Cada falla en una aplicación bancaria —desde un error de autenticación hasta un retraso en una transferencia— puede costar clientes, ingresos y reputación. Mientras gran parte del debate técnico sigue enfocado en infraestructura y performance, pocas marcas conectan estos problemas con la experiencia del usuario o con el impacto directo en el negocio.
Anticipar esas posibles fallas será la prioridad de las empresas en 2026, según un informe de Gartner, que confirma que para el próximo año, el 50% de las organizaciones que utilizan arquitecturas de datos distribuidas habrán adoptado herramientas de observabilidad, frente al 20% en 2024. ¿A qué se debe esta aceleración? A entornos cada vez más complejos, donde múltiples nubes, microservicios y plataformas heredadas exigen resiliencia y continuidad de servicio.
En este escenario, la observabilidad emerge como un seguro estratégico contra la pérdida de clientes. Por eso, Florencia Tcholakian, country manager de Argentina de Atentus, explica que “la gestión moderna ya no puede limitarse a detectar errores después de que ocurren. Las organizaciones necesitan operar en un estado de observabilidad total: anticipar desviaciones, interpretar datos de múltiples capas y resolver con precisión antes de que el usuario experimente un impacto. En Atentus integramos tecnología avanzada, analítica inteligente y un acompañamiento experto que permite garantizar continuidad operativa y experiencias digitales consistentes de principio a fin”.
Un reto clave para América Latina
La región enfrenta una doble presión: cerrar la brecha digital y, al mismo tiempo, responder a la adopción masiva de servicios financieros online. Según el representante de Atentus en el país, a diferencia del monitoreo tradicional, la observabilidad no solo detecta incidentes: los anticipa, identifica su raíz y permite resolverlos antes de que impacten al cliente final.
Según explica Florencia Tcholakian, “el verdadero valor de la observabilidad no está solo en las plataformas, sino en la capacidad de analizar, correlacionar y traducir grandes volúmenes de datos en decisiones operativas que optimizan la continuidad del servicio y elevan la experiencia del cliente de manera tangible”.
Los riesgos, sin embargo, evolucionan con la misma velocidad: ciberataques sofisticados, lavado de activos a través de fintechs o vulnerabilidades invisibles. La inteligencia artificial resulta clave para anticipar amenazas, identificar patrones en millones de datos y responder en tiempo real. Desde Atentus, compañía dedicada a la prevención de crisis digitales con 25 años de trayectoria, presencia en siete paìses de Latinoamérica y partner de sectores críticos, como la banca, Florencia Tcholakian enfatiza que “un sector tan sensible como el financiero necesita capacidades avanzadas de observabilidad que permitan detectar anomalías, correlacionar eventos y actuar con precisión antes de que cualquier incidente afecte la confianza del cliente, tanto dentro como fuera de la aplicación”.

