Vamos a necesitar un tipo de cambio más elevado
Hay varios ángulos favorables en el cierre de este año. Desde el nivel de actividad, el 2021 sorprendió y vamos a cerrar el año con un crecimiento del 10%, que se explica por la reapertura de actividades y el hecho de que la variante Delta aquí no se sintió.

12 Ene, 2022
Entrevista a Andrés Borenstein, economista jefe de Econviews.

Hay varios ángulos favorables en el cierre de este año. Desde el nivel de actividad, el 2021 sorprendió y vamos a cerrar el año con un crecimiento del 10%, que se explica por la reapertura de actividades y el hecho de que la variante Delta aquí no se sintió.

A nivel de la inflación, muchos economistas y consultoras teníamos como pronóstico un número grande, pero fue más grande. Proyectábamos un 40% largo, pero superó un poco el 50%. No sorprendió, pero es muy alta.

El otro tema muy importante es que, con las elecciones, se tomaron decisiones que nos van a costar en el futuro. Una de ellas es la de apreciar el tipo de cambio. Un dólar corriendo al 1% mensual con inflaciones del 3% obligaron a un cepo más duro en las importaciones. Esa situación generó faltantes en líneas de negocios, aceleró la inflación y generó una brecha de más del 100%. Todos síntomas de una economía muy desordenada.

Hay un gran déficit de confianza que se refleja en que, pese a que no haya vencimientos, hay un riesgo país del 1.800 y las acciones argentinas están muy baratas. Mientras las cotizaciones del dólar de mercado están por encima de los 200 pesos, lo que resulta alto en términos reales.

Para 2022 es necesario hacer un acuerdo con el FMI. Eso implicará un programa económico que hasta ahora no tenemos. Y está claro que va a implicar ajustes. Algunos en el terreno fiscal como la suba de tarifas y otros en el plano monetario y cambiario. Vamos a necesitar un tipo de cambio más elevado. Eso implica un ajuste porque, cuando sube el tipo de cambio, suben los precios asociados, como el de los alimentos, y eso no va a ser un buen momento para las familias.

Escenario 2022

El nivel de actividad de 2022 va a ser de crecimiento, pero muy moderado. Estamos esperando un 2,5%, que no es robusto.

No es posible terminar con el cepo en este nivel, eso es ciencia ficción. El Fondo va a pedir achicar esa brecha y, digamos, poner un objetivo del 40% o 50%, que sería cumplible. Para achicar esa brecha hay que subir el piso o bajar el techo. Lo más fácil es subir el piso. De hecho, los 200 pesos son lo que dice el mercado.

La pregunta es si la Argentina hace dos o tres cosas en el sentido correcto. Si eso ocurre, posiblemente baje en términos reales. Pero no todo el mundo está seguro de que la Argentina va ir en esa dirección.

El escenario externo para 2022 no es malo, pero no va a ser tan bueno como el del 2021. Los precios se aflojaron un poco con respecto a los máximos. Brasil va a cerrar 2021 con un crecimiento del 5%, pero el año que viene va a crecer a 1%. Se trata de un mercado relevante para nuestras exportaciones. Además, las tasas internacionales están subiendo; si bien siguen siendo bajas y muy buenas, van a impactar porque las tasas altas no son buenas para América Latina y nosotros exportamos. El dólar se fortalecerá y van a bajar las materias primas, como indica la correlación histórica. En conclusión, si bien no habrá viento de frente, no va a ser tan fácil como fue el año pasado.

Hubo mucha capacidad y margen para la reactivación por los sectores que habían estado parados por la pandemia que se han estado recuperando en los últimos meses. Sin embargo, se invirtió poco y es difícil pronosticar otro boom el año que viene.

Es posible que los salarios pierdan de nuevo con la inflación y no haya capacidad de consumo. Tenemos un 40,6% de pobres. La actividad puede mejorar en el margen, pero no resuelve la pobreza estructural. Por eso, si bien no esperamos una recesión, sí prevemos un crecimiento exiguo, siempre y cuando la Argentina haga los deberes y acuerde con el FMI. Si no hay acuerdo, la cosa se va a complicar.

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