“El gradualismo evita conflictos y va sumando gobernabilidad” Juan Sarquis
Está muy bien que después de las elecciones de octubre pasado el Gobierno haya retomado la agenda de bajar el déficit fiscal, de tener como objetivo bajar la inflación y, sin ninguna duda, de avanzar con la reforma laboral, la previsional y la impositiva. Ojalá que en el Congreso se aprueben estos proyectos sin que […]

5 Ene, 2018

Está muy bien que después de las elecciones de octubre pasado el Gobierno haya retomado la agenda de bajar el déficit fiscal, de tener como objetivo bajar la inflación y, sin ninguna duda, de avanzar con la reforma laboral, la previsional y la impositiva. Ojalá que en el Congreso se aprueben estos proyectos sin que haya muchas modificaciones. Van a dar más trabajo a la gran cantidad de gente que tiene salarios muy bajos. Y, más allá de que haya matices o cambios en las reformas, está muy bien tener estos diálogos porque la única forma de bajar la inflación es bajar el déficit fiscal y hacer una Argentina en la que el empresario tenga facilidades para dar trabajo.

La política monetaria, que para mí es la correcta, y la fiscal, que tomó más envión después de las elecciones, son el camino, más allá de que en la inflación, por el aumento de las tarifas, esto no se verá reflejado en diciembre ni en enero. Muchos se quejan de las altas tasas de interés pero éste es el camino, coordinado con una política de bajar el déficit fiscal. En la política monetaria no se puede lograr todo al mismo tiempo. Me parece bien que el BCRA se mantenga firme.

En la política fiscal se ve más firme la decisión de que el Estado no pueda incorporar más empleados. Y el déficit viene mejor que lo pactado. Está en la agenda no irse de los objetivos fijados para el déficit primario. Hasta octubre sigue siendo bueno el resultado fiscal y aparentemente se llega con creces al objetivo de 4,2% del PBI. Si termina en 4% es un buen síntoma, no hace falta que baje a 2%. En la medida en que la política monetaria y el cumplimiento de las metas fiscales estén alineados, se cambiarán las expectativas y en economía las expectativas son importantes.

En su momento dudábamos del camino gradual pero ahora tengo que decir que tenían razón. Me he convencido de que el gradualismo evita conflictos y va sumando gobernabilidad. Puede ser que los economistas miremos las cuentas pero no es para nada menor el tema de la gobernabilidad y en octubre se le dio un voto tremendo al Gobierno. A pesar de los ajustes, las elecciones de octubre pasado fueron espectaculares. No hay demagogia y no hay populismo, se miran los números y se mira el enorme problema social y de pobreza.

En lo que refiere al mercado de seguros, estoy 100% de acuerdo con la normativa para que las aseguradoras no tengan que renovar el stock de Lebac. El Tesoro está emitiendo títulos de mayor liquidez para hacer frente a los siniestros y los juicios. Estas medidas son sanas porque protegen al asegurado. Las compañías tienen un resultado técnico negativo que dan vuelta con un resultado financiero espectacular por las Lebac, un instrumento de cortísimo plazo. Esto hace que no nos concentremos en mejorar el resultado técnico. En la Argentina que viene, si baja la inflación y se reducen los resultados financieros, no quedará otra opción que mejorar el resultado técnico y eso se viene en 10 o 12 meses.

Por otra parte, si baja la inflación, hay incentivos fiscales y se normaliza el déficit fiscal, deberían llegar los seguros de retiro y de vida, donde está todo por hacer. Es un mercado que tiene todo para desarrollarse.

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