El Banco Central de la República Argentina ha acumulado compras netas de divisas en el MULC por unos 2.500 millones de dólares en lo que va del año, en lo que sería la fase cuatro del esquema cambiario-financiero en marcha, mediante la emisión de pesos sin esterilización inmediata.
Pero por más que el agro, los hidrocarburos y la minería irán ingresando divisas a lo largo de 2026, la autoridad monetaria tiene que acelerar la adquisición de dólares para cumplir sus compromisos sin poner en riesgo el tipo de cambio.
“El Gobierno ha sido claro al determinar que la clave de la inflación es la eliminación del aumento de la cantidad de dinero. Para ello se requiere bajar el gasto público, y ha logrado una reducción del 30% en el primer año de gestión. Observando las cifras del gasto público consolidado, Nación, Provincias y Municipios, se puede apreciar que el año pasado trepó al 35% como porcentaje del PIB, cuando el objetivo de Milei era llegar al 25%”, analiza Orlando J. Ferreres, presidente de OJF & Asociados.
Para el economista, para 2026 no es mucho lo que se puede reducir el gasto público a nivel nacional, así que queda el ajuste en las provincias y municipios, que es más difícil de lograr.
Repasando la actividad, le sorprendió el crecimiento de 1,8% en diciembre en la medición desestacionalizada informada por el INDEC, ya que significa la suba mensual más alta desde julio de 2024.
Por su parte, la estimación del índice de producción industrial del estudio para el mes de enero de 2026 observó una importante expansión de 1,2% mensual contra diciembre último. “Estamos calculando un pronóstico de 3,5% para el año que se inicia en el producto bruto del país”, destaca el economista.
El efecto de las tasas altas
Si bien el aumento en la posición de divisas de la autoridad monetaria por la compra de dólares incrementó la liquidez del mercado en pesos, a su entender, la colocación de deuda en esa moneda por parte del Tesoro logró mantener constante la base monetaria. A consecuencia de esa combinación entre BCRA y Tesoro para mantener constante la liquidez del mercado, las tasas de interés subieron para adelantos hasta el 48% anual, lo que significa 3,3% mensual, una tasa de interés elevada a su criterio.
“La inflación también es alta, así que ahora se espera un 2,6% para febrero y luego volvería a lo normal gradualmente. Si esto ocurre, el incremento de precios minoristas estaría alrededor del 25% a final de año. El número del índice de precios mayoristas de enero, que fue de 1,7%, indica que esa desaceleración puede darse en los precios al consumidor”, estima Ferreres.
Según proyecciones oficiales, las compras de divisas por parte del BCRA podrían ubicarse entre 10.000 y 17.000 millones de dólares a lo largo de 2026, en función del nivel de remonetización que experimente la economía. Y para no alterar la actual dinámica de la oferta y demanda, la autoridad monetaria se fijó un tope a las compras diarias, que no debe superar el 5% del monto total operado en el mercado cambiario.
“La oferta de divisas se ve favorecida por las colocaciones de provincias en divisas y también por las obligaciones negociables del sector privado, que han colocado también deuda en dólares y ahora deben cambiarla por pesos en el mercado”, sostiene el economista.
Así se explica el mantenimiento o reducción del precio de los dólares en el mercado oficial y libre. Además, la gran liquidación de trigo, tanto por área sembrada como por aumento de un 50% en el rendimiento por hectárea, muestra la abundante oferta de dólares actual.
En resumen, desde su consultora calculan un incremento de la inflación minorista de 25% para todo el año y un crecimiento de 3,5% en el PBI sobre el 2025.

