Guillermo Barbero: “Se necesita una disminución del costo del dinero”
Para Guillermo Barbero, socio de First Corporate, se necesita certidumbre sobre el futuro de las políticas macroeconómicas para que las entidades financieras están dispuestas a entregar fondos a plazos más largos.

19 May, 2026

Al tiempo que creció fuerte la financiación del consumo familiar a través de los préstamos en pesos y las tarjetas de crédito, se dispararon las tasas y muchos nuevos tomadores comenzaron a incumplir los pagos. Sobre el dilema de cómo reactivar el crédito y regularizar la creciente mora consultamos a Guillermo Barbero, socio en FIRST Corporate Finance Advisors.

—¿Qué papel jugó el descalce de las tasas y cómo reaccionaron los bancos?

—La incertidumbre política generada por las elecciones de medio término provocó un alza desmedida de las tasas pasivas de interés, que duplicaron su valor en, prácticamente, un mes y presentaron una gran volatilidad. Como las entidades financieras ofrecen los productos personales a tasas fijas, les genera gran incertidumbre el costo del fondeo de estas operaciones en el tiempo, por lo que proceden a disminuir el otorgamiento de nuevas operaciones a través del endurecimiento de las condiciones que deben cumplir los deudores (scoring). Además, el alza de la tasa implica mayores impuestos sobre el financiamiento (IVA, ingresos brutos y tasas municipales), pues las alícuotas son proporcionales a las tasas aplicadas. Todo esto repercute negativamente sobre la cuota a pagar por el demandante y, además, ante el límite que los pagos mensuales deben tener frente al ingreso del usuario, lo que implica una baja del límite de crédito disponible.

—¿Por qué se empezaron a retrasar los pagos?

—Porque amplios sectores de la población no tuvieron la posibilidad de utilizar nuevas líneas para pagar las anteriores (revolving de las carteras) y, en consecuencia, tuvieron que incumplir sus obligaciones pasando a situación morosa. Esta situación castigó más a aquellos deudores con poco acceso a fuentes alternativas de financiamiento, los que se vieron obligados, de alguna manera, a incumplir para poder seguir manteniendo la demanda de bienes básicos del hogar.

—¿Cómo se puede reordenar esta situación?

—Para revertir esta situación se deberá trabajar en la refinanciación de los préstamos morosos, ofreciendo a los deudores mayores plazos y tasas más convenientes que les permitan regularizar su situación e ingresar nuevamente a la categoría de clientes elegibles para créditos normales. Para que la demanda recupere confianza, se necesita que las tasas se aproximen a los valores anteriores a la suba experimentada el año pasado y sean más compatibles con la suba de los valores de los artículos que se desean comprar.

—¿Habría que equilibrar las tasas con la inflación?

—En el pasado, en un contexto inflacionario, grandes sectores de la población tomaban crédito pues especulaban con que el alza de precios superaría al costo del dinero y, por otra parte, la suba de los salarios licuaría la cuota a pagar. Actualmente la situación es completamente diferente, ya que algunos artículos durables están bajando sus precios por la competencia, las importaciones y las bajas de impuestos por un lado y, por el otro, no existen mayores incrementos de salarios. Además, una porción cada vez más importante de los ingresos de la población se deben destinar a los servicios públicos, la energía y el transporte.

—¿Falta educación financiera entre los tomadores?

—Sì, se debe implementar campañas de difusión entre la población y, sobre todo, a nivel educativo, que instruyan al ciudadano sobre sus derechos como usuario de servicios financieros y los recaudos necesarios a tomar antes de solicitar un crédito o un préstamo. Entre los puntos que consideramos imprescindible difundir, encontramos: cómo confeccionar un adecuado presupuesto familiar, cómo seleccionar la oferta más conveniente, cuáles son las consecuencias que trae un incumplimiento de las obligaciones, entre otros. Y por el lado de la oferta, se necesita una disminución del costo del dinero en línea con la inflación esperada. Esto permitirá reducir la tasa que se le aplica a los préstamos facilitando el cumplimiento de las obligaciones.

—¿Qué puede esperarse en el futuro cercano?

—Cuando nos referimos a la baja de la tasa de interés también tenemos que incluir a los impuestos sobre la financiación, que en el caso de las personas físicas son un incremento de los valores proporcional al nivel de tasas, con el agravante de que no se puede utilizar como crédito fiscal o pago a cuenta de ningún otro tributo. Para concluir, hay que destacar que el mayor impulso para lograr una recuperación sostenida en el tiempo del crédito es el plazo. En la medida en que ganemos certidumbre sobre el futuro de las políticas macroeconómicas, las entidades financieras y el mercado de capitales estarán dispuestos a entregar fondos a plazos más largos y, por consecuencia, los montos a prestar a cada individuo también crecerán.