El mercado de créditos de carbono puede convertirse en una fuente relevante de inversiones y exportaciones para Argentina si el país logra integrarse plenamente al mercado internacional previsto en el Acuerdo de París, según evalúa la Mesa Argentina de Carbono (MAC).
Juan Pedro Cano, coordinador de la entidad que agrupa a más de 50 empresas del sector, consideró que la presentación de la nueva Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0) sería un paso clave para avanzar en acuerdos internacionales bajo el artículo 6 del tratado climático.
Actualmente, el país cuenta con experiencia en el rubro. Sin embargo, hasta ahora los créditos de carbono argentinos solo pueden comercializarse en el mercado voluntario. «El mercado internacional del artículo 6 paga entre dos y cinco veces más por crédito de carbono que el mercado voluntario actual. Esto cambia radicalmente la ecuación económica, y hace viables proyectos de gran envergadura en energía, agro, bosques y residuos que hoy no logran financiarse», explicó Cano, de la MAC.
El Centro Argentino de Ingenieros y la Academia Nacional de Ingeniería estiman que el país tiene un potencial de generación de créditos de carbono de 131,4 millones por año a través de diferentes proyectos ecológicos. Bajo este supuesto, se podrían generar ingresos por exportación de créditos de carbono de entre 1.400 y 3.900 millones de dólares anuales, frente a los 788 millones de dólares estimados si solo se mantiene el esquema voluntario.
“Argentina tiene el talento y los recursos naturales, tiene todo para ser un proveedor de créditos de carbono a los mercados internacionales que los demandan y que están dispuestos a pagar valores muy por encima del mercado argentino actual. La presentación de la NDC 3.0 es el primer paso para no mirar esta oportunidad desde afuera”, agregó Cano.
—¿Es rentable el negocio de los bonos de carbono?
—Es importante entender a los mercados de carbono como un mecanismo de mercado para reducir emisiones de GEI. Además de generar un impacto climático medible, así como beneficios ambientales y sociales en el territorio, los proyectos de carbono deben generar ingresos económicos que incentiven su implementación. El valor de los créditos de carbono varía principalmente según el tipo de proyecto y las condiciones del mercado. Existen más de 170 tipos de proyectos de carbono en áreas como bosques nativos, plantaciones forestales, producción agropecuaria, eficiencia energética, energías renovables, transporte y gestión de residuos. Cada uno tiene características particulares que hacen que el crédito de carbono pueda tener un valor más alto o más bajo según la demanda del mercado.
—¿Qué es lo que hace a una empresa confiable para certificar la captación de carbono?
—Los estándares de certificación son confiables por los protocolos y metodologías que utilizan, que suelen estar reconocidos a nivel internacional. Algunos tienen mayor trayectoria que otros o se especializan en determinados tipos de proyectos. También hay estándares que operan en países o regiones específicas. Esto hace que las empresas que buscan reducir emisiones evalúen distintas alternativas para encontrar la más conveniente para cumplir con sus objetivos.
—¿A qué tipo de empresas les puede interesar adquirir créditos de carbono y qué hace falta para que haya mayor interés privado?
—Las empresas adquieren créditos de carbono porque están obligadas a reducir y compensar su huella de carbono, o bien porque cuentan con políticas corporativas de sustentabilidad que las llevan a comprarlos de manera voluntaria, ya sea para compensar su huella o para cumplir con requisitos comerciales. En Argentina todavía no existe una obligación de reducción y compensación de huella de carbono, pero hay empresas que igualmente lo hacen de manera voluntaria, en algunos casos para anticiparse a requerimientos del comercio internacional o para ofrecer productos “carbono neutro” o con bajas emisiones.

