Las pérdidas económicas ocasionadas por catástrofes naturales han crecido de manera significativa en el último tiempo y afectaron de forma directa las primas y políticas de las compañías de seguros. El informe de Product Hackers prevé que para 2040 cerca del 20,5 % del aumento de primas a nivel global se relacionará directamente con el cambio climático.
Los últimos desastres naturales recientes en el país, como la devastadora inundación en Bahía Blanca de marzo, o los recurrentes incendios forestales en la zona cuyana y patagónica, abren interrogantes y desafíos para el mercado local. Sólo en esa región, el Grupo San Cristóbal gestionó más de 15.000 millones de pesos en siniestros.
“En Grupo San Cristóbal estamos adaptando nuestras coberturas y procesos para responder mejor a los efectos del cambio climático. Sabemos que los eventos extremos, como tormentas e inundaciones, son cada vez más frecuentes, por eso estamos trabajando para anticiparnos y brindar respuestas más eficaces”, señaló Nicolás Ércole, gerente de Operaciones de la firma aseguradora. ”Estamos reforzando nuestras herramientas de análisis de riesgo y desarrollando productos que tengan en cuenta este nuevo escenario climático”, apuntó.
“La creciente exposición a fenómenos climáticos extremos y su variabilidad representan uno de los mayores desafíos para la industria aseguradora, especialmente en sectores como el agropecuario.» Julián Rodríguez, jefe de Suscripción de Diversos de Mapfre.
El clima permanece en estado convulso en el planeta, con la perspectiva de alcanzar más eventos críticos de amplia escala. “En el hemisferio norte, la actual temporada está marcada por un incremento en la temperatura en la corriente del Atlántico tropical, sumado a cambios en la velocidad y dirección del viento, así como por la presencia de aire húmedo en la atmósfera. Si esta tendencia continúa, 2025 podría ser tan destructivo como 2020 o incluso superar las pérdidas de 2024, que rondaron los 50.000 millones de dólares en daños asegurados», advirtió Rodrigo Suárez, líder de Riesgos Climáticos y Sostenibilidad de Marsh Latinoamérica.
“La mayoría de las empresas afectadas el año pasado no contaban con planes de continuidad del negocio, ni planes de crisis o incluso planes de atención frente a la variabilidad y cambio climático vigentes. Hoy la improvisación ya no es una opción, el camino es la anticipación y prevención”, enfatizó Suárez.
El Grupo San Cristóbal despliega una estrategia corporativa que incorpora, incluso, la perspectiva climática a su estructura. “Acompañamos estos cambios con una mirada integral: invertimos en proyectos sostenibles y fomentamos prácticas responsables dentro de la compañía, como el uso de energías renovables y una gestión más eficiente de los recursos”, contó Nicolás Ércole.
Las particularidades sectoriales
En este contexto, el camino a seguir requiere un mayor enfoque en la gestión de riesgos, la planificación temprana de seguros y estrategias contractuales innovadoras para asegurar condiciones favorables. En el caso argentino, la actividad agropecuaria siempre ha constituido una de las locomotoras del país, por lo que el sector requiere una especial atención. “La creciente exposición a fenómenos climáticos extremos y su variabilidad representan uno de los mayores desafíos para la industria aseguradora, especialmente en sectores como el agropecuario, donde el impacto puede ser directo y significativo”, sostuvo Julián Rodríguez, jefe de Suscripción de Diversos de Mapfre.
“Es clave que la industria se prepare proactivamente frente a los riesgos que presentan tanto el incremento de la frecuencia en los desastres naturales como la volatilidad económica mundial.» Clemens Freitag, líder de Industria de Construcción e Infraestructura para Latinoamérica en AON.
Según Rodríguez, la compañía aseguradora ofrece para afrontar estos eventos “una propuesta de valor integral para el sector agropecuario, que incluye coberturas específicas, como granizo, helada, maquinaria, cultivos y cobertura adicional por eventos climáticos extremos, entre otras”. Y consideró: “Estas soluciones están diseñadas para acompañar al productor en cada etapa del ciclo productivo, con el respaldo de una compañía global y la cercanía de una red territorial que nos permite estar presentes donde más se necesita”.
En el sector industrial, como el de la rama de la construcción, la tendencia mundial también se encamina a un mayor encarecimiento, producto del cambio climático. El Informe del mercado global de seguros y cauciones de construcción 2025, publicado por AON, concluye que “los fenómenos meteorológicos extremos están incrementando los riesgos y los costos de los seguros, pero las innovaciones del sector, como los modelos de datos avanzados y las soluciones alternativas de transferencia de riesgos, están ayudando a mitigar la volatilidad”.
“Es clave que la industria se prepare proactivamente frente a los riesgos que presentan tanto el incremento de la frecuencia en los desastres naturales como la volatilidad económica mundial. Se trata de un proceso dinámico que necesita planificación, colaboración entre diferentes actores y el uso de tecnologías avanzadas. Esta es la mejor estrategia para mejorar su resiliencia ante estos desafíos y así consolidar el potencial de proyectos a largo plazo en la región”, sostuvo Clemens Freitag, líder de Industria de Construcción e Infraestructura para Latinoamérica en AON.
Para las empresas, la ecuación es más compleja dada la evidencia reciente. “En Mapfre Argentina abordamos este contexto con una mirada estratégica de mediano y largo plazo, combinando políticas de suscripción responsables, una gestión activa del riesgo y una estrecha colaboración con nuestros socios reaseguradores. Nuestro enfoque busca garantizar la sostenibilidad técnica de nuestras coberturas para proteger tanto la solidez de la compañía como la continuidad del servicio a nuestros asegurados”, planteó Julián Rodríguez, de Mapfre.

