“Los jóvenes representan la posibilidad de construir una relación temprana con el ahorro y la previsión, algo que históricamente en la Argentina fue difícil por la inestabilidad macroeconómica”, definió Irene Capusselli, presidenta de la Asociación Civil de Aseguradores de Vida y Retiro de la República Argentina (AVIRA). La dirigente afirmó, en diálogo con NBS, que el actual contexto de mayor ordenamiento y desaceleración inflacionaria abre una ventana para reinstalar la planificación de largo plazo y convierte ese potencial en estratégico para las compañías.
Capusselli llamó a mirar la otra punta de la cadena: “Este desafío cobra aún más relevancia si se considera que hoy más del 15% de la población argentina supera los 60 años y que hacia 2050 será uno de cada cuatro, esto refuerza la necesidad de comenzar a planificar desde edades tempranas”.
Las nuevas generaciones —indicó— tienen trayectorias laborales más dinámicas y menos lineales, “lo que incrementa la necesidad de instrumentos flexibles y a medida a la hora de pensar en seguros de vida y retiro”.
—¿Qué potencial tienen estos seguros como herramienta de ahorro en este segmento de la población?
—Enorme. Especialmente porque permiten transformar ingresos presentes en estabilidad futura a través de mecanismos sistemáticos y de largo plazo. Notamos en los jóvenes un mayor interés por cuestiones financieras, de inversión y búsquedas de rentabilidades a través de nuevos instrumentos. Y, en tal sentido, los seguros tanto de vida como de retiro pueden ser una vía interesante al ofrecer protección más ahorro, con aportes mensuales pequeños que a largo plazo van generando un capital considerable.
En un contexto donde el sistema previsional enfrenta tensiones estructurales —solo el 36% de las jubilaciones proviene de aportes efectivos y el 74% de los jubilados percibe menos de dos haberes mínimos—, Capusselli afirmó que estos productos funcionan como un complemento indispensable.
“Además, combinan ahorro con protección, algo especialmente valorado por este segmento. El desafío pasa por ofrecer propuestas flexibles, simples y digitales, alineadas con sus hábitos y expectativas. Probablemente deban incluir beneficios adicionales de alto valor percibido que los hagan más atractivos aún para ese grupo etario”.
Estas cuestiones ponen al segmento en el eje de las campañas. “Los jóvenes son un eje cada vez más relevante en la estrategia del sector. El desarrollo sostenido de la industria depende en gran medida de ampliar la base de asegurados, y en ese camino las nuevas generaciones son protagonistas”.
—¿Cómo modifica la planificación y el marketing de las aseguradoras?
—Impulsan nuevas demandas: inmediatez, experiencia digital, transparencia y personalización. Esto está acelerando procesos de innovación en productos, canales y experiencia de usuario. A su vez, el sector está reforzando iniciativas de educación financiera y generación de conciencia aseguradora como pilares para acercar estos instrumentos desde edades más tempranas.
—¿Y cuál es su inserción real en un mercado con baja conciencia aseguradora, como el nuestro?
—La inserción actual aún es baja, pero debe entenderse como una gran oportunidad de crecimiento. La baja penetración de los seguros de vida y retiro en la Argentina, en comparación con otros países de la región, refleja tanto desafíos estructurales como un amplio margen para expandirse, especialmente en el segmento joven. Al mismo tiempo, comienzan a observarse señales positivas: mayor conciencia sobre la importancia de la protección, creciente interés por herramientas de ahorro y un entorno macroeconómico que vuelve a habilitar la planificación. En este contexto, el sector ya administra más de 4,8 billones de pesos —equivalentes a cerca del 30% de las inversiones del mercado asegurador—, lo que evidencia su capacidad para canalizar ahorro de largo plazo y su potencial de crecimiento si logra una mayor penetración en nuevas generaciones.

