Con el dólar estable y menor inflación, los bancos buscan ofrecer productos más atractivos a sus clientes. Aunque la demanda está expectante y el contexto internacional no acompaña, la competencia local crece para retener a los usuarios propios y sumar a nuevos. Lautaro Veliz Espeche, head of High Value y Asset Management de BBVA en Argentina expone la estrategia de la entidad.
—¿Cuáles son las propuestas novedosas de la entidad para diferenciarse?
—Nuestra estrategia se centra en evolucionar desde un modelo transaccional hacia uno de asesoramiento integral. En ese marco, estamos combinando tres capacidades: una oferta amplia de soluciones de inversión, construcción de portafolios basada en asset allocation y no en productos aislados y una experiencia digital integrada que permite operar y monitorear inversiones desde un único entorno. El diferencial no está en un producto puntual, sino en la capacidad de ofrecer una propuesta consistente de gestión patrimonial.
—¿Qué están notando en la demanda, según el perfil de sus clientes?
—Observamos una mayor sofisticación en la demanda, incluso en segmentos no tradicionales. Por un lado, los clientes de mayor patrimonio están priorizando la diversificación y preservación de valor en un contexto donde la volatilidad internacional, particularmente en commodities, como el petróleo y los riesgos geopolíticos, vuelven más incierto el escenario global. Por otro lado, segmentos más masivos comienzan a migrar desde instrumentos puramente transaccionales hacia alternativas de inversión, impulsados por la baja de inflación y mayor estabilidad local. En ambos casos, crece la demanda de asesoramiento y acompañamiento en la toma de decisiones.
—¿Cómo juega el contexto económico cambiante en la definición de las propuestas?
—El contexto es determinante. A nivel local, un escenario de menor inflación y mayor estabilidad cambia el foco desde la cobertura hacia la generación de retorno real. Sin embargo, este proceso convive con un frente internacional más volátil, marcado por fluctuaciones en el precio del petróleo y tensiones geopolíticas, lo que obliga a mantener un enfoque prudente en la construcción de portafolios. Esto habilita el desarrollo de propuestas más diversificadas, con mayor peso en renta fija en moneda local, renta variable y estrategias balanceadas. Al mismo tiempo, aumenta la relevancia de la gestión activa y del asesoramiento, ya que los clientes empiezan a tomar más riesgo, pero requieren mayor guía para hacerlo de manera consistente con sus objetivos.

