Los líderes de triple impacto buscan generar huellas positivas
En el mundo de los negocios sustentables, la letra es la B y el número, el tres. En la Argentina hay más de 260 empresas B, organizaciones que suman un triple impacto positivo (económico, ambiental y social). El listado abarca más de 30 rubros que incluyen, entre otros, manufactura, tecnología, alimentos, turismo, consultoría, energía, finanzas, […]

31 Jul, 2025

En el mundo de los negocios sustentables, la letra es la B y el número, el tres. En la Argentina hay más de 260 empresas B, organizaciones que suman un triple impacto positivo (económico, ambiental y social). El listado abarca más de 30 rubros que incluyen, entre otros, manufactura, tecnología, alimentos, turismo, consultoría, energía, finanzas, moda, agricultura, arquitectura y logística. El “movimiento B” está presente en 103 países, con casi 10.000 compañías certificadas.

Marina Arias, directora ejecutiva de Sistema B Argentina, aseguró que en los últimos años la conciencia ha ido en un aumento en empresas, gobiernos y consumidores. “Gran parte de las empresas B en Argentina son de servicios, ya que su impacto negativo en el planeta es potencialmente menor; aunque cada vez más empresas de productos están virando sus negocios hacia el triple impacto. Esto tiene que ver con las demandas de las nuevas generaciones de consumidores, que esperan mayor compromiso por parte de las marcas de cara a las crisis socioambientales”, apuntó.

La certificación de empresa B es otorgada por el B Lab, una organización global con sede en Pensilvania, Estados Unidos, a las empresas que cumplen con altos estándares de desempeño social, ambiental y transparencia. El sello B abre mercados, facilita el financiamiento sostenible (a mejores tasas que el tradicional) y atrae talentos. Conseguirlo implica un proceso que suele demorar un año.

Brubank empezó el proceso en abril de 2021 y certificó en septiembre de 2022. “Fue necesario el armado de un comité de impacto con representantes internos y modificar el estatuto, declarar la misión con impacto social y ambiental. Tomamos varias iniciativas en los cinco ejes propuestos por la evaluación de impacto B: gobernanza, trabajadores, medio ambiente, clientes y comunidad”, recordó Micaela Halabi, responsable de impacto social y ambiental del banco.

La certificación de empresa B es otorgada por el B Lab, una organización global con sede en Pensilvania, Estados Unidos, a las empresas que cumplen con altos estándares de desempeño social, ambiental y transparencia.

Redefinieron su propósito y desarrollaron un claim que representó el cambio: “Estamos en la nube con los pies en la tierra”. La primera medición les dio por debajo del puntaje necesario para certificar. “Tuvimos que ajustar líneas de acción y objetivos; trabajar en territorio y conocer diferentes idiosincrasias según regiones del país y adaptar programas”, agregó Halabi. La ejecutiva afirmó que la recepción entre los miembros de la organización fue muy positiva. “Al 90% de los colaboradores les pareció muy relevante que Brubank gestione su impacto social y ambiental”, dijo.

Hoy el 30% de sus clientes pertenecen al 40% de la población del país con condiciones socioeconómicas más desfavorables. El 50% nunca había tenido una cuenta bancaria. Otorgaron más de 1.600 créditos inclusivos equivalentes a más 200 millones de pesos e incorporaron programas de educación financiera.

Compromiso de mejora continua

Gire logró su recertificación el año pasado (había obtenido su primer sello en 2020). “Obtuvimos un puntaje de 101, que no sólo validó nuestro camino, sino que nos permitió sumar nuevos modelos de impacto y reafirmar el compromiso con una mejora continua”, dijo su gerente de Cultura, Talento y Sustentabilidad, Julián Alegre.

Forma parte del 1% de empresas argentinas con negocios de impacto certificados. Tienen cuatro, que abarcan la microdistribución (el 54% de las sucursales Rapipago están gestionadas por microdistribuidores, que representan el 70% de los ingresos de la compañía); el desarrollo de talento (un 33% de su nómina está conformada por personas con barreras crónicas al empleo), inclusión financiera (el 29% de sus clientes no tiene cuenta bancaria) y el 81% de sus sucursales están en zonas vulneradas.

“Es un proceso que no termina nunca, ya que siempre surgen nuevos desafíos; nuevas posibilidades de negocios de impacto y nuevas problemáticas que solucionar”, apuntó Fernando Charadía, referente de Triple Impacto de Trasa, una compañía enfocada en la inclusión financiera, que logró su primer sello B en 2021 y este año logró la recertificación.

“La idea surgió a partir de una experiencia en el Barrio 31 (actual barrio Padre Carlos Mugica) en 2017, donde primero instalamos un centro de servicios para que los vecinos puedan hacer recargas y pagar sus facturas. Y al año siguiente decidimos dar un paso más e instalamos un cajero automático 24 horas a la calle. Esta experiencia nos animó a armar un modelo de negocio de impacto”, recordó Charadía.

Afianzadora Latinoamericana inició su camino hace siete años. “El proceso implicó cambios legales y societarios. Se abordaron cuestiones vinculadas a la perspectiva de género. Además de la reducción significativa del consumo de energía eléctrica, la minimización de impresiones y la adopción de papel ecológico. Estos cambios formaron parte de una estrategia integral para mejorar nuestra sostenibilidad operativa”, contó su gerente de Administración y Finanzas, Silvina Pandiani.

Uno de los principales desafíos que tuvo la aseguradora fue cumplir con los requisitos normativos, incluidas modificaciones en sus estatutos. “Por suerte, la recepción entre nuestros colaboradores fue altamente positiva. Realizamos múltiples capacitaciones internas para promover la comprensión y compromiso de todos en el proceso. Muchos de nuestros colaboradores aplican estos principios en sus hogares, y eso genera un efecto multiplicador”,
afirmó Pandiani.

Santander Argentina tiene un plan integral de sustentabilidad. En ese marco, redujeron el consumo energético en un 24% entre 2021 y 2024. El año pasado lograron adquirir el 100% de energía proveniente de fuentes renovables y un plan de eficiencias a 2030, orientado a la disminución de los consumos de energía eléctrica y gas natural y emisiones de carbono.

“Uno de los desafíos más relevantes que enfrentamos fue la capacitación y el compromiso de nuestros colaboradores. Diseñamos programas de capacitación que no sólo informan a nuestros equipos sobre prácticas sostenibles, sino que también promueven su participación.”, dijo Mariana Manes, coordinadora de Sustentabilidad de la Gerencia de Infraestructura y Sustentabilidad de Santander Argentina.

Marina Arias, directora ejecutiva de Sistema B Argentina Micaela Halabi, responsable de Impacto Social y Ambiental de Brubank Julián Alegre, gerente de Cultura de Gire Fernando Charadía, Trasa Silvina Pandiani, Afianzadora. Mariana Manes, Santander