Mientras el mercado automotor tradicional atraviesa un escenario de desaceleración, las motos se consolidan como uno de los segmentos más dinámicos de la movilidad argentina. Según los últimos datos de patentamientos de la Dirección Nacional de Registros de la Propiedad Automotor, en el comparativo interanual, los automóviles registraron una caída del 9,8%, mientras que las motocicletas crecieron un 43%.
Detrás de ese fenómeno no hay solamente un aumento de ventas, favorecido por la búsqueda de alternativas de movilidad más accesibles; hay un cambio profundo en la forma en que los argentinos se trasladan, trabajan y resuelven sus necesidades de movilidad.
«Desde ya que, para la industria aseguradora, este crecimiento representa una oportunidad, pero también plantea nuevos desafíos. El aumento del parque de motos obliga a pensar cómo acompañar una realidad cada vez más diversa, donde conviven usuarios que utilizan la moto como herramienta laboral, como medio de transporte cotidiano y también quienes la eligen como una alternativa recreativa o de turismo.»
Okiveto detalla que el crecimiento más fuerte continúa concentrándose en las motos de baja cilindrada, que representan aproximadamente el 60% de los patentamientos, mientras que las unidades de hasta 250 centímetros cúbicos concentran cerca del 35%. Así, alrededor del 95% del mercado está compuesto por motos vinculadas principalmente al trabajo y la movilidad diaria.
Oliveto apunta que la moto tiene un rol muy relevante fuera de los grandes centros urbanos: «En muchas provincias se convierte en una solución concreta para quienes necesitan trasladarse sin depender de un automóvil o de un transporte público que, muchas veces, no cubre todas las necesidades. La distribución geográfica del mercado también refleja ese fenómeno: Buenos Aires concentra la mayor cantidad de patentamientos, seguida por Córdoba, Santa Fe y Chaco, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires aparece en una posición posterior».
En este contexto Oliveto señala: «El crecimiento del parque también trae aparejados nuevos desafíos para el sector asegurador. Uno de ellos es la necesidad de promover una mayor cultura de aseguramiento. En muchos casos, el usuario busca principalmente cumplir con la exigencia de contar con la cobertura obligatoria de responsabilidad civil, pero todavía existe un espacio enorme para desarrollar coberturas más completas que protejan realmente el patrimonio del motociclista».
Además, plantea que «la diferencia entre asegurar una moto y proteger al usuario está justamente en comprender qué necesita cada segmento. No es igual quien utiliza una moto diariamente para trabajar que quien adquiere una unidad de media o alta gama para viajar o realizar travesías. Cada perfil tiene riesgos, expectativas y necesidades diferentes. En el segmento de media y alta gama también se observa una evolución interesante. La llegada de nuevas marcas y una mayor variedad de modelos generaron un crecimiento de usuarios que buscan motos para disfrutar, viajar y realizar actividades recreativas. Allí la demanda cambia: además de una cobertura adecuada, el cliente valora especialmente la calidad del servicio, la rapidez en la atención de siniestros, la asistencia mecánica y la respuesta de la compañía cuando más la necesita».
Otro de los principales desafíos que enfrenta la industria continúa siendo el robo. «Las motos de baja cilindrada siguen concentrando la mayor frecuencia de este tipo de delitos, especialmente determinados modelos que tienen alta demanda en mercados ilegales de repuestos. Frente a esta realidad, las compañías deben trabajar con mayor precisión en la evaluación del riesgo, deben diferenciar marcas, modelos y zonas geográficas para construir tarifas técnicamente adecuadas. En paralelo, el crecimiento del parque requiere seguir fortaleciendo las acciones de prevención y educación vial, ya que una mayor cantidad de motos en circulación también incrementa la exposición al riesgo. El desafío no es frenar el crecimiento del mercado, sino acompañarlo de manera responsable. Más motos en circulación significan más oportunidades, pero también exigen mejores prácticas de seguridad vial, mayor conciencia aseguradora y productos que respondan a las nuevas formas de uso», explica Oliveto.
«Desde ATM Seguros entendemos que el futuro del segmento pasa por seguir profundizando la especialización. Conocer al motociclista, comprender sus necesidades y desarrollar soluciones específicas permite construir una industria más sólida y acompañar un fenómeno que llegó para quedarse. La moto dejó de ser solamente un vehículo alternativo. Para millones de argentinos es una herramienta de trabajo, una solución de movilidad y, para muchos otros, una forma de disfrutar el camino. Las aseguradoras debemos estar a la altura de esa transformación», concluye.

