El fuerte crecimiento de las compañías vinculadas a la inteligencia artificial generó debates sobre una posible burbuja en el sector. Por ejemplo, Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, destacó que los “hiperescaladores” de IA están asumiendo altos niveles de deuda a través de una emisión récord de bonos en 2025 y, en comparación, están eclipsando el endeudamiento de las empresas tecnológicas en los años previos al estallido de la burbuja de las puntocom.
“Hay precios de acciones de IA disparados, que descuentan este optimismo y, posiblemente, mucho más. Están las inversiones masivas (excesivas) que se están haciendo en centros de datos y otra infraestructura de IA”, señaló el experto.
Por otra parte, Matías Mininni, portfolio manager Investment Ideas de Balanz, analizó el momento del sector y los riesgos financieros asociados.
—¿Existe, efectivamente, una burbuja de las empresas de inteligencia artificial?
—Hay algunos activos con valuaciones exigentes, eso es cierto, y en ciertos casos hay múltiplos que son difíciles de explicar. Pero, al mismo tiempo, cuando uno mira a las compañías líderes del sector, los múltiplos son bastante más razonables de lo que suele creerse, sobre todo si se los compara con el crecimiento que están mostrando en ingresos y márgenes. El contexto es muy distinto al de la burbuja de las puntocom. A fines de los 90, muchas compañías cotizaban con múltiplos muy altos sin tener ingresos relevantes ni un modelo de negocio probado. Hoy muchas de las empresas que lideran el desarrollo de inteligencia artificial tienen ventas récord y márgenes muy elevados.
—¿Cómo evalúan los cimbronazos financieros en esa industria en el último tiempo?
—Desde la pandemia, la volatilidad del mercado americano aumentó de forma muy marcada. Los movimientos de precios son más rápidos y más intensos que en ciclos anteriores, tanto hacia arriba como hacia abajo. Si a ese contexto de volatilidad más alta le sumamos que estamos hablando de una industria atravesada por una tecnología profundamente disruptiva, como la inteligencia artificial, es bastante lógico ver estos episodios.
—¿Habrá condiciones de financiamiento más restrictivas para estas compañías?
—Una cuestión interesante es mirar lo que está pasando con el mercado de private credit, que en los últimos años creció mucho y donde una parte importante del financiamiento estuvo vinculada al sector tecnológico. Si ese mercado empieza a mostrar tensiones o mayor selectividad, es posible que algunas compañías encuentren condiciones de financiamiento más exigentes. Cuando el capital se vuelve más selectivo, suele producirse una depuración natural donde sobreviven los proyectos con modelos de negocio más sólidos.
—¿Cómo podría impactar en Argentina una caída global del valor de las tecnológicas?
—El vínculo directo entre el valor de las tecnológicas globales y la economía argentina es bastante limitado. Argentina tiene una exposición muy baja a ese tipo de financiamiento y al ecosistema tecnológico global desde el punto de vista del mercado de capitales. Si podría podría verse algún efecto es de manera indirecta, a través de los mercados financieros.

