Vilker: La menor inflación es el mejor antídoto frente al ajuste y la recesión
Shila Vilker, directora de trespuntozero

26 Ene, 2026

El Gobierno logró reavivar la esperanza en un amplio sector de la población, pero la demanda de cambio sigue vigente y producir mejoras en el día a día es uno de sus puntos clave. Existe un consenso general sobre valorar positivamente la baja de la inflación, pero el sector mayoritario de la sociedad orienta sus demandas al aumento de salarios, la creación de empleo y la lucha contra la corrupción.

En consonancia con los resultados de las elecciones legislativas nacionales, seis de cada diez personas están insatisfechas con el rumbo económico. El principal fundamento son las dificultades que enfrentan para llegar a fin de mes. Mientras tanto, la economía parece depender de la ayuda exterior. El mayor desafío del Gobierno, indudablemente, será conservar ese apoyo internacional y demostrar, al mismo tiempo, una mejora económica real, a partir de la aprobación de las tres reformas que impulsa: laboral, tributaria y previsional.

A la vez que podrían marcar un rumbo, estos proyectos son, en sí mismos, una señal del cambio esperado. Surge también, aunque en menor medida, una demanda al diálogo y la apertura que es resistida por el Gobierno. Para La Libertad Avanza ello implicaría dañar la adhesión del núcleo duro, pieza fundamental desde donde su postura se proyecta hacia los sectores más blandos y volátiles. La paradoja es que para lograr las reformas que creen necesarias, deberán acordar con otras fuerzas que exceden a las de mayor cercanía ideológica, como el PRO.

Algunos sectores del peronismo dialoguista también deberán ser parte de los acuerdos, lo que podría dañar la imagen del Gobierno hacia el interior de su base de adhesión.

El control de la calle es otro de los factores claves hacia el futuro. Punto que parece estar resuelto a partir de los aumentos a la asignaciones familiares y la financiación a los gremios, cuyas cajas permanecen intactas. Existe una especie de acuerdo que permite neutralizar las medidas de fuerza y la conflictividad a pesar de los despidos, los bajos salarios y las paritarias que, en su mayoría, no superan el 1%.

El descenso de la inflación sin duda continúa siendo el principal activo del Gobierno y el mejor antídoto frente a una economía atravesada por el ajuste y la recesión. La idea de que las dificultades económicas son el precio de la estabilidad es predominante y a juzgar por los resultados de octubre, muchos están dispuestos a pagarlo.