Cómo combatir el desperdicio alimentario
Cada año un tercio de toda la comida producida termina en la basura, o se desperdicia debido a un transporte o prácticas de recolección deficientes. Las empresas se organizan para solucionarlo.
Desperdicio de alimentos

1 Dic, 2022

El desperdicio de alimentos ha sido uno de los temas más debatidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), especialmente en América del Sur. Datos de la entidad estiman que son descartados unos 1.300 millones de toneladas de alimentos al año. Es decir, un 30% del total producido.

Estas pérdidas afectan a la sostenibilidad de los sistemas alimentarios en tres dimensiones: económica, social y ambiental. Tienen importantes repercusiones en el ambiente debido a la utilización superflua de recursos que se pierden y al exceso de eliminación innecesaria de desperdicios.

Frente a esta problemática, la empresa química BASF se unió a la Red de Bancos de Alimentos de Argentina para mitigar la vulnerabilidad alimentaria. Se estima que en el país el 4% de los niños pasan hambre y el 25,4% de los hogares no pueden pagar por la comida básica.

Buscando combatir el desperdicio y crear una alternativa social para mitigar las tasas de hambre, esta alianza presentó una iniciativa innovadora: rescatar alimentos excedentes de alto valor nutritivo y acercarlos a comunidades con vulnerabilidad social.

Alianza para rescatar alimentos

La Red de Bancos de Alimentos de Argentina es una asociación sin fines de lucro que actúa para reducir el hambre y la malnutrición en Argentina. Su misión es rescatar alimentos que no llegan a la cadena comercial porque serán descartados por problemas de embalaje, presentación o sobreoferta. Estos productos son recolectados y enviados a instituciones que trabajan con personas en estado de vulnerabilidad.

Su alianza con BASF comenzó en febrero de 2020. La idea del proyecto surgió del equipo de Soluciones para la Agricultura y Asuntos Regulatorios, quien pensó en donar a la asociación los alimentos producidos en campos donde la compañía trabaja.

“Nuestro objetivo era impactar a la comunidad, por lo que, con el apoyo de nuestro equipo de Relaciones Institucionales, hicimos oficial la alianza con el Banco de Alimentos e, incluso, invitamos a clientes y proveedores de BASF a formar parte de esta cadena de valor para rescatar alimentos y reducir el hambre. Hoy contamos con el apoyo de empresas como Volkswagen, McCain, Zarcam, entre otras”, explica Gonzalo Caldiz, consultor de ensayos en BASF.

“Buscamos ser sostenibles en todas nuestras acciones, por lo que, incluso, en áreas de investigación y desarrollo queremos ser eficientes y no generar desperdicios cuando se trata de alimentos que puedan beneficiar a los más vulnerables.” Gonzalo Caldiz, BASF.

Desde febrero de 2020 BASF ha realizado contribuciones a la Red de Banco de Alimentos de Argentina de tomate, manzana, pera, limón y papas, entre otras frutas y verduras.

Para aumentar el impacto de las acciones en las comunidades, BASF recurrió a su red de trabajo para movilizar clientes, proveedores y empresas asociadas. Los primeros participantes en el proyecto fueron los proveedores de servicios agrícolas, seguidos por los de logística.

Los partners del proyecto son:

  • Las empresas JLA Argentina, IBCA, SGS y Agrodesarrollos, que son responsables por los ensayos a campo y contratación de áreas agrícolas a los productores;
  • ZARCAM, que puso a disposición un camión para trasladar las papas donadas, y recorrió 500 kilómetros entre la ciudad de Balcarce y Buenos Aires;
  • Nunhems, el negocio de semillas hortícolas de BASF, que realizó la donación de hortalizas de sus campos y clientes productores;
  • Volkswagen, que benefició al Banco de Alimentos de Balcarce con un préstamo de dos vehículos Amarok por un periodo de seis meses. El combustible fue suministrado por BASF y gracias a esta alianza se transportaron 39.000 kilos de alimentos que beneficiaron a más de 1.200 personas.

BASF expone que los puntos más interesantes de este proyecto son sus impactos sociales y ambientales: “Los alimentos que se desperdiciarían y descartarían ahora se reutilizan para alimentar a las personas vulnerables en Argentina: este principio se alinea con el objetivo de cero desperdicio de BASF”.

“Buscamos ser sostenibles en todas nuestras acciones, por lo que, incluso, en áreas de investigación y desarrollo queremos ser eficientes y no generar desperdicios cuando se trata de alimentos que puedan beneficiar a los más vulnerables. Las actividades que llevamos a cabo en el campo están en línea con las buenas prácticas agrícolas de BASF que buscan no causar daño al medio ambiente y a las personas”, resalta Caldiz.

La recolección de alimentos fue realizada por voluntarios que recogieron la producción excedente de los campos, mientras que las producciones que no cumplían con los requisitos de exportación o del mercado local también fueron destinadas a donaciones.

Tecnología para evitar desperdicios

“El problema está en todas partes. Desde el momento de la producción (a veces por problemas climáticos) en la distribución, en los supermercados, en los restaurantes y en los hogares. Todos tenemos que empezar a cambiar nuestros hábitos para poder terminar con el desperdicio de alimentos”, destacan desde Kigüi, la startup que ofrece un estímulo económico para cambiar hábitos y comenzar a repensar las formas de consumo.

Kigüi es una app que permite ahorrar hasta un 60% en alimentos básicos, como leche, panificados, productos de almacén, de todas las marcas, y su objetivo es reducir el desperdicio incentivando a los consumidores a cambiar hábitos y elegir productos en excelentes condiciones y válidos, pero con fechas de vencimiento más cercanas, algunas a 30 días.

El funcionamiento de esta startup es muy sencillo y efectivo: cuando un consumidor encuentra en un supermercado un producto cercano a la fecha de vencimiento, en vez de hacerlo a un lado en la góndola, lo compra y se le devuelve hasta un 60% del valor en cashback. Tan sólo tiene que cargar una foto del empaque y del ticket. En 72 horas tiene el dinero acreditado en la cuenta bancaria o en Mercado Pago.

Continuar leyendo la nota en la edición impresa.

Entrevistados: Gonzalo Caldiz
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