Este fue un año muy especial para La Perseverancia Seguros: en 2025 celebramos nuestros 120 años, reafirmando nuestro origen en Tres Arroyos y nuestra presencia federal. Lo hicimos creciendo en producción y en cantidad de asegurados, con una rentabilidad cuidada en un contexto muy volátil. Logramos sostener un muy buen nivel de solvencia, avanzar en digitalización de procesos y fortalecer el vínculo con nuestros productores asesores a través de la “Caravana nacional” y distintas acciones de cercanía. Fue un año de crecimiento y consolidación del proyecto de largo plazo de la compañía.
Para 2026 tenemos tres grandes frentes de trabajo. El primero es seguir profundizando la transformación digital con foco en mejorar la experiencia de
asegurados y productores: autogestión, tiempos de respuesta y uso de inteligencia artificial en los procesos. El segundo es el desarrollo de productos para pymes, comercios y caución, diversificando la cartera. El tercero es nuestro compromiso social: continuar las acciones de educación vial, apoyar a la comunidad y fortalecer las prácticas de sostenibilidad y buen gobierno que venimos construyendo.
Soy muy optimista. Si la economía argentina logra un sendero de menor inflación, recuperación del salario real y reglas previsibles, el seguro tiene mucho espacio para crecer en penetración y en cultura aseguradora. Vemos oportunidades en coberturas masivas para hogares, salud y vida. También en seguros vinculados a la inversión productiva, como caución, siempre que el crédito y la actividad acompañen.
Para el sector asegurador en particular será un año para consolidar la recuperación: aprovechar el mejor contexto financiero y un mayor potencial de crecimiento en servicios financieros, automotrices y de seguros. Confiamos en que la mayor estabilidad macroeconómica permita planificar a más largo plazo, mejorar la oferta de coberturas para familias y empresas, y seguir invirtiendo en innovación. También esperamos un rol más activo del seguro en la protección del ahorro y en el acompañamiento de los proyectos productivos regionales. Todo esto siempre apalancado en la figura del productor asesor como aliado estratégico de nuestra compañía.
La principal dificultad a resolver el próximo año, a mi juicio, será equilibrar al mismo tiempo la rentabilidad técnica en un entorno todavía inflacionario, la necesidad de invertir fuerte en tecnología y talento, y enfrentar una competencia cada vez más intensa en precios y servicios. A esto se suma un problema estructural de nuestro país: la alta judicialidad de los siniestros, especialmente en ramos como automotores.
La imprevisibilidad de los fallos, los tiempos de la justicia y el nivel de las indemnizaciones generan un fuerte estrés sobre las reservas, encarecen el producto y terminan siendo una barrera para ampliar la cobertura de la población.
Además, tendremos el desafío de construir mayor previsibilidad: reglas claras, criterios de actualización más estables y marcos que desalienten la litigiosidad innecesaria.
Solo así podremos planificar inversiones de largo plazo y ofrecer coberturas sostenibles para cada vez más asegurados. Como sector tendremos que trabajar en conjunto en prevención del fraude para que el seguro siga siendo accesible sin poner en riesgo la solvencia. Desde La Perseverancia vamos a encarar ese desafío con lo que siempre nos caracterizó: cercanía, prudencia y vocación de servicio.

