Sebastián Menescaldi: El riesgo de una economía que crece sin generar empleo de calidad
Sebastián Menescaldi, director asociado de EcoGo, sostiene que la recuperación económica muestra una fuerte heterogeneidad. En diálogo con NBS, analiza el mercado laboral, las políticas necesarias para consolidar la estabilización y el papel de la inteligencia artificial en la productividad.

31 Jul, 2026
Las cifras de empleo no reflejan completamente el deterioro del mercado laboral. Según Menescaldi, las plataformas digitales y las nuevas tecnologías amortiguan el impacto del desempleo, pero no resuelven el problema central.
«El problema no es solamente el desempleo. Las plataformas, el celular y las nuevas tecnologías funcionan como una red de contención: permiten vender, repartir, prestar servicios o combinar actividades. Eso evita que la crisis se exprese plenamente en la tasa de desocupación. Pero no resuelve el problema de fondo: los ingresos son insuficientes.»
El economista explica que el empleo generado suele ser más precario y con menor capacidad para sostener el consumo. «El empleo que aparece suele ser de menor calidad, más inestable y de menor intensidad horaria. Hay más personas ocupadas, pero no necesariamente más hogares capaces de sostener el consumo, planificar o ahorrar.»

Un crecimiento con escasa generación de empleo

Para Menescaldi, la recuperación está liderada por sectores intensivos en capital que aportan divisas, pero generan poco empleo urbano. «Ese es el límite de una recuperación apoyada en hidrocarburos, agro y minería. Son sectores indispensables porque aportan exportaciones, inversión y divisas, pero absorben poca mano de obra urbana.»
En cambio, advierte que comercio, construcción, industria y pymes son los que sostienen el empleo asalariado y el mercado interno. «Si esos sectores se achican mientras crecen actividades intensivas en capital, la economía puede mejorar sus cuentas externas al tiempo que empeora la calidad y distribución de los ingresos.»
Por eso considera que el desafío es ampliar la base del crecimiento: «El desafío no es elegir entre estabilización y empleo, sino evitar que la estabilización derive en una economía de enclaves. El crecimiento existe, pero es estrecho: los sectores exportadores explican gran parte de la expansión, mientras que consumo e inversión siguen débiles y el empleo formal se contrae.»

Las políticas que faltan

El director asociado de EcoGo sostiene que preservar el equilibrio fiscal y la baja de la inflación es necesario, pero insuficiente. «La salida requiere preservar el orden fiscal y la baja de la inflación, pero modificar la secuencia y la coordinación de las políticas. No alcanza con mejorar el balance externo si las familias no recuperan ingresos, las empresas no tienen rentabilidad y el crédito llega a tasas incompatibles con el capital de trabajo.»
Entre las medidas prioritarias menciona financiamiento productivo, alivio tributario para las pymes, mejores condiciones frente a la competencia importada y mayor integración entre energía, minería, agro e industria. Además, advierte: «La apertura puede elevar la productividad; pero combinada con atraso cambiario, tasas altas e impuestos internos elevados, acelera cierres antes de que aparezcan nuevas actividades».

Reforma laboral e inteligencia artificial

Menescaldi también relativiza el impacto que podría tener una reforma laboral sin recuperación económica.
«En este contexto, la reforma laboral puede bajar el costo de entrada de un nuevo trabajador y reducir la incertidumbre legal, pero no crea demanda por decreto.»
A su juicio, debería complementarse con «gradualismo, seguro de desempleo efectivo, formación continua, fiscalización contra el fraude laboral y alivios ligados a la creación neta de puestos».
Respecto de la inteligencia artificial, propone abandonar la mirada binaria entre amenaza y oportunidad: «Tampoco la inteligencia artificial tiene un destino predeterminado. Amenaza tareas rutinarias, pero puede ser una aliada de técnicos, profesionales y trabajadores calificados: mejora diagnósticos, diseño, mantenimiento, gestión comercial y productividad de las pymes».
Finalmente, concluye que el verdadero desafío pasa por invertir en capacidades: «La diferencia la harán la capacitación, el acceso de las pequeñas empresas a tecnología y crédito, y una negociación laboral que distribuya parte de las ganancias de la productividad. La peor respuesta es proteger empleos que cambiarán; la mejor, preparar a personas y empresas para que el cambio tecnológico genere mejores trabajos, competitividad y salarios sostenibles.»