En La Caja, utilizamos la IA para optimizar procesos de suscripción, gestión de siniestros, detección de fraude, atención al cliente y segmentación comercial. Eso nos permite ofrecer respuestas más eficientes y personalizadas. Un caso destacado es nuestro asistente virtual impulsado por IA, Letizia, que puede acompañar de punta a punta el proceso de contratación de un seguro.
Además, la IA potencia nuestra capacidad de escuchar al cliente mediante el análisis de grandes volúmenes de información, comentarios y feedback, para transformar esos datos en decisiones concretas que mejoren productos, servicios y comunicaciones.
A nivel interno, implementamos Boxi nuestro agente destinado a resolver consultas administrativas del personal (como licencias, sueldos, trámites, etc.), gestiones de nuestro ecosistema de aplicaciones y revisar beneficios a los que se acceder por ser colaborador de La Caja.
Para acelerar la adopción y el aprovechamiento de la inteligencia artificial es fundamental seguir construyendo un marco que brinde certezas, fomente la innovación y promueva el desarrollo del talento digital.
Desde el punto de vista regulatorio, resulta clave avanzar hacia estándares claros para el uso responsable de datos y la aplicación ética de la IA, porque genera confianza tanto en las empresas como en los usuarios.
En términos culturales, el principal desafío es impulsar el aprendizaje continuo. La IA no debe entenderse como una herramienta que reemplaza personas, sino como una tecnología que amplifica capacidades y permite que los equipos se enfoquen en tareas de mayor valor agregado. En nuestra experiencia, la transformación digital funciona mejor cuando está centrada en las personas y acompañada por capacitación permanente.
El desafío ya no pasa por competir únicamente en precio, sino por generar valor sostenible para el cliente. Hoy las personas esperan experiencias digitales fluidas y servicios que las acompañen en su vida cotidiana, incluso cuando no atraviesan un siniestro. El trabajo exhaustivo que mantenemos para ser “Socios de por Vida” es lo que nos lleva a ser la aseguradora número uno en recomendación y preferencia del país, según estudios internacionales de NPS.
La evolución de la propuesta de valor debe apoyarse en tres pilares. El primero es la personalización, a partir del uso de datos e inteligencia artificial para ofrecer coberturas y servicios más relevantes para cada perfil. El segundo es la prevención y la asistencia, mediante la incorporación de soluciones que acompañen a las personas en su vida diaria y no únicamente frente a un siniestro; servicios como el auxilio mecánico, la telemedicina incluida en las pólizas y las asistencias para el hogar. Y el tercero es la excelencia operativa, que permite brindar una mejor experiencia.
En La Caja creemos que la rentabilidad y la satisfacción del cliente no son objetivos contrapuestos. Cuando una compañía logra conocer mejor a sus asegurados, anticipar sus necesidades y acompañarlos de manera consistente, construye relaciones de largo plazo y genera un crecimiento más saludable y sostenible. Esa es precisamente la esencia de nuestra estrategia de ser un «Socio de por Vida» para nuestros clientes.

