«El desafío es tener más reservas genuinas». Sebastián Menescaldi
La economía argentina se enfrenta al desafío de sumar más divisas, las que representan una restricción externa para el crecimiento y cancelar deudas. Para indagar de dónde vienen, a dónde van y qué se juega este año con los dólares, más aún con el shock geopolítico en Irán, consultamos a Sebastián Menescaldi, economista y director asociado […]

30 Mar, 2026

La economía argentina se enfrenta al desafío de sumar más divisas, las que representan una restricción externa para el crecimiento y cancelar deudas. Para indagar de dónde vienen, a dónde van y qué se juega este año con los dólares, más aún con el shock geopolítico en Irán, consultamos a Sebastián Menescaldi, economista y director asociado de EcoGo Consultores.

—¿Alcanzarán los dólares para todos?

—La compra de las reservas va en el camino correcto, aunque como costo tenga, probablemente, una desinflación más lenta y una dinámica de la actividad más exigua. El Gobierno deberá manejar los tiempos según la política.

—¿Cuál es el escenario actual?

—En el país hablar de “los dólares” es hablar de un sistema circulatorio, con entradas por exportaciones, deuda e inversión y salidas por importaciones, turismo, intereses, utilidades y ahorro en moneda extranjera. Cuando ese circuito se desbalancea, el cuerpo entra en modo supervivencia, con controles, brechas, racionamiento y, finalmente, recesión o devaluación. Hoy, con el frente fiscal más ordenado, el foco pasa a la consistencia del balance externo y a la acumulación de reservas.

—¿Hay dólares suficientes para la demanda esperada?

—La pregunta ya no es si faltan dólares, ya que hay un colchón de liquidez disponible de 20.000 millones que surge de los encajes bancarios y el endeudamiento del Gobierno de corto plazo que se diferencia bien de la situación inicial. La cuestión ahora es qué tipo de dólares entran, cuán sostenibles son y cuánto cuesta sostenerlos.

—¿El BCRA debería acelerar las compras?

—El puente reciente combinó compras del BCRA en el MULC, coordinación de caja con el Tesoro y oferta financiera. Por ahora, las compras del BCRA de 2.682 millones de dólares no han sido suficientes para poder equilibrar los pagos del Tesoro de 3.544 millones de dólares. A su vez, se enfría la emisión de ON, los dólares del FMI todavía no llegan y faltan semanas para la cosecha gruesa, que tampoco sería tan buena como se esperaba.

—¿Entonces hay una situación de riesgo latente desde la demanda?

—Una parte central del equilibrio reciente fue el timing, es decir, cuándo se liquidan exportaciones y cuándo se pagan importaciones. Ese “carry externo” puede sostenerse un tiempo, pero no es infinito, ya que cuando se normaliza el calendario de pagos, la demanda de dólares puede aparecer de golpe. Del lado de la “fábrica”, 2026 no es solo volumen: importa la composición y los precios.

—¿Por dónde puede aparecer el desequilibrio?

—El problema es que el superávit de bienes suele chocar con drenajes, como el déficit de servicios, con el turismo como protagonista, intereses en moneda extranjera y, desde 2026, la presión potencial por giro de utilidades acumuladas. Además, la demanda de dólares para atesoramiento es menos un tema de precio y más de confianza, ya que cuando la incertidumbre sube, reaparece.

—¿Cómo juega el escenario de las guerras en desarrollo?

—Una escalada en Irán no necesita afectarnos en forma directa para complicarnos, porque puede mover tres canales clave. Primero en energía, porque un petróleo más caro mejora el valor exportado pero encarece importaciones estacionales (gasoil/LNG) y presiona en la inflación y subsidios. Segundo en logística: ya que los mayores costos de fletes y seguros elevan el costo CIF. Tercero en el “risk-off”, ya que si suben los spreads globales, se angosta la ventana de financiamiento para ON y provincias, justo cuando el puente depende de esa oferta.

—¿Qué alternativas hay para mitigar los eventuales daños?

—La Argentina puede estar mejor en el frente externo y aun así seguir frágil. Si el equilibrio depende de carry, ventanas financieras y administración de caja, un shock externo, como una escalada en Irán, no necesita pegarte directo para complicarte; alcanza con mover energía, fletes y apetito por riesgo. El desafío de 2026 es convertir el puente en ruta, tener más reservas genuinas y menos dependencia de que el mundo se tranquilice.