El término ESG (por sus siglas en inglés) nació oficialmente en 2004, cuando el exsecretario de la ONU, Kofi Annan lanzó una iniciativa en el informe Who Cares Wins, que proponía integrar factores ambientales, sociales y de gobernanza en el análisis de los mercados financieros. Los criterios tomaron mayor relevancia en 2021 cuando la conferencia de Naciones Unidas por el cambio climático COP26 creó, en Glasgow, el Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB), con el mandato de generar los primeros estándares de información financiera de sostenibilidad.
“Los criterios ESG han pasado de ser una tendencia voluntaria a convertirse en una necesidad estratégica para las empresas, sobre todo de cara a los inversores. Si bien veníamos mirando las expectativas e impactos de cara a los grupos de interés, ahora se suma una nueva mirada, que es comprender de qué manera el contexto de sostenibilidad afecta a mi negocio. El análisis de doble materialidad, de impacto y financiera es otro de los grandes cambios de este último tiempo”, explicó Lucas Ignacio Utrera, socio de Sustentabilidad de la consultora SMS.
“Comenzamos con la integración de métricas ambientales en nuestras operaciones y fuimos evolucionando hacia una visión transversal. En 2024, por ejemplo, incorporamos indicadores ESG en el 100% de los reportes del Comité Ejecutivo y reforzamos la trazabilidad de acciones vinculadas con diversidad, derechos humanos, compliance y cambio climático”, dijo Adriana Alesina, head de Sustentabilidad en Santander Argentina.
Evaluación de impacto
Hace más de una década que el banco aplica criterios ESG, pero los profundizaron desde 2019 al alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU y el Acuerdo de París. Cuentan con la figura de un responsable de riesgos ESG que asegura la evaluación de impacto en carteras de crédito de sectores sensibles, como energía, agro y minería. En el último año acompañaron la colocación de catorce bonos verdes, sociales y sustentables por más de 250 millones de dólares e impulsaron líneas de crédito para movilidad eléctrica, eficiencia energética y agro regenerativo. Alcanzaron el 100% de consumo eléctrico renovable y redujeron el 46% de su huella de carbono en 2024. Además, tienen ocho sucursales con integración social.
“A lo largo de los últimos años, nuestra política de sustentabilidad evolucionó desde un enfoque centrado en el reporte hacia un modelo transversal que orienta la gestión de toda la compañía.” Silvia Battilana, Grupo San Cristóbal.
Supervielle también está alineado con los ODS en una política de cinco ejes: personas mayores, educación, niñez, fortalecimiento institucional y educación financiera. “Nuestros criterios ESG fueron definidos y avalados por el directorio. Hemos establecido objetivos y metas que, con el tiempo, van evolucionando y adaptándose según los lineamientos de la organización”, dijo su gerente de Sustentabilidad, Verónica de los Heros.
Hace más de 15 años implementan programas de educación financiera. En 2024 capacitaron a 17.416 personas y compensaron el 100% de su huella de carbono de alcance 1 y 2. El 21% de su matriz energética proviene de fuentes renovables.
“Nuestra política ASG está viva y se actualiza constantemente para acompañar los desafíos globales y locales”, aseguró Constanza Gorleri, gerenta de Sustentabilidad en Galicia. “Creamos políticas específicas, como sustentabilidad, acción por el clima y diversidad e inclusión, que guían nuestro camino”, agregó.
Galicia alcanzó la carbono-neutralidad de su huella organizacional y se fijó la meta de reducir en un 25% la intensidad de carbono de la cartera de empresas para 2030.
“A lo largo de los últimos años, nuestra política de sustentabilidad evolucionó desde un enfoque centrado en el reporte hacia un modelo transversal que orienta la gestión de toda la compañía”, apuntó Silvia Battilana, responsable de Sustentabilidad de Grupo San Cristóbal.
“Nuestra estrategia no es estática: se adapta a las prioridades sociales y ambientales de cada momento. En 2021 comenzamos la transición energética y en 2025 llegamos a abastecer con fuentes renovables a 78 locales en Argentina.» Rocío Villarreal, Arcos Dorados.
Este año lanzaron el Premio Grupo San Cristóbal al Impacto Social, que destinó 30 millones de pesos a tres proyectos innovadores y escalables en educación, salud y desarrollo comunitario, seleccionados entre más de 200 postulaciones de todo el país.
También el Banco Ciudad viene implementando acciones de sostenibilidad, en su caso, desde hace más de una década. “Año a año se ha ido avanzando en sumar mejoras y nuevas mediciones de impacto. En 2024 se aprobó la política de sostenibilidad que engloba el compromiso del banco en materia ambiental, social y de gobernanza y reportes hacia la comunidad”, explicó Gastón Rossi, director del Banco Ciudad.
La entidad empezó a medir su huella de carbono organizacional desde 2023. “Primero fue un cálculo parcial que abarcaba únicamente las emisiones de CO₂ equivalente correspondientes a los alcances 1 y 2 —es decir, las emisiones directas generadas por nuestras propias fuentes y las asociadas al consumo de electricidad—. Ya en 2025, se amplió el alcance de nuestro inventario incorporando también el análisis del alcance 3, que contempla las emisiones indirectas derivadas de nuestras actividades”, agregó Rossi.
“La actualización de nuestros criterios ha sido constante y progresiva. En 2023 definimos los temas prioritarios de impacto y establecimos ejes estratégicos y de gestión. En 2024 dimos un paso clave al automatizar nuestro reporte de sustentabilidad a través de una plataforma de Sustainability Analytics, lo que nos convierte en pioneros en el país. Esto nos permite medir con mayor precisión nuestro triple impacto y comunicarlo de manera transparente”, dijo Valeria Czarnota, chief people officer de Interbanking.
Por su parte, Rocío Villarreal, analista Sr. de ESG de Arcos Dorados, destacó: “Nuestra estrategia no es estática: se adapta a las prioridades sociales y ambientales de cada momento. En 2021 comenzamos la transición energética y en 2025 llegamos a abastecer con fuentes renovables a 78 locales en Argentina, que diversificamos entre energía eólica y solar. En la cadena de suministro, los McDonald‘s argentinos trabajan con productores locales de carne, vegetales y lácteos que cumplen con estrictos estándares de trazabilidad sustentabilidad”.

