La guerra en Ucrania le exige nuevas definiciones a Argentina
El conflicto entre Ucrania y Rusia plantea tres grandes efectos. El especialista Marcelo Elizondo los analiza y explica también las consecuencias para el país.

26 Abr, 2022
Por Marcelo Elizondo, especialista en negocios internacionales y presidente de la International Chamber of Commerce (ICC) en Argentina

En este convulsionado escenario global, hay que tener en cuenta que, a nivel económico, la invasión rusa a Ucrania pega en tres grandes ámbitos.

El primero son las sanciones financieras y comerciales que muestran ya efectos múltiples en Rusia. Alta volatilidad en el rublo, la salida de más de 300 empresas internacionales, éxodo de cerca de 80.000 profesionales calificados, una previsión de contracción económica en Rusia para 2022 de 7,3% (se esperaba antes de la guerra un alza de 2,3%), alteraciones en el funcionamiento del sistema bancario y financiero locales, freno de proyectos de inversión en Rusia en el exterior y una previsión de serios problemas para el funcionamiento de las cadenas de suministro en aquella región.

El segundo efecto se produce en el ámbito internacional: alza en los precios de commodities (agrícolas y energéticos), impacto en la inflación mundial (que padecía ya altos índices tras la pandemia y que ahora podría llevar a endurecer las políticas monetarias de los países desarrollados más rápidamente de lo esperado), movimientos en los tipos de cambio, riesgos para el abastecimiento energético en Europa (altamente dependiente del gas ruso) y de problemas sociales en países más sensibles al alza en los precios de la energía y los alimentos, y alteración en los planes de negocios de no pocas multinacionales.

El conflicto entre Rusia y Ucrania exige de parte de Argentina algunas definiciones que suele no querer tomar.

Y, especialmente, una modificación de las previsiones para la economía mundial: la expectativa de alza del PIB para la UE es ahora de 1,6% (por debajo del 3,3% anterior al conflicto). Mientras que, en particular, para la eurozona es solo de 1,7% (era antes del 3,4%). Además de que, específicamente, las estimaciones para Alemania y Francia fueron 1,4% y 2,4%, respectivamente, (antes eran de 3,2% y 3,4%). A lo que hay que sumar que la proyección de alza del PIB de Estados Unidos es de 2,4% para 2022 (frente al 3% anterior), y es ahora de 4,8% para China (antes, de 5,7%).

En este plano deben incluirse los efectos en Argentina: más altos precios en los commodities agrícolas, que componen 68% del total exportado. Pero también más altos precios de los energéticos que importamos (por lo que si se mantienen los precios actuales podrían requerirse unos 6.000 millones de dólares adicionales para la importación de energía); además de un impacto en la situación fiscal (por los esperables mayores subsidios a la energía, lo que, además, genera una nueva discusión con el FMI) y en la inflación doméstica (por el acople de precios externos a los locales).

Y hay, adicionalmente, que analizar un potencial tercer impacto del conflicto: es posible que el mundo se encamine a una nueva geopolítica. El exitoso predominio de empresas mundiales no permiten imaginar un regreso a una economía nacionalista. Pero sí puede sospecharse que más requisitos no económicos aparecerán entre las exigencias y los planes económicos, y en nuevas alianzas entre países y mercados. Lo que podría dar renovados rasgos al mapa de la economía internacional. Y exigir, de parte de Argentina, algunas definiciones que suele no querer tomar.

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