El 2025 ha sido un año difícil, pero también uno con muchas enseñanzas. Nos recordó que debemos trabajar sobre la rentabilidad, que debemos ser ágiles para competir cada vez más, que la austeridad en los gastos no es opcional y que la suscripción de los negocios debe ser impecable para evitar siniestralidad innecesaria. Porque el negocio del seguro, sin siniestralidad controlada, carece de razón de ser.
En InSur alcanzamos un resultado técnico positivo que, para la compañía, es vital. Somos una compañía de seguros y nos hemos comprometido a buscar siempre un negocio sano, sostenible y bien administrado.
De cara al próximo año, el proyecto central es claro: ofrecer la mejor cobertura a nuestros asegurados con un servicio que supere sus expectativas. En un mercado cada vez más digitalizado, seguimos creyendo que las relaciones personales en el ámbito de los seguros son imprescindibles. Por eso, todos los proyectos de mejora —en circuitos, accesos a bases, tiempos de respuesta— tienen una única finalidad: el cliente. En esa línea, nos proponemos como objetivo viajar más al interior para estar cerca de los riesgos y continuar adaptando los clausulados a las operaciones comerciales de nuestros asegurados, para garantizarles coberturas correctas y pertinentes.
Para 2026, las perspectivas son mejores. Muchos escenarios se han aclarado y uno es central: la imperiosa necesidad de dotar a las empresas y a la inversión de mayor sencillez y competencia. Teniendo en cuenta esta visión, nuestro sector debería estar pensando en potenciarse a través del seguro de crédito. Con esta visión, el sector debería pensar seriamente en potenciarse a través del seguro de crédito. La incertidumbre y la volatilidad se vuelven más controlables cuando se cuenta con un socio que acompaña y aconseja al momento de asumir riesgos.
El próximo año traerá desafíos concretos. Los cambios en las industrias pueden resultar desafiantes: un modelo de producción nacional con mayor injerencia de las importaciones podría dejar fuera del negocio a quienes no estén preparados. El que no asuma riesgos, tampoco estará libre de quedar rezagado.
En ese contexto, el seguro de crédito debería ser visto como una herramienta clave para crecer compartiendo el riesgo con un socio.

