La fotografía que surge de los últimos relevamientos del Observatorio Pyme refleja una industria que continúa sintiendo el impacto de la recesión. La baja de la actividad y el deterioro del consumo mantienen bajo presión a un entramado productivo que depende, en gran medida, de la demanda doméstica.
Para Pablo Dragun, economista y director del Observatorio, el diagnóstico es claro: «La industria pyme atraviesa una coyuntura crítica, con una caída de producción del 9,2% interanual y ventas en mínimos históricos, que afectan al 83% de las empresas». Sin embargo, el economista sostiene que existen oportunidades para revertir este escenario si se fortalece la integración con sectores que hoy muestran dinamismo.
«Si bien hidrocarburos y minería crecen, la clave para salir de la ‘encrucijada’ es profundizar la integración productiva. Nuestros datos muestran que el 26% de las pymes industriales ya están vinculadas a oil & gas y minería, y un 12% adicional tiene interés en ingresar.»
No obstante, advierte que ese proceso no ocurrirá de manera automática. «Para que este derrame sea efectivo, se requieren políticas de desarrollo de proveedores (un aspecto que el RIGI no contempla), y compensar la competencia desleal, principalmente de China, que hoy preocupa al 46% del sector.»
Más allá de esos nuevos mercados, el director ejecutivo del Observatorio Pyme remarca que el mercado interno continúa siendo el principal sostén de la actividad industrial: «El 63% de los empresarios aún ve al mercado interno como su principal vector de crecimiento, por lo que reactivar el consumo es vital para la sostenibilidad del entramado industrial».
Empresas que agotan sus estrategias defensivas
La prolongación del escenario recesivo también comienza a impactar sobre el empleo y las decisiones de inversión. Según Dragun, «el panorama es preocupante: el empleo pyme acumula 13 trimestres de retracción y el 27% de las firmas atravesó procesos de achicamiento en el último año».
Durante este período, explica, las compañías concentraron sus esfuerzos en reducir costos para sostener la actividad, aunque esa estrategia empieza a mostrar límites. «Las pymes están agotando sus estrategias defensivas de reducción de costos. Si bien la opción para frenar la caída es pasar a estrategias ofensivas, solo el 36% de los empresarios considera que es momento de invertir.»
La falta de financiamiento constituye otro de los principales obstáculos para iniciar una nueva etapa de crecimiento. «Aunque el 75% de las inversiones se financian con recursos propios por la falta de crédito bancario: solo 18% afirmó hacerlo por esa vía.»
Frente a esa realidad, muchas empresas optan por diversificar sus actividades o incorporar productos importados para sostener la facturación.
Reforma laboral y competitividad: un debate más amplio
La discusión sobre la reforma laboral también aparece en la agenda de las pequeñas y medianas empresas, aunque Dragun considera que el debate no puede limitarse exclusivamente a las normas laborales. En primer lugar, destaca el valor estratégico que representa el capital humano para este segmento productivo.
«En el mundo pyme, el personal no es solo un costo, sino un capital formado con gran esfuerzo; de hecho, el 41% de las empresas reporta dificultades para hallar operarios calificados.»
Desde esa perspectiva, entiende que los cambios regulatorios pueden aportar mejoras, pero no resolverán por sí solos los problemas estructurales de competitividad. «Si bien la reforma laboral puede traer alivio administrativo y bajar costos y contingencias, no es suficiente si no se aborda la competitividad sistémica.»
Entre los factores que considera prioritarios aparece la presión tributaria: «Tal como la UIA afirmó, Argentina lidera el ranking de presión fiscal sobre el sector formal con un 56%, muy por encima de sus competidores regionales. Ahí hay un problema relevante para atacar».

