Sustentabilidad, un activo inmobiliario
La eficiencia energética dejó de ser una tendencia para convertirse en un criterio de valor tangible dentro del mercado de compra y venta de propiedades.

26 Mar, 2026

El cambio climático pone en jaque a las ciudades y coloca a los criterios de ahorro energético en el centro de los desarrollos inmobiliarios. La sustentabilidad dejó de ser una tendencia para convertirse en un criterio de valor tangible dentro del mercado de compra y venta de departamentos.

Ser verde ayuda a vender unidades y abarca todos los aspectos de la construcción, entre ellos, el agua. “Hoy, el valor inmobiliario se mide también por la eficiencia de los sistemas que lo componen. Incorporar tecnologías limpias de tratamiento de agua no solo protege las instalaciones, sino que añade valor al proyecto, mejora la reputación ambiental de las marcas y reduce los costos operativos a largo plazo”, destacó Matthieu Lamoliatte, CEO de Aquanex, una firma especializada en soluciones para el tratamiento y optimización del agua.

Lamoliatte advirtió que cuando se habla de construcción sustentable, muchas veces se piensa en energía solar o en eficiencia térmica. Pero hay un factor menos visible y absolutamente determinante: el agua.

“Interactúa permanentemente con toda la infraestructura del edificio. Si contiene altos niveles de minerales —como sucede en muchas regiones de Argentina— genera incrustaciones que reducen la eficiencia de calderas, termotanques, intercambiadores y cañerías. Eso se traduce en mayor consumo energético, más mantenimiento y menor vida útil de los equipos”, explicó.

Construcción sustentable

En gran parte del país, el agua presenta niveles de dureza media a alta —superiores a los 180 mg/L de carbonato de calcio, según el Código Alimentario Argentino—, lo que genera incrustaciones calcáreas, corrosión y pérdida de rendimiento en calderas, cañerías y artefactos. Estos efectos no solo implican costos de mantenimiento elevados, sino también un impacto directo en la eficiencia energética y en la percepción de calidad de los usuarios finales.

“Una construcción verdaderamente sustentable no es la que solo luce eficiente el día de la inauguración, sino la que mantiene su rendimiento durante 20 o 30 años”, definió Lamoliatte y afirmó que incorporar equipos para el tratamiento de agua desde el primer momento permite proteger la infraestructura, reducir intervenciones técnicas y evitar soluciones contaminantes y poco prácticas, como las que están basadas en sal o químicos.

La compañía es la distribuidora oficial en Argentina de Swiss Aqua Technologies (SAT), un sistema basado en la tecnología Ion Polarization System (IPS), que modifica la estructura de los minerales del agua dura sin eliminar sus propiedades naturales, y previene la formación de sarro sin utilizar electricidad, químicos ni mantenimiento.

“El impacto energético del sarro suele subestimarse. Cuando se forma una capa de incrustación en una resistencia o en un intercambiador térmico, actúa como aislante. El sistema necesita más energía para alcanzar la misma temperatura. En sitios con mucha acumulación de sarro, estos equipos pueden generar ahorros de entre un 10% y un 30% del costo energético total”, destacó.

“Poco a poco los desarrollistas se van haciendo más conscientes, aunque todavía no es algo generalizado. La mayoría reconoce el problema pero muchas veces no encuentra la solución, entonces no lo resuelve. Incorporar soluciones para la infraestructura hidráulica y mejorar la eficiencia energética agrega un valor real al inmueble”, destacó.