Orlando Ferreres: “¿La debilidad del consumo complica la evolución de la economía?”
El economista Orlando Ferreres analiza la evolución del consumo en la Argentina y advierte sobre las diferencias entre la caída de las ventas en supermercados y el crecimiento del consumo privado que reflejan las cuentas nacionales. Según explica, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el aumento de los servicios públicos y la inflación afectan el consumo cotidiano de las familias, aunque otros rubros, como autos, motos y turismo, muestran una dinámica diferente. Además, anticipa que una mejora del salario real durante 2027 podría impulsar la recuperación de las ventas y fortalecer la actividad económica.

2 Nov, 2026

El economista Orlando Ferreres diferencia el consumo cotidiano de las familias del general a nivel nacional y, sobre esa base, analiza el nivel de actividad actual y el crecimiento del producto bruto interno real en los últimos años en la Argentina.

Cada vez más se escuchan opiniones sobre cómo la evolución de la economía está complicada por las estimaciones del consumo y, de hecho, hay varias series que muestran su evolución en este sentido. Pero no son lo mismo las compras mensuales que hacen las personas y las familias en los comercios, que todas las adquisiciones y el consumo amplio que hacen todos los actores en general. Por eso, según qué tipo de consumo se analiza el resultado es divergente.

“La evolución de las ventas en supermercados, que es uno de los estimadores sobre el consumo privado, complica la situación de la economía, pues los salarios reales se vieron afectados por los incrementos de los pagos de servicios públicos, que incrementaron el nivel de ponderación de estos servicios dentro del gasto familiar, y por el aumento general de la inflación, que en el futuro tendería a moderarse; lo que redujo los salarios reales, tanto del sector formal de la economía, como del informal, aunque este último mejoró en los últimos semestres”, explica el economista Orlando Ferreres, según los datos de su consultora.
Según su visión, en una primera instancia, se puede considerar el consumo privado como un indicador que podríamos suponer que está, en buena parte, representado por las ventas de supermercados. Entonces, al tomar estas ventas reales de supermercados del INDEC, su evolución en el primer semestre de 2026 se puede comparar con igual período de los años previos. Desde ese punto, el resultado no está mal sino que es parcial.

El efecto en el semestre

En dicho primer semestre de 2026, las ventas reales fueron 2,8% inferiores a las del primer semestre de 2025. Se consideran las ventas reales como las nominales de supermercados corregidas por el índice de inflación. Sin embargo, respecto del primer semestre de 2017, la caída acumulada es de 16,7%. El nivel de enero a junio de 2026 también resulta 10,7% menor que en el 2023. Considerando este período del corriente, significa un 9,4% menor que el del primer semestre de 2022. La caída de estos seis meses de 2026 es un 18,5% menor que en el primer semestre de 2018, que es el máximo de la serie para los primeros semestres.

En junio de 2026, aisladamente, las ventas reales de supermercados cayeron 3,1% interanual, contra junio de 2025. En definitiva, existe una reducción significativa de estas ventas en términos reales. “También puede haber una sustitución de ventas en los supermercados por ventas en otros canales, o las ventas por Internet, pero se considera significativa dicha venta en las grandes superficies”, aclara.
“Ahora, si consideramos los datos del INDEC para elaborar las cuentas nacionales, el consumo privado aumentó y estaría ahora mismo en niveles récord”, contrapone Ferreres. Esta cifra de consumo privado ha tenido muchas oscilaciones, como por ejemplo en el 2020, donde bajó 12%, o en el 2024 donde declinó en 2,5%. Pero en este consumo privado, además de las ventas en supermercados, también se incluyen otros tipos de consumos, como las compras de motos o autos y gastos de viajes y turismo.

“La evolución de la venta en supermercados es la que corresponde a la idea de “la caída del consumo de las familias”. Esta disminución del consumo en particular se puede asignar a oscilaciones del salario real o al aumento de la mora de las familias, que creció mucho en los últimos meses del año pasado y en los primeros meses de este”, recuerda el economista.
¿A qué se debe que las ventas en supermercados del INDEC pueden dar valores distintos a los que se logran de las cuentas nacionales, que también calcula el INDEC? El mismo Instituto lo responde bien: “Las ventas de supermercados constituyen un indicador sectorial, mientras que el consumo privado es un agregado macroeconómico mucho más amplio. Por lo tanto, una caída de las ventas reales en supermercados junto con un aumento del consumo privado no representa necesariamente una inconsistencia estadística”.

Sobre esa base discriminada y dual, Ferreres espera que el probable aumento de los salarios nominales de 2027, que desde su consultora calculan en alrededor de 21% o 22% frente a una inflación estimada anual de 17,8%, implicaría un incremento en términos reales del salario real promedio de la economía de 3,5%. “Así el Gobierno puede lograr un probable aumento de las ventas de supermercados de esa magnitud, lo que fortalecerá las posibilidades del Gobierno actual de ser reelegido, pues estas cifras son muy relevantes para la economía de los votantes”, concluye

Orlando Ferreres