Las catástrofes naturales ya se cobraron USD 162.000 millones en 2025
El informe Perspectivas sobre el clima y las catástrofes de Aon para 2025 reportó pérdidas económicas por desastres naturales en todo el planeta por 162.000 millones de dólares en el primer semestre. Ese monto supera el promedio histórico para este período en el siglo, que se sitúa en 141.000 millones de dólares y es comparable […]

29 Ago, 2025

El informe Perspectivas sobre el clima y las catástrofes de Aon para 2025 reportó pérdidas económicas por desastres naturales en todo el planeta por 162.000 millones de dólares en el primer semestre. Ese monto supera el promedio histórico para este período en el siglo, que se sitúa en 141.000 millones de dólares y es comparable a las pérdidas registradas en la primera mitad de 2024, que totalizaron 156.000 millones de dólares.

Las mayores pérdidas económicas se atribuyeron a los destructivos incendios forestales de Palisades y Eaton en Los Angeles, California, al terremoto en Myanmar y a múltiples tormentas convectivas severas en Estados Unidos. En este país las pérdidas superaron los 126.000 millones de dólares, una cifra que supera el anterior récord de 115.000 millones de dólares registrado en 1994 para un primer semestre y triplica el promedio desde el año 2000 (41.000 millones de dólares). En contraste, las demás regiones del mundo registraron pérdidas por debajo de sus promedios históricos para este período.

En Sudamérica en particular, los eventos climáticos extremos generaron pérdidas económicas por 6.670 millones de dólares. Y entre los mayores siniestros se destacaron las tormentas convectivas severas en Bolivia y Brasil, los incendios en Chile y las inundaciones en Perú, Ecuador, Brasil, Bolivia y Argentina. En este último país, puntualizan, las inundaciones causaron 16 víctimas fatales y pérdidas económicas estimadas en 375 millones de dólares.

Más de la mitad de las pérdidas tenían cobertura

Estos eventos demuestran el papel fundamental de las medidas de adaptación y mitigación, así como oportunidades para proteger mejor las vidas y aumentar la resiliencia. Y además ponen el foco en el capital que tuvieron que movilizar las compañías de seguros para pagar la parte de las pérdidas que contaban con pólizas.

Las pérdidas aseguradas a nivel global durante el primer semestre del año rondaron los 100.000 millones de dólares, un monto superior a los 71.000 millones de dólares del mismo período del año pasado y también al promedio del siglo (41.000 millones de dólares).

Se trata del segundo total más alto registrado, según el informe, sólo superado por el primer semestre de 2011, cuando las pérdidas aseguradas alcanzaron los 140.000 millones de dólares. Cabe aclarar que más del 90% de estas pérdidas con cobertura de seguros se concentraron en Estados Unidos, y tuvieron su origen en incendios forestales y terremotos de magnitud nueve.

Al menos diecinueve eventos superaron los 1.000 millones de dólares en pérdidas aseguradas durante la primera mitad del año.

La brecha entre las pérdidas aseguradas y las pérdidas económicas globales se redujo al 38%, el nivel más bajo registrado para un primer semestre y muy inferior al promedio histórico del 69%. Esta importante previsión se explica por la alta penetración de los seguros en Estados Unidos. En contraste, la cobertura aseguradora para el terremoto de 7,7 grados de Myanmar fue inferior a 1.100 millones de dólares, frente a daños económicos totales estimados en 12.000 millones de dólares.

El relevamiento de la compañía indica que al menos diecinueve eventos superaron los 1.000 millones de dólares en pérdidas aseguradas durante la primera mitad del año, de los que sólo uno no ocurrió en Estados Unidos. Fuera de ese país, el único evento que superó ese umbral fue un brote de tormentas convectivas severas en Europa a finales de junio. Otros eventos relevantes incluyeron el ciclón Alfred en Australia, con pérdidas aseguradas cercanas a 900 millones de dólares y la tormenta Éowyn en Irlanda y Reino Unido, que provocó 690 millones de dólares en pérdidas aseguradas.

En cuanto a la mortalidad, al menos 7.700 personas perdieron la vida por desastres naturales durante el primer semestre, una cifra muy inferior al promedio del siglo para este período, que asciende a 37.250 muertes. La mayoría de las muertes (5.456) ocurrieron en ocasión del violento, e inesperado para la mayoría de la población local, terremoto en Myanmar el 28 de marzo.

Hacia adelante, aunque la actividad de ciclones tropicales en la cuenca atlántica fue moderada en la primera mitad del año, la mayoría de los pronósticos estacionales anticipan una temporada de huracanes en el Atlántico Norte, con actividad superior a la media, que se extenderá hasta noviembre.

Finalmente, en el reporte se establecen cuatro conclusiones clave:

  • Los huracanes Helene y Milton ponen de relieve el importante papel que desempeñan los códigos de construcción eficaces para reducir los daños causados ​​por los huracanes.
  • Las pérdidas aseguradas por tormentas convectivas severas fueron las segundas más altas registradas, lo que subraya la necesidad de una mejor construcción, mantenimiento y reparaciones oportunas.
  • Las inundaciones en Europa provocaron pérdidas aseguradas por 10.000 millones de dólares, lo que revela la necesidad de mejorar la preparación, las previsiones y los sistemas de alerta.
  • 2024 fue el año más cálido registrado, lo que subraya la importancia de contar con datos y análisis climáticos confiables.