A principios de este año, la morosidad del crédito al sector privado alcanzó niveles récord en el segmento de individuos y el Gobierno aprovechó la estabilidad cambiaria para bajar la tasa de interés. Sobre cómo se podría reactivar el mercado sin problemas de repago consultamos a Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de Equilibra.
—¿Qué observa en la evolución del mercado del crédito?
—El equilibrio fiscal alcanzado a principios de la gestión Milei no solo ayudó a estabilizar la macroeconomía argentina sino que permitió a los bancos volver a prestar al sector privado. Antes del 10 de diciembre de 2023 los bancos captaban depósitos del público para prestárselos principalmente al Estado (efecto crowding out), cuya participación en el activo de las entidades financieras rozó el 50%.
—¿Qué falló, la suba de tasas o la caída de los ingresos?
—A inicios de 2024, las entidades bancarias recuperaron capacidad prestable justo cuando se derrumbaron los ingresos de la población. Para evitar un ajuste draconiano del gasto, muchos agentes económicos apelaron al ahorro y al crédito para suavizar la caída de sus consumos. Para mediados de 2025 las familias, y en menor medida las empresas, se encontraban endeudadas, pero con perspectivas de mejora real de sus ingresos. Sin embargo, las tasas de interés treparon vertiginosamente en la segunda mitad del año pasado producto de la creciente tensión cambiaria/financiera, que aflojó tras el triunfo del oficialismo en las elecciones de medio término, y el ingreso real de las familias volvió a caer por aceleración de la inflación y pérdida por goteo de empleo de calidad.
—¿Por qué se disparó la morosidad en 2026?
—A principios de este año, la morosidad del crédito al sector privado alcanzó niveles récord en el segmento de individuos (superó el 10% a nivel bancario y rozó el 30% para entidades no financieras), y el Gobierno aprovechó la estabilidad cambiaria (el BCRA acumula compras por más de 8.000 millones de dólares este año) para bajar la tasa de interés, lo que ayuda a contener su deterioro. Hacia mediados de año la morosidad comenzaría a bajar y es probable que los bancos vuelvan a querer impulsar el crédito a privados.
—¿Cómo se podría reactivar el mercado crediticio sin problemas de repago?
—La clave para que esta vez el proceso sea armónico es entender que el actual modelo económico redefinió radicalmente quiénes son los sectores ganadores y perdedores. Esto aplica también a las personas: prestarle a un empleado público ya no es una apuesta segura. Habrá que detectar cuáles son los nuevos puestos de trabajo formales no asalariados que están generando elevados ingresos en el sector privado. En el segmento corporativo la vedette ha sido el crédito en moneda dura gracias a que la formación de activos externos sigue presente en la Argentina pero, a diferencia del pasado, los dólares quedan depositados en el sistema financiero local, y eso genera abundante liquidez.

