Aunque el dólar se dirige poco a poco a la banda superior establecida por la nueva política cambiaria del Gobierno, y esto mejora la competitividad de las empresas exportadoras, ese movimiento alcista tiene, como contracara, un encarecimiento de los insumos y componentes importados que utilizan en sus procesos industriales. Además, realimenta el alza de la inflación y encarece el crédito.
Para las empresas e industrias que producen sólo para el mercado interno la situación es más complicada, porque les aumenta el costo de las partes, piezas, herramientas, máquinas y otros elementos que deben comprar al exterior para poder operar, al mismo tiempo que enfrentan una fuerte caída de las ventas locales en pesos.
“Todos estamos de acuerdo en que es fundamental contar con una macroeconomía estable, con reglas del juego claras y cuentas ordenadas. Creo que la Argentina tiene pendiente dar algunas discusiones fundamentales. Pensar en un país con cuentas sostenibles y virtuosas en el largo plazo implica repensar algunos de los sistemas actuales: previsional, tributario, laboral, desde la raíz”, afirma Rocío Bisang, economista y consultora de EcoGo.
Presión impositiva y reforma laboral
“A nivel impositivo hay dos puntos a trabajar. Por un lado, la simplificación de la carga burocrática que implica el pago de tributos, con independencia de la presión fiscal, lo que implica un cambio en la administración tributaria. Y, desde ya, bajar el peso impositivo, lo que dependerá del crecimiento económico para alcanzar el superávit fiscal esperado”, analiza Camilo E. Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos.
Según la Encuesta de la Unión Industrial Argentina difundida en junio, uno de cada diez exportadores dejó de vender al exterior en el último año (11,4% del total), y entre las principales razones figuran problemas de competitividad y costos internos (57,8% de los casos), pero también dificultades de logística y altos costos de fletes (10,8% de los casos).
“El sistema tributario argentino requiere una reforma estructural para acompañar la inversión y la competitividad. La mitad de los impuestos que paga una pyme no vuelve en servicios.» Silvio Zurzolo, tesorero de la UIA y presidente de ADIMRA.
Si se suman a estos factores los desafíos cambiarios (31,3% de los consultados), el panorama para el comercio exterior industrial resulta aún más desafiante. El relevamiento, elaborado a partir de una muestra de 621 empresas industriales de todo el país, expone que el 31,1% de las firmas relevadas experimentó caídas en sus exportaciones durante el primer cuatrimestre del año, mientras que sólo el 15,2% logró incrementarlas.
Además, el estudio sectorial advierte que un tercio de las empresas exportadoras debe enfrentar aranceles en destino, y que el 6 % de ellas fue afectado por cambios recientes en esos tributos. A esta dinámica se sumaban los derechos de exportación internos, que en mayo el Gobierno eliminó mediante el Decreto N.º 305 para 4.411 productos industriales (maquinaria agrícola, autopartes, farmacéuticos, cosméticos, insecticidas, partes de motores, plásticos, metales y artículos de relojería, entre otros), que tributaban entre el 3% y el 4,5% sobre el valor de venta.
Se trata de una iniciativa que beneficiará inicialmente a 3.580 empresas, sobre todo pymes, casi el 40% de las que exportan en la Argentina y que el año pasado facturaron poco más de 3.800 millones de dólares. Algunos sectores, como el hierro, acero, aluminio, la industria petroquímica y la automotriz seguirán sujetos a estas retenciones, aclararon.
Caída de la actividad y freno de la inversión
Pese al complicado panorama, la UIA ha manifestado en más de una oportunidad su apoyo a las políticas del actual Gobierno, como el orden fiscal y la desregulación de la economía, sin embargo en julio último advirtió que se podrían perder hasta 70.000 empleos industriales antes de fin de año, una alarmante proyección que surge en el contexto de la constante caída de la actividad manufacturera.
“La industria ya sufrió una pérdida de 11.000 empleos formales entre diciembre de 2023 y marzo de este año, pero si se mantiene el ritmo de caída actual, agravado por la recesión, la apertura indiscriminada de importaciones y la falta de medidas de estímulo productivo, la cifra de despidos podría multiplicarse en el segundo semestre”, señaló Diego Coatz, director ejecutivo de la entidad, durante una exposición ante legisladores en el Congreso.
Pero como todas las ramas industriales no corren con la misma suerte, sus dirigentes tampoco coinciden en sus posturas sobre todos los temas, y mientras que algunos remarcan las barreras estructurales para el desarrollo de sus empresas, como la falta de crédito, los costos logísticos y las deficiencias en infraestructura, otros enfocan sus reclamos en una menor presión fiscal y una nueva legislación laboral.
“El sistema tributario argentino requiere una reforma estructural para acompañar la inversión y la competitividad. La mitad de los impuestos que paga una pyme no vuelve en servicios”, afirmó Silvio Zurzolo, tesorero de la UIA y presidente de ADIMRA, durante un encuentro en la Cámara de Comercio de Resistencia, Chaco.
En relación al mercado laboral, el empresario metalúrgico afirmó que “es urgente bajar el costo laboral no salarial y muchas de las leyes que regulan el trabajo en el país quedaron viejas”. Sus declaraciones tuvieron eco en los referentes del sector, que comparten la preocupación por la falta de flexibilidad en la contratación formal.

