Carlos Russell: Ternium y la ciberseguridad en los agentes de IA, “Nuestra estrategia consiste en avanzar de manera gradual”
La acelerada adopción de agentes de inteligencia artificial (IA) y herramientas automatizadas en el ecosistema corporativo está reconfigurando drásticamente las prioridades de la ciberseguridad.

10 Ago, 2026
Carlos Russell, director senior global de Ciberseguridad, Riesgos y Privacidad de Ternium, la mayor productora de acero en el país, advirtió que “el principal desafío ya no es solamente proteger datos, sino gobernar decisiones de manera adecuada” ante la adopción de la IA en las grandes empresas.
“Cuando incorporamos agentes de inteligencia artificial que pueden interactuar con sistemas, ejecutar acciones o recomendar decisiones, el riesgo pasa de una simple exposición de información a la posibilidad de generar impactos operativos reales”, sostuvo. “Los aspectos clave que observamos son parecidos al despliegue de cualquier sistema o herramienta: el control de identidades y privilegios, la protección de la información sensible, la trazabilidad de las acciones realizadas por los agentes y la validación permanente de los modelos que utilizan. También es fundamental evitar que un agente acceda a información para la cual no fue autorizado o que ejecute acciones fuera de su ámbito de responsabilidad”, agregó.
Actualmente, las compañías como Ternium que lideran la transformación digital están enfocando la aplicación de estas tecnologías disruptivas en “optimizar procesos de soporte, análisis de información, gestión del conocimiento y automatización de tareas repetitivas”. “Su adopción suele enfocarse inicialmente en actividades administrativas, asistencia a usuarios, búsqueda de información corporativa, análisis documental y generación de reportes”, precisó Russell.
Sin embargo, el área de ciberseguridad y gestión de riesgos también se perfila como un terreno fértil para el uso de estas herramientas. “También vemos oportunidades para acelerar el análisis de eventos, la investigación de anomalías, la generación de recomendaciones y el soporte a los equipos de respuesta ante incidentes. Nuestra estrategia consiste en avanzar de manera gradual, priorizando casos de uso donde se pueda obtener valor de negocio manteniendo siempre un marco sólido de control, supervisión y gobierno”, explicó.

El paradigma de la “confianza cero” y supervisión humana

Para mitigar los riesgos de que un agente automatizado ejecute acciones erróneas, acceda a datos restringidos o comprometa la infraestructura de la empresa, los protocolos de seguridad actuales exigen nuevos abordajes. “Aplicamos un enfoque basado en el principio de ‘confianza cero’ y en la segregación de funciones”, definió Russell.
“Tanto los usuarios como los agentes deben operar bajo identidades claramente definidas, con permisos específicos y limitados al propósito para el cual fueron habilitados. Es fundamental que cada interacción quede registrada y sea completamente trazable. Esto implica conservar logs, monitorear actividades, generar alertas ante comportamientos anómalos y establecer mecanismos de revisión periódica sobre las decisiones o acciones ejecutadas por los agentes”, añadió.
El especialista en ciberseguridad advirtió que las herramientas e infraestructuras que soportan a la IA no están exentas de presentar vulnerabilidades estructurales, porque se comportan frente a los ciberataques como cualquier otro software tradicional. Por ello, la empresa siderúrgica promueve activamente la supervisión humana en los procesos de mayor impacto operativo, financiero o regulatorio.
«La inteligencia artificial puede acelerar y potenciar capacidades, pero la responsabilidad final sobre las decisiones críticas debe mantenerse bajo un marco de gobierno corporativo claramente definido», concluyó el directivo de Ternium.
«La clave no es solamente qué puede hacer un agente, sino demostrar que cada acción fue autorizada, monitoreada y puede ser explicada posteriormente. Esa capacidad de auditoría es esencial para una adopción segura y sostenible», agregó.