Claudio Caprarulo: “El consumo no va a recuperarse si el mercado laboral no mejora»
El actual programa económico logró una fuerte baja en la inflación y superávit primario, pero ese proceso todavía no se tradujo en una mejora sostenida del ingreso de los hogares ni del mercado interno.

4 May, 2026

El consumo apenas creció pero el masivo continúa rezagado y solo pudo sostenerse mediante el crédito y el endeudamiento, que lleva meses con señales de alarma por la gran morosidad. El análisis sobre estos temas del economista Claudio Caprarulo, director de Analytica.

—¿La recuperación del consumo masivo sigue siendo una de las cuentas pendientes?

—Sin dudas el actual programa económico logró una fuerte baja en la inflación y superávit primario, pero ese proceso todavía no se tradujo en una mejora sostenida del ingreso de los hogares ni del mercado interno.

—¿Qué datos maneja sobre la evolución del indicador?

—Los últimos datos muestran un escenario de recuperación muy débil. Según el INDEC, las ventas en supermercados a precios constantes crecieron apenas 0,5 % interanual en diciembre y acumularon una suba de 2 % en todo 2025, lo que refleja una demanda todavía frágil luego de la fuerte contracción registrada en 2024.

—¿Y sobre la caída del poder adquisitivo?

—El principal condicionante sigue siendo el ingreso. El salario real registrado todavía se ubica por debajo de los niveles de fines de 2023 y el mercado laboral muestra señales de deterioro en la calidad del empleo. A eso se suma una recomposición del empleo concentrada en segmentos informales o cuentapropistas, que tienen ingresos más bajos y acceso mucho más limitado al crédito. En ese contexto, el consumo mantiene una dinámica heterogénea. El consumo masivo, más ligado al salario, continúa rezagado, mientras que algunos segmentos de bienes durables muestran mayor resiliencia, como el de automóviles.

—¿En qué medida el crédito compensó la pérdida en los ingresos?

—Parte de esta dinámica se explica por el rol que tuvo el crédito como amortiguador. Durante buena parte del último año, la expansión de los préstamos personales y el financiamiento con tarjeta permitió sostener el consumo frente a la caída del salario real. De hecho, en supermercados las compras con tarjeta de crédito explican cerca del 44 % de las ventas, lo que muestra el peso creciente del financiamiento en el consumo cotidiano. Sin embargo, ese mecanismo ya marcó sus límites. Las tasas de interés siguen en niveles elevados y el fuerte crecimiento previo del crédito llevó los niveles de endeudamiento y morosidad de los hogares a máximos en varios segmentos, esto redujo el margen para que el financiamiento siga impulsando la demanda.

—¿Qué situación económica proyecta?

—Hacia adelante, el escenario más probable para 2026 es el de una recuperación gradual pero heterogénea. Si la inflación vuelve a desacelerarse y mejora el crédito, el consumo podría mostrar cierta recomposición. Pero difícilmente se trate de un rebote fuerte. La estabilización macro es una condición necesaria, pero el consumo no va a recuperarse de forma sostenida si el mercado laboral no vuelve a generar empleo formal y mejores ingresos