«La competencia en el sector es nuestro factor diferencial»
El presidente de la Asociación de Bancos de Argentina (ABA) se mostró optimista con el rumbo económico de la gestión de Javier Milei y las fortalezas del sector

24 Sep, 2024

Desde 2011, Claudio Cesario es una de las caras visibles de la Asociación de Bancos de Argentina (ABA), la cámara que agrupa a los bancos privados de capital internacional. Con una extensa trayectoria en el sector financiero, tras ocupar cargos directivos en el Bank of America y en el Banco Santander, el directivo expuso los avances que, a su entender, están repercutiendo positivamente en el sistema bancario, así como los desafíos pendientes que requiere el sector para desarrollarse.

—¿En qué situación se encuentra el sistema bancario?

—Si lo preguntabas en diciembre pasado, hubiera dicho que todos pedíamos que se ordene la macro y se ataque el problema de la inflación, porque genera estancamiento, falta de empleo genuino y mayor pobreza. La verdad es que el gobierno de Milei atacó de lleno la inflación. En lo estrictamente bancario esperábamos que se liberaran las tasas y se eliminaran los créditos subsidiados y las innumerables regulaciones que afectaban el comercio exterior. Los bancos nucleados en ABA manejan entre el 60 o 70% de las operaciones de comercio exterior; administrar las SIRAS (los permisos de importación) era una tarea titánica que dificultaba la operatoria. La gente pensaba que las trabas las inventaban los bancos, y eran todas cuestiones entre Banco Central (BCRA) y la AFIP porque no había dólares.

—¿Y ahora?

—A nueve meses de Gobierno, mucho de esto fue solucionado. También tenemos un QR 100% interoperable, algo que trabajamos por casi dos años y se acaba de implementar. Estamos en una situación mucho mejor que a fines del año pasado. El panorama es bueno. Dicho esto, en los últimos 20 años, el sector cumplió todos los contratos y las obligaciones para con los ahorristas. Hoy somos parte de la solución y no parte del problema, pese a las distintas crisis que atravesamos. Estamos en una posición de solidez, liquidez y de solvencia muy buena. El desafío que nos debemos es que el sistema bancario crezca. La región tiene un promedio mucho mayor en su relación de depósitos-PBI y crédito sobre PBI. En 20 años no se avanzó nada, y no avanzar en este mundo globalizado es quedarte, estancarte.

Actualmente, todos los segmentos —individuos, pymes y grandes empresas— han vuelto a demandar crédito en pesos, como lo reflejan los últimos informes del Banco Central.

—¿Por qué no se pudo?

—Yo creo que es un tema de confianza. El problema es que se critica al sector por no querer prestar y esto es una falacia. Los depósitos de la gente son nuestra materia prima, y el producto que vendemos es el crédito. Vos podés prestar cuando tenés demanda de crédito, cuando no tenés demanda de crédito porque falta confianza, nadie viene a pedirlo. Los distintos ciclos que atravesó la economía produjeron que la gente se autofinanciara.

—¿Cómo están evolucionando los depósitos y créditos en el sector?

—Los depósitos han crecido tanto en pesos como en dólares, superan los 19.000 millones en moneda extranjera. Además, el resurgir del crédito vino de la mano de los exportadores. Actualmente, todos los segmentos —individuos, pymes y grandes empresas— han vuelto a demandar crédito en pesos, como lo reflejan los últimos informes del Banco Central. Esto es un indicio de confianza. Por ejemplo, en 2016 y 2017 comenzó el auge del crédito hipotecario UVA, que la gente consideró un instrumento razonable para acceder a la vivienda. Se otorgaron más de 100.000 créditos hipotecarios bajo este esquema, pero estuvimos todo 2021 y 2022 en el Congreso para defender y pedir que no destruyan el instrumento por menos del 1% de los deudores que estaba en mora, generalmente debido a situaciones personales, como separaciones o pérdida de empleo. No era un problema del UVA en sí, ya que, al igual que las cuotas ajustaban, lo mismo habría sucedido con un contrato de alquiler. Afortunadamente, los diputados no lo tocaron y estamos hablando de la vuelta del crédito hipotecario UVA.

—¿Cómo están funcionando estos créditos?

—Hay muchas solicitudes. Hubo que poner nuevamente en marcha la maquinaria y alinear los procesos para ofrecerlos. Los ratios de escrituración en CABA y la provincia de Buenos Aires han crecido exponencialmente. El desafío es cumplir con las condiciones para la aprobación del crédito, y que la vivienda o inmueble también cumpla los requisitos. Tanto el BCRA como la Comisión Nacional de Valores (CNV) entendieron que era necesario flexibilizar aspectos vinculados al parking de los títulos públicos para que los compradores pudieran acceder a los dólares en el momento. Creo que funcionará bien, pero en comparación con la región, el crédito hipotecario en Argentina representa menos del 1% del PBI, mientras que el promedio regional es del 10%, y en países como Chile o Panamá supera el 25 o 30%. O sea, es un producto que ancla al cliente con la institución que toma el crédito. Por lo tanto, hay una gran oportunidad de crecimiento, especialmente con el déficit habitacional que enfrenta el país.

—¿Hay expectativas de que sigan creciendo otros créditos, como los productivos?

—Los empresarios son resilientes. Hubo momentos en los que se ofrecían créditos al 40%, y aunque los consideraban caros, con una inflación proyectada del 150%, lo que realmente esperaban era otra cosa. Actualmente, la línea de crédito para inversión productiva es opcional, y los bancos no están obligados a cumplir con un cupo. Eso es buenísimo y está en línea con la política del Presidente de eliminar subsidios. Creo que todos nos debemos acostumbrar a competir y ofrecer el mejor producto. O sea, si hay un sector que compite es el sistema bancario. Los bancos se pelean para captar el cliente del otro. Yo creo que la competencia es nuestro factor diferencial. En cuanto a grandes proyectos de inversión, como los vinculados al Régimen de incentivo para grandes inversiones (RIGI), estamos capacitados para ayudar al desarrollo y estamos en una situación de privilegio para financiarlos. Tenemos un know how disponible.

—En los últimos años, varios bancos internacionales, como HSBC e Itaú, han abandonado Argentina. ¿Por qué?

—Estas salidas responden más a estrategias globales que a problemas locales. En los años 90 y 2000, hubo un auge de bancos extranjeros en Argentina, y los que permanecen lo hacen porque ven oportunidades de crecimiento a pesar de los tiempos difíciles. Es probable que, a medida que el país madure económicamente, haya menos bancos. Las oportunidades de crecimiento pueden ser orgánicas o inorgánicas y, el que quiere, las aprovecha. No veo que haya un movimiento de salida.

Claudio Cesario, presidente de ABA