La inclusión financiera, la debilidad del sistema de reparto y las variables macro siempre inciertas a largo plazo ubican a los jóvenes como un target de gran potencial para las aseguradoras de vida y retiro. Valeria Hernández, directora de Estrategia, Producto y Técnica de Life Seguros, analizó la evolución de las pólizas personales en un segmento que tiene mucho para crecer.
“Si bien la penetración aún es baja, existe una tendencia de crecimiento sostenido en los segmentos más jóvenes”, afirmó Hernández y explicó que el ingreso de la base de la población económicamente activa suele darse a través de productos simples, con una evolución hacia soluciones de vida y ahorro a medida que el cliente avanza en su planificación financiera. “En términos de perfil, identificamos principalmente jóvenes de entre 25 y 40 años, con ingresos estables y una creciente conciencia sobre la importancia de organizar sus finanzas personales”, destacó.
—Es un público con características especiales, ¿qué desafíos comerciales suponen?
—El desafío pasa por adaptar la propuesta a los hábitos de consumo de las nuevas generaciones, con una estrategia centrada en la digitalización, la simplificación de productos y la distribución a través de canales donde los jóvenes ya operan, como bancos, fintech y plataformas digitales. El foco está puesto en integrar el seguro dentro del ecosistema financiero del cliente, y posicionarlo no solo como cobertura, sino también como herramienta de planificación y ahorro de largo plazo. La estrategia no pasa por desarrollar productos específicos para jóvenes, sino por ofrecer soluciones flexibles, simples y escalables que puedan adaptarse a distintas etapas de vida. En ese marco, impulsamos el seguro de vida con componente de ahorro como eje central, complementado por coberturas más accesibles y de contratación ágil que funcionan como puerta de entrada al mundo asegurador.
—La inserción de los seguros de vida aún es baja en nuestro país, ¿qué perspectivas de crecimiento ven en estos ramos en general y entre los jóvenes en particular?
—Las perspectivas para los ramos de vida y ahorro son positivas, en un contexto de baja penetración, pero alto potencial de desarrollo en el mercado local. Consideramos que el crecimiento estará impulsado por una mayor educación financiera, la digitalización de la distribución y la incorporación del seguro dentro de propuestas integrales. En este contexto, entendemos que una macroeconomía más estable resulta clave, ya que favorece que las personas vuelvan a pensar en el largo plazo y elijan instrumentos como el seguro de vida con ahorro para planificar. En particular, entre los jóvenes vemos que el avance estará asociado a cambios culturales y a una mayor predisposición a utilizar herramientas de planificación financiera a futuro.

