La vulnerabilidad física de los motociclistas convierte cualquier contacto entre vehículos en una situación potencialmente grave. Por eso, el problema no se limita a evitar que una moto sea impactada, sino también a reducir las posibilidades de que una maniobra de otro vehículo termine provocando un siniestro.

La información estadística también condiciona el diagnóstico

Otro de los aspectos planteados durante la entrevista fue la dificultad para obtener una lectura completa de la evolución de la siniestralidad vial en Argentina. Nietfeld señaló que las estadísticas disponibles pueden mostrar una disminución de los fallecimientos, aunque advirtió sobre la manera en que se construyen esos registros.

En particular, explicó que anteriormente se consideraba que, además de las personas fallecidas en el lugar del siniestro, existía un porcentaje adicional de víctimas que podía morir durante los días posteriores. Según su análisis, la forma de presentar actualmente los datos puede generar una percepción diferente sobre la evolución del problema.

A esto se suma, según Nietfeld, una dificultad estructural vinculada con la recolección de información en un país federal. Las diferencias en la disponibilidad y sistematización de los datos pueden dificultar una evaluación integral de la situación de la seguridad vial.

La calidad de la información resulta relevante porque permite identificar tendencias, dimensionar los factores de riesgo y diseñar políticas de prevención. Sin datos consistentes, cualquier diagnóstico sobre la evolución de los siniestros debe interpretarse con cautela.

La mirada planteada por Nietfeld coloca así el foco en una cuestión central: la inseguridad vial no depende exclusivamente de la existencia de normas, sino también de la capacidad de los conductores para reconocer el riesgo antes de que sus consecuencias sean irreversibles. El uso del celular, las maniobras imprudentes y la circulación de motos son expresiones diferentes de un mismo problema cuando el peligro deja de percibirse como propio.

Para el sector asegurador, esta discusión tiene una relevancia directa. La prevención no solo busca reducir la cantidad de siniestros, sino también evitar las consecuencias humanas que se encuentran detrás de cada estadística. En ese marco, mejorar la información disponible y cambiar la forma de comunicar el riesgo aparecen como dos desafíos complementarios. La principal dificultad, según el diagnóstico presentado, no está en desconocer que existen normas, sino en lograr que cada conductor comprenda que su próxima decisión también puede determinar el resultado de un siniestro.

Mirá la entrevista completa en Café Financiero


 

Nota generada por Eleven para Grupo NBS