Los proyectos de captura de carbono pueden convertirse en una “alternativa rentable” frente a actividades agrícolas tradicionales si cuentan con altos estándares de certificación e integridad ambiental. Así lo cree Tomás Gutiérrez, cofundador y CFO de Nideport, una startup climática fundada por argentinos que acaba de escalar su portafolio de créditos de carbono de ultraalta integridad.
Para el ejecutivo, la rentabilidad de los créditos depende de múltiples factores vinculados al diseño y financiamiento de cada proyecto. “Como en cualquier negocio, la rentabilidad depende del proyecto específico y de cómo esté estructurado”, afirmó, y agregó que variables como “el valor de la tierra, la calidad del proyecto, el costo del capital y el tipo de metodología utilizada” influyen directamente en la economía de cada iniciativa.
Gutiérrez explicó que el mercado de carbono «está atravesando una etapa de maduración donde ya no se trata de emitir volumen, sino de generar créditos que representen captura adicional, permanente y verificable de carbono”.
“Proyectos certificados bajo estándares exigentes —como Verra VCS— tienden a sostener mejor su valor en el tiempo”, dijo, al destacar la importancia de las auditorías externas y del monitoreo tecnológico para garantizar la trazabilidad de los créditos.
Tras cinco años de desarrollo, la creación de tecnología propia de monitoreo ambiental y una inversión acumulada superior a 7 millones de dólares aportados por fondos internacionales, Nideport se consolidó como una de las compañías líderes en restauración de bosques a nivel global. Su modelo integra inteligencia artificial, drones autónomos, sensores IoT e imágenes satelitales, que permiten un monitoreo continuo y gestión precisa del territorio. Esta infraestructura tecnológica se combina con un fuerte componente social y cooperación, con proyectos con comunicados como la Mbya Guaraní.
Retornos competitivos
Según el confundador de Nideport, los proyectos de restauración de ecosistemas pueden ofrecer retornos competitivos frente a otros usos de la tierra. “Si tomamos como referencia el tipo de proyectos que desarrolla Nideport, enfocados en restauración de bosques nativos de alta integridad ambiental, pueden ser altamente rentables, incluso pueden superar, en algunos casos, la rentabilidad de campos agrícolas tradicionales, como los campos sojeros en Argentina”, señaló.
En cuanto a la confiabilidad en el mercado, Gutiérrez afirmó que la confianza se construye a partir de certificación, verificación independiente y transparencia en el monitoreo. “La confianza en el mercado de carbono se construye sobre tres pilares: certificación rigurosa, verificación independiente y transparencia en el monitoreo del proyecto”, dijo.
Con respecto a los planes de emisión, indicó que el proyecto Vida Nativa, impulsado por la compañía, prevé una generación sostenida de créditos durante varias décadas. Se trata de una iniciativa de restauración forestal a gran escala, que avanza en la restauración activa de 22.878 hectáreas de bosque degradado en más de un 65%. “Esperamos emitir más de 200.000 créditos de carbono por año durante los próximos 40 años”, afirmó, y agregó que en 2026 proyectan “una emisión de más de 600.000 créditos” al certificarse, en conjunto, los períodos correspondientes a 2023, 2024 y 2025.
Finalmente, el ejecutivo señaló que los principales compradores de créditos de carbono son empresas con compromisos de reducción de emisiones o con alta exposición reputacional.
“Los créditos de alta calidad interesan especialmente a empresas con compromisos Net Zero y sectores donde las emisiones son difíciles de eliminar por completo”, afirmó. Y concluyó que el crecimiento del mercado dependerá de “reglas claras y mayor educación corporativa sobre la diferencia entre compensar volumen y compensar con integridad”.

