Mariano Nimo
Gerente general de Afianzadora
El seguro de caución es un producto que se adapta a las cambiantes realidades económicas que nos presenta nuestro país. El servicio digital y la vital colaboración de los PAS, pasaron a ser los grandes protagonistas de nuestro nicho, donde el 100% de la operación se trasladó a la póliza digital, y se abandonó el burocrático sistema de pólizas físicas que ocupaban más del 75% de las emisiones en nuestro rubro.
En los últimos años, el seguro de caución se acercó a las contingencias de la nueva economía, que parece rozar tanto los intereses de las grandes corporaciones, las pymes locales, y ciertas necesidades que las familias comenzaron a proteger con nuestras soluciones.
La póliza de caución de alquiler fue una de las coberturas que tuvieron una buena demanda durante el 2020, porque logró vincular la urgencia del acceso a la vivienda con la Ley de Alquileres. La SSN elaboró una cobertura a la medida de este universo que requiere una solución habitacional, y acercó como nunca el seguro de caución a las prioridades del ciudadano de a pie.
Las garantías judiciales también son una buena herramienta que brinda respaldo al inversor de proyectos inmobiliarios en pozo y le permite cobrar sus aportes actualizados en caso de que la operación fracase.
La era de las pólizas digitales
La pandemia fue un evento inesperado que no dio tregua, ni tiempo para adaptarse, y generó una aceleración inusitada de la virtualización del negocio de las fianzas. La instauración de la póliza digital era un anhelo de nuestra aseguradora y dentro de los planes más optimistas, esperábamos que su aceptación se diera en un plazo de cinco años.
La interrupción drástica de la presencialidad a raíz de la cuarentena y la necesidad de continuar garantizando los proyectos de nuestros clientes pusieron a flor de piel la necesidad de adoptar la póliza digital. Fue uno de los grandes avances y mejoras que le dejará esta tragedia humanitaria y económica al nicho de caución.
Este avance permite un mercado más transparente, económico, trazable, de comprobación inmediata y ecológico, motivos más que suficientes para defenderlo. Esperamos que no sea abandonado cuando regresemos a la “nueva normalidad”.
Más negocios
En cuanto al funcionamiento de la economía, seguimos muy de cerca la matriz local y los presupuestos que la respaldan. La oferta estará orientada al asegurado público, protagonista y responsable de las principales inversiones institucionales vinculadas a una obra pública federal que derramará actividad a lo largo del país.
En ese sentido, los intereses chinos juegan fuerte, porque siguen siendo la principal fuente de financiación de corto plazo en obras de magnitud. El comercio exterior (la aduana) también aportará lo suyo, proveyendo en este 2021, al menos, 20.000 millones de dólares adicionales. De esta manera se superarán los 120.000 dólares de intercambio comercial, frente al fatídico 2020, cuyos valores fueron comparables a las crisis del 2009 en un deslucido flujo de 100.000 millones de dólares.
En definitiva, en 2022 veremos un escenario de negocio que ya vivimos en el pasado, con poca financiación externa, mucha intervención estatal (muchas garantías) y puntuales socios estratégicos que inyectarán su poder de crédito para acceder a negocios de mediano y largo plazo vinculados a sectores estratégicos, como energía, petróleo, gas y las fuentes de energía renovables, allí las cauciones serán una herramienta fundamental.

