La volatilidad del dólar volvió a ocupar un lugar central en el análisis económico de las últimas semanas. En el programa Café Financiero, el economista Federico Filipini explicó los factores detrás del repunte reciente de la divisa norteamericana, que volvió a ubicarse en sus valores más altos desde la flexibilización del cepo cambiario.
Según Filipini, el punto de quiebre puede rastrearse a mediados de junio, cuando una licitación del Tesoro mostró una baja tasa de rollover. Para el economista, este dato reveló una creciente demanda de liquidez por parte del sistema financiero, que prefirió no renovar posiciones con el Estado y utilizar esos pesos para otros fines, entre ellos la compra de dólares.
“Vimos al mismo tiempo una suba del dólar y una baja marginal en las tasas, lo que muestra un exceso de liquidez. Esa dinámica es propia de una economía que busca su equilibrio en un contexto más normalizado”, explicó.
Factores estacionales y fin de beneficios fiscales
Filipini también identificó factores estacionales como el pago de aguinaldos y el cierre del beneficio de retenciones reducidas al sector agroexportador como elementos que están influyendo en la dinámica cambiaria. En particular, el fin de la ventana de liquidaciones con beneficios fiscales, previsto para las primeras semanas de julio, ha provocado una concentración de oferta de dólares en el corto plazo, que podría disminuir en las próximas semanas.
Pero el economista advirtió que, pese a ese aumento temporal en la oferta de divisas, la demanda también creció con fuerza, tanto por parte de individuos que buscan cobertura como por el gasto en turismo al exterior, que se mantiene elevado.
El impacto del fallo contra Argentina por el caso YPF
Otro evento que agregó tensión fue el fallo adverso contra la Argentina en el caso YPF. Según Filipini, el mismo día del anuncio se observaron tres movimientos simultáneos: cayó la acción de la petrolera, subió la del fondo demandante (Burford Capital) y se debilitó el tipo de cambio.
“Es una noticia negativa que genera más incertidumbre y, en contextos como este, el mercado responde inmediatamente”, sostuvo.
¿Qué se espera para los próximos meses?
De cara al segundo semestre y con las elecciones en el horizonte, Filipini anticipó una posible mayor demanda de dólares por cobertura, algo habitual en años electorales. Sin embargo, aclaró que el actual esquema de bandas cambiarias amplias genera dinámicas particulares:
“El dólar se comporta como si operara en una banda dentro de la banda. Hay precios bajos que activan compras y precios altos donde aparecen ventas, incluso antes de llegar al techo formal del rango”.
Esta dinámica, dice, genera cierto margen de maniobra, aunque sigue siendo clave avanzar hacia una acumulación sostenida de reservas.
Acumulación de reservas: una condición necesaria
Uno de los puntos centrales del análisis fue el déficit de cuenta corriente que atraviesa la economía. Aunque ya no se financia con reservas del Banco Central, lo que representa una mejora, aún no se están acumulando reservas, un paso esencial para reducir la vulnerabilidad externa del país.
Filipini compartió un estudio reciente en el que estiman que Argentina debería duplicar su nivel de reservas para alcanzar un umbral considerado óptimo según distintas metodologías internacionales.
“La acumulación de reservas es clave para protegerse de shocks externos. Pero si se financia con deuda, entonces el nivel óptimo también se eleva. Es una variable que crece junto con el endeudamiento”, explicó.
Sobre las estimaciones que mencionan la necesidad de alcanzar los 100.000 millones de dólares en reservas, Filipini fue más cauto. “No sería tan optimista en ese número, pero si se avanza en esa dirección, el gobierno también estaría más cerca de cumplir otro objetivo importante: recuperar el acceso a los mercados internacionales”, concluyó.
Perspectivas para el segundo semestre
Por último, el economista analizó la marcha de la actividad económica. Si bien reconoció una recuperación sólida en el primer cuatrimestre, aclaró que en el segundo trimestre ya se observó una desaceleración. Entre los indicadores más claros, mencionó la recaudación tributaria en términos reales, que comenzó a mostrar signos de menor dinamismo.


