La industria de la aviación, en línea con las transformaciones que tienen lugar en distintos sectores de la economía mundial, implementa cambios para reducir su huella de carbono a cero para 2050. Este objetivo global fue acordado en 2022 durante el 41° período de sesiones de la asamblea de los 193 estados miembros de la OACI (Organización de la Aviación Civil Internacional, organismo especializado integrante de Naciones Unidas).
Desde JetSMART, la aerolínea chilena de bajo costo que opera en Sudamérica, su ESG manager, Jomaris Elena Rossell Landaeta, afirmó: “La industria de la aviación enfrenta el gran desafío de reducir su impacto ambiental, especialmente en términos de emisiones de carbono. Dado que aproximadamente el 40% de nuestros costos están relacionados con el combustible de aviación y, siendo una aerolínea ultra low cost, buscamos la mayor eficiencia en el uso de la energía”.
La ejecutiva de JetSMART destacó la tecnología de los aviones que componen la flota de la empresa: “Emiten un 50% menos de ruido y consumen un 20% menos de combustible que la generación anterior. Esto se traduce en una significativa reducción de emisiones de CO2”.
Combustibles sostenibles
En junio de este año Turkish Airlines recibió en los World Finance 2024, por tercer año consecutivo, el premio a la aerolínea de bandera más sostenible. Ahmet Bolat, presidente del Consejo de Administración y del Comité Ejecutivo de la firma, valoró el reconocimiento como “el testimonio de nuestra dedicación a la sostenibilidad y la gestión medioambiental». Sobre sus acciones por alcanzar la meta del Net Zero, mencionó: «En línea con nuestro compromiso de convertirnos en una aerolínea carbono neutral para 2050, incorporamos el uso de combustible de aviación sostenible (SAF) a nuestros planes de mitigación del cambio climático en 2022 y, desde entonces, hemos ampliado aún más su uso en nuevas rutas desde el 2023. Seguiremos añadiendo nuevas rutas a nuestra red impulsada por SAF (siglas en inglés de aviation sustainable fuels, o combustibles sostenibles de aviación), para perseguir nuestro compromiso de tener prácticas sustentables en todas nuestras operaciones”.
El plan de Aerolíneas Argentinas es que, a partir de 2027, se utilicen combustibles sostenibles en todos los vuelos con el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2050.
Los combustibles sostenibles de aviación se producen a partir de materias primas renovables, como algas, aceite de cocina usado y cultivos específicos. Su utilización está considerada como uno de los cuatro pilares de la estrategia conjunta de la industria de la aviación para contribuir a la meta de cero emisiones. Los otros tres pilares son: mejoras tecnológicas en las aeronaves, mejoras en la gestión del tránsito aéreo y en las operaciones en tierra.
En septiembre de 2023, Aerolíneas Argentinas realizó su primer vuelo con combustible SAF en una aeronave que viajó de Madrid a Buenos Aires. En esa ocasión, la aeronave llevaba una mezcla de un 2% de combustible SAF para llevar a cabo pruebas de rendimiento. El plan de la compañía es que, a partir de 2027, se utilicen combustibles sostenibles en todos los vuelos con el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2050.
En JetSMART valoran el uso de los SAF como uno de los cambios más importantes desde el punto de vista tecnológico: «Estos combustibles pueden reducir significativamente las emisiones de carbono en comparación con los combustibles fósiles tradicionales. Nuestra flota actual tiene la capacidad de hacer uso de este tipo de combustibles, sin embargo, su adopción enfrenta desafíos, como su alto costo de producción, la necesidad de infraestructura específica para su distribución y almacenamiento, y la limitada disponibilidad de materias primas sostenibles a gran escala, lo cual dificulta su producción en la región y hace casi nula su oferta. Además, es necesario superar barreras regulatorias y obtener la certificación para su uso seguro y eficiente en las flotas actuales”.
Estrategias múltiples
Rossell Landaeta destacó la diversidad de acciones de JetSMART: “Hemos implementado prácticas operativas que minimizan el impacto ambiental, como la optimización de rutas y procedimientos de vuelo, así como la participación en iniciativas y programas que promueven la innovación en sostenibilidad. Económicamente, aunque la adopción de tecnologías y prácticas sostenibles puede implicar inversiones iniciales significativas, a largo plazo, estas medidas pueden resultar en ahorros considerables. Por ejemplo, usar aviones más eficientes en consumo de combustible reduce las emisiones de carbono y los costos operativos. Además, pueden mejorar la reputación de la empresa y atraer a inversionistas y clientes conscientes del medio ambiente”.
La low cost chilena también pone el foco en la biodiversidad y gestión de residuos: “En biodiversidad, hemos establecido alianzas estratégicas con diversas fundaciones. Nuestras colas de avión decoradas con imágenes de animales de Sudamérica son una acción que apoya esta iniciativa, porque busca dar visibilidad a distintos animales en diversos estados de conservación. En gestión de residuos, implementamos programas de reciclaje tanto en nuestras oficinas como a bordo de nuestros aviones”.
Cecilia Ibañez Basualdo, especialista de Sustentabilidad e Impacto Social de Flybondi, dijo: “Somos conscientes de cómo nuestra operación impacta en el medio ambiente y, lamentablemente, tenemos que decir que no tenemos solución, no traemos una receta mágica. Es por eso que en 2022 comenzamos a diseñar nuestra estrategia de sustentabilidad e impacto social. En 2023 realizamos nuestra primera huella de carbono. Hoy sabemos que en 2022 nuestra huella fue de 308.000 toneladas de dióxido de carbono, y que el 80% de tiene que ver con el combustible. El camino hacia la mitigación de este impacto actualmente es casi una utopía: el uso de los combustibles SAF no están al alcance de la industria de la aviación mundial, no sólo por sus altísimos valores, sino también por la baja oferta que existe, que hoy se calcula que ronda para la necesidad 2024 en tan sólo un 0,51%».
“En el camino hacia la reducción y posterior compensación de nuestro impacto ambiental, comenzamos a revisar nuestros residuos en toda la operación. Sabemos que cada pasajero genera 41 gramos de residuos, y el 9% de esto es reciclable. Ya nos encontramos trabajando junto a los actores de los aeropuertos para reciclar y reutilizar estos materiales”, agregó Ibañez Basualdo.

