Al igual que el resto de los ramos del seguro, el mercado de caución no estará exento de los desafíos que trae el 2024, con un nuevo Gobierno y un escenario delimitado por una economía en retracción y una baja, o casi nula, inversión estatal en obras públicas.
Para Lisandro Greco, CEO de Woranz, los seguros de caución tradicional viven “su tormenta perfecta”, generada por un contexto inflacionario, sumado a un Gobierno que transiciona hacia un parate de la operación público-privada y un atraso en los pagos a reaseguros por el bloqueo de giros al exterior que el país tenía hasta hace unos meses.
Gonzalo Córdoba, gerente comercial de Crédito y Caución, señala que el último cuatrimestre del 2023 estuvo marcado por un clima electoral, con elevado gasto público por la campaña oficialista, sin correlato en la obra pública.
Y agrega que, con el inicio del nuevo Gobierno, durante enero y febrero, el seguro de caución tuvo una leve inercia como consecuencia de los negocios desarrollados durante el 2023, pero el período entre marzo y junio estará marcado por una fuerte recesión por la baja actividad de la producción, la obra pública y el comercio exterior.
Acomodarse al nuevo paradigma
En la misma línea, Mariano Nimo, gerente general de Afianzadora Latinoamericana, opina que el ajuste fiscal, la reducción de las transferencias a las provincias y el achicamiento de la base monetaria generaron una retracción del movimiento de operaciones del sector de alrededor del 30 %, “ratio que casualmente coincide con la representatividad de la obra pública en la cartera de una aseguradora madura”.
“Un país con los niveles de crédito privado más bajo del mundo parece querer cambiar su idiosincrasia a toda velocidad, eso requerirá de nuestro sector máxima flexibilidad para adaptar los wordings a las nuevas necesidades del Estado. También creemos en la tendencia hacia los riesgos financieros, donde ciertas coberturas, hoy carentes de protección, pueden ser adoptadas por el profesional mercado afianzador argentino, siempre respetando las bases técnicas del negocio”, enfatiza Nimo.
“El Gobierno intenta que los capitales privados tengan un rol más activo en las obras de infraestructura.» Juan Devoto, Insur.
En consonancia con su colega, Juan Devoto, gerente general de Insur, coincide en la necesidad de que el mercado se acomode al nuevo paradigma. “El Gobierno intenta que los capitales privados tengan un rol más activo en las obras de infraestructura, por lo que los bancos van a tener que desarrollar ofertas de crédito y las empresas privadas también deberán involucrarse más. No significa que no vaya a haber oportunidades, sino que van a estar más restringidas, con mayores oportunidades que vendrán del lado del comercio exterior, cauciones judiciales y lo que puedan hacer las provincias con fondos propios”, sostiene Devoto.
José Urtubey, abogado y vicepresidente de ACG, opina que, ante este escenario de falta de obra pública, será clave poner el foco en mantener una fuerte disciplina técnica de suscripción y una gestión seria y eficiente de pagos, como principal resguardo de la solvencia y de la estabilidad del mercado.
Antonio de Vedia, vicepresidente de Aseguradores de Cauciones, añade el componente inflacionario como una dificultad adicional para el mercado en términos de las redeterminaciones de precios y los pagos que no llegan a tiempo a los contratistas de obras. No obstante, para el ejecutivo, igualmente se mantendrán muchos contratos, sobre todo de suministros públicos que no pueden descontinuarse, y se seguirán llevando adelante proyectos en sectores clave, como el petrolero, el del litio y otras inversiones necesarias para motorizar las exportaciones de la economía argentina.
“La inflación es un gran corrosivo del ramo caución, porque hace perder valor a las primas de las facturaciones sucesivas. Esto genera que mantener la rentabilidad, incluso en un escenario de baja siniestralidad, sea todo un desafío”, suma Hernán Prebisch, director comercial de Aseguradora de Cauciones.
Y agrega que, además, la suspensión de obras ya contratadas y los cambios en la obra pública, al menos a nivel nacional, van a impactar en los ingresos y en los balances de sus clientes. “Esto puede generar un potencial agravamiento de los riesgos en la cartera vigente y una reducción del volumen de primas del mercado en un contexto ya difícil”.

